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putito a los 8 - 1º parte

Esto sucedió realmente en un campo en el medio de la pampa argentina. Mi padre siempre se dedicó a la cría de caballos y para eso necesitaba de gente que se encargara de esos menesteres. Es así como que siempre había peones fornidos y de piel curtida por el sol de las pampas.

Yo tendría unos 8 años por ese entonces y ya había comenzado a inspeccionar mi sexo junto con un compañerito del colegio rural que estaba muy cerca de casa mas precisamente en un predio que había donado mi viejo para la emplazar la escuela. Con el nos pasábanos tardes enteras tocándonos y hablando de pijas y de leche y de conchas cuando, términos que estabamos acuñando después de oír conversaciones de adultos especialmente de peones de mi casa y de casa vecinas.

Una tarde de primavera tipo 4, mi viejo se subió a la camioneta y se fue al pueblo a hacer las compras de la semana, mi vieja estaba en la cocina con una amiga vecina que vino a visitarla. Yo andaba por el patio y decidí llegarme hasta el galpón donde estaban Walter y Jorge, los dos peones de casa 18 y 20 años de edad haciendo no se que cosa con los arneses de los caballos. Walter le contaba a Jorge de la cogida monumental que había tenido el sábado anterior con una putita del pueblo. A todo esto comencé, intrigado y con intenciones de llegar a algo mas ya que no me bastaba con la experiencia con mi compañeritos a preguntar como era coger cojer con una mina. Luego de explicarme con lujo y detalles de todo el acto y como presagiando mis intenciones y a modo de entrar en clima, en un acto de arrojo les conté que yo hacia algo parecido con mi amigo de la escuela. Con una mirada cómplice entre ambos me preguntaron si se nos paraba la pija a lo que asentí con un tímido si, intuyendo que por ese entonces, 8 años, no lograría tener una erección como de la que ellos hablaban.

Jorge estaba sentado en un tacho de pintura tomando mates y yo ya le había clavado la vista en su bulto porque no usaba calzoncillos y se dejaba ver claramente las bolas y la pija que le colgaban airosamente. Al ver mi actitud me preguntó si no quería ver una pija realmente parada. Se dije que si, “pero me la tenés que tocar Ale para que se pare”. Ni lerdo ni perezoso dije entre mi, esta es la mía, por fin voy a ver una buena pija parada. Comencé a frotarlo por encima del pantalón y en menos de 15 segundo tenía erguida un falo de descomunales dimensiones, claro es lo que recuerdo, cuando uno es chico siempre ve las cosas mas grandes. Me dijo que lo pajeara y yo solo frotaba su verga desconociendo el arte de la paja y las técnicas necesarias. Walter salió del galpón a ver como andaba todo afuera, por si venia mi vieja seguramente y se volvió nuevamente al galpón dándole una señal de tranquilidad a Jorge que estaba un poco nervioso e inseguro por lo que estabamos haciendo, pelo su verga espectacular del short que calzaba y se izo hacia arriba como la pija de los potros que estaba acostumbrado a ver. Me enseñaron a pajeralos y mientras se mojaban con saliva las opulentas cabezas para hacer mas placentero el acto. Después de unos minutos Jorge comenta que quería acabar y yo en mi ingenuidad, sin saber lo que significba le comente que siguiéramos que quería un rato mas. A todo esto Walter me había bajado los pantalones y me mojaba con saliva de su pija y de su boca todo mi orto. Era una sensación placentera porque lo hacían muy suavemente seguramente para no asustarme y tenerme de putita en próximos encuentros. Jorge dijo no das mas y largo varios chorros de leche blanca y espesa que fueron a dar parte en mi pierna y parte un arnés apoyado en el suelo contra la pared. Me pareció fascinante, por fin vi salir leche de una pija, de esa que tanto hablaban, nunca me voy a olvidar por tamaño volcada, esos pendejos si que tenían e intente seguir pajeandolo pero me retiró suavemente mi mano ya que estaba muy sensibilizado. Walter seguía tocándome el culo y metiendo saliva y ya muy caliente y con una mirada sacada me preguntó si no quería probarla en el culo. Obvio no lo dude sin saber que implicaba en si la penetración. Me acostó boca abajo sobre unas bolsas de semillas y comenzó a bombear lentamente hasta meter el glande y un poco más, me acuerdo que me dolía pero me tranquilizaban las palabras de Walter que me decía que todo estaba bien que lo iba a hacer despacio. Después de un par de minutos ya mi culo estaba mas relajado y fue entones cuando el pendejo comenzó a largar toda la leche. Sentía perfectamente como se henchía la pija a cada impulso de leche, no sentía miedo todo lo contrario, estaba seguro en los brazos de Walter que me acariciaba y me besaba por la espalda. Así estuvo un rato hasta que saco la pija de mi culo y sentí fuir de entre mis piernas un líquido viscoso, era semen ya algo licuado luego de unos minutos en mi orto. Acto seguido Walter se limpió la verga y yo quedé con unas ganas locas de seguir con toda esa lujuria, intenté pajeralos a los dos pero no hubo caso estaban extasiados no obstante me prometieron seguirla otro día con nuevas “técnicas” “ te vamos a enseñar a chuparla”.

Así fue como debuté, a los 8 años y me encantó, debo reconocer que lo busque que en ningún momento me obligaron, todo fue consensuado. Y de ahí en mas …me cogieron cuanto peon había por la zona. Les contaré en el próximo relato. Espero que les haya gustado. Escriban



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