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La novia del panadero.

Yo soy heterosexual, dos veces me casé… una cuando era muy joven a los veinte y la otra, diez años después…
Vivimos en el interior pero por problemas laborales hace un mes que estoy solo en la capital y mi mujer en la provincia a quinientos kilómetros de aquí...

Alquilo un departamento en un lindo barrio y cada tanto cuando dan los números viene a visitarme o voy yo para allá... así que tengo la mitad de todo en los dos sitios y ella también...

Una Noche, del fin de semana pasado me quedé solo en casa, no pensaba salir con nadie y esperaba encontrar algo bueno en la TV. No fue así. El tema es que era temprano para dormir y tarde para salir... así que empecé a buscarme alguna diversión.

Leí mis mails, volví a hacer zapping, traté de leer pero estaba nervioso, impaciente ninguna actividad me permitía concentrarme en nada salvo en los ratones que tenía en mi cabeza. Había algo que no me dejaba, muchas veces me había pasado algo igual pero siempre encontraba alguna excusa, para no pensar en eso, pero hoy me estaba siendo imposible. ¡Se los juro!

Y ustedes me preguntarán ¿Qué es eso que te pasa? - Me dan ganas de vestirme de mujer...

Daba vueltas para que el cansancio me disperse las malas ideas, pero esta vez no había caso... la idea se iba fijando cada vez más.

Fui a mi cuarto y me desvestí. Desnudo salí a recorre la casa porque no me animaba a nada... mientras un martilleo intenso hacía ruido en mi alma. Se me hizo un nudo en el estomago y creí que la única forma de zafar de esto era haciendo realidad mi fantasía...

- ¡No puedo mas!!! Grité fuerte.

Volví al cuarto y hurgué en el cajón de la ropa interior de mi mujer, hasta encontrar las prendas apropiadas. Al final me decidí por un conjunto de laycra negro... sentir la textura de la tanga en mi cuerpo ya me puso caliente, me la acomodé pero mi pene estaba endureciendo y eso dificultaba toda acción... para colmo atrás se me metía y me incomodaba... Pero bueno, pensé, es una prueba, luego, como pude me puse el sostén y empecé a buscar algo para hacer de relleno... me puse unas medias que me quedaron bien en talle pero eran impresentables a la vista, ya que se notaba que eran relleno... entonces decidí ponerme una remera bastante cerrada y apretada que resaltaba las formas pero no se viera nada...

- ¿Y abajo que me pongo?... me pregunté mirándome al espejo Hacía calor así que no daba para medias negras y minifalda, ya que si bien no soy peludo tengo mis pelos y son ineludibles… Así que me puse un pantalón muy ajustado, tipo pescador, que tuve que ponerme talco para que me calce. Eso hizo que me pudiera poner zapatillas en lugar de tacos ya que con tacos no iba a poder caminar y además los zapatos de mi mujer eran más pequeños que mi pie.

Cuando volví mi mirada en el espejo estaba bastante bien... pero hacía falta una buena afeitada, luego ponerme algo en la cara para que no se nota y delinearme los ojos... no quería exagerar... como una hora después de empezar con todo esto estaba frente al espejo mirándome y la verdad es que parecía una muchacha... claro que mi pelo no era largo y no tenía una peluca... me lo mojé y me lo peiné para atrás y algo mejoré. Sabía que había mujeres bastante mas fea que yo.

Ya no tenía problemas con la tanga porque el pantalón me sujetó y me hacía una cola muy linda. (debo confesarlo) Pero una vez que la producción terminó, no sabía que hacer, me senté en el sillón y miraba TV vestido de mujer, pero la verdad era otra. Salir o no salir esa es la cuestión. Ni a Shakespeare se le hubiera ocurrido tal pregunta.

Yo ya estaba con la cabeza en la calle y era cuestión, solo, de animarme...

Allí fui.
Salí al pasillo del tercer piso, a tomarme el elevador, en el que por suerte no me cruce con nadie... el segundo problema era salir del departamento, allí hay cámara de seguridad y la posibilidad que algún vecino llegaba en ese instante era alto… porque se había hecho tarde y era hora de volver mas que de salir... Pero la suerte estuvo de mi lado... Cuando tome la calle mi corazón palpitaba con todo... y mi calentura trepaba a los mil grados...

Según como te vistes son las imágenes que se ven en la calle… Si vas, con un traje elegante pareciera que en la calle vas flotando y solo ves cosas lindas o tan elegantes como vos. Si vas así nomás, ve la gente de la calle, a los que trabajan. Pero si vas caminando vestido de mujer, te sentís una mujer y los miedos, las ansias, el glamour, la prestancia es femenina y por lo tanto lo que ves es desde ese punto de vista…¿Se entiende?

Caminé hasta llegar a la avenida pero como ya era tarde no había mucha gente, cuatro muchachos en la esquina, que se reían de forma exagerada y en la parada del colectivo dos hombres más grandes que no sabía si estaban volviendo a sus casa o yendo a trabajar. Se notaba que hacía mucho que esperaba. Caminé una dos cuadras y al no haber nada decidí volver... Parecía que nadie me quería ver ya que pasé desapercibida frente a los pocos sobrevivientes de la noche.

Los tipos de la parada seguían allí, ningún ómnibus, había pasado y para colmo los muchachos de la esquina se habían evaporado... Pensé que parte de mi fantasía se había cumplido y que no me tenía que sentir derrotado…

Tampoco había sido insultado o se habían reído de mí.

Caminé por la cuadra y sentí sus miradas en mi cuerpo pero nada mas, ninguno dijo o insinuó nada. Pensé que se habían dado cuenta de que era un disfrazado y volví a deprimirme... Al doblar y dejar la avenida para llegar a mi casa, veo que uno de los muchacho de la esquina estaba apoyado en un faro fumando a pocos metros de la entrada.

- ¿Me estaba esperando? ¿Estaría esperando a otra persona? Mi corazón volvió a acelerace.

Tenía que pasar frente a él si o si, pero no me animaba a entrar al edificio ya que había entrado tanto en el rol de mujer que tenía miedo que me golpeara y me hiciera algo... pero no fue así, pase por su lado y me dijo un piropo...

- Tan linda y solita… debés ser peligrosa… Me dijo con gracia.

Yo no lo podía creer... me hablaba en femenino y no era grosero, era intrigante, como yo lo deseaba. Me hice la sorda pero escuche cada palabra que pronunció. Abrí la puerta del edificio y me escurrí hasta llegar al elevador... cuando entré al departamento, corrí al balcón para espiarlo pero él me estaba espiando a mí... levantó un poco la voz y me dijo

- ¿Bajás vos o me invitás a subir?
Me metí para adentro ya que no podía entender lo que me dijo… volví al balcón y me dijo…

- No seas mala, dejame entrar.
- Es muy tarde. Le dije ( y me salió una ronca voz de mujer, que me sorprendió mucho)
- ¿Quizás mañana? Dijo resignado.
- Quizás. Contesté yo.
Cerré el balcón y me fui al baño a cambiarme. Muchas emociones para ser mi primera vez…

Al otro día, salí para hacer una compra de comestibles, ya que no tenía nada para almorzar… Fui al supermercado y a la panadería. La vida me sorprendió y es cierto eso que la realidad supera la fantasía…

El panadero era el muchacho de la noche… me puse colorado apenas lo reconocí y él me dedicó una sonrisa cómplice, o por lo menos eso interpreté yo… e hice un montón de conjeturas de todo lo que había pasado… El muchacho estaba a esa hora en frente a casa, porque las panaderías empiezan a trabajar temprano para que el pan y las facturas estén frescas a la madrugada. Él panadero, me conocía y por eso me trató como una mujer… No tenía aspecto de gay… yo tampoco, quizás somos parte de una fantasía mas grande… y estaba yo en eso cuando me tocó que me atienda.

- Si, ¿Qué desea?
- Medio kilo de pan y dos mediaslunas. Contesté mirando para cualquier lugar, estaba tan nervioso que pedí así rápido para que nadie se de cuenta ¿Y de qué se iban a dar cuenta? Estupideces que uno piensa…

Mientras tanto el arma mi pedido y me hace un gesto como para ir a la caja y pagar… en ese momento entra un cliente pero el muchacho no se amedrenta.

- Hoy es gratis a cambio de que esta noche me invites a pasar.
Yo tomé la bolsa y me retiré del local sin siquiera mirar atrás.

Una vez en casa estaba perturbado… no sabía si borrarme esa estúpida idea de la cabeza o empezar a producirme para la noche…

La experiencia de vestirme como una mujer había sido satisfactoria y no volvería a repetirla. No me era necesario. Ya había pasado y la segunda parte no sería igual, así que…

Las siguientes dos horas fuero un debate entre el bien y el mal. Entre como eludirlo y como hacerlo pasar. Entre el misterio de la primera cita y el miedo a regalarme y quedar como una regalada. Entre, ¿él vendrá? y no vendrá…

Me fui al cuarto y me puse la tanga de la noche anterior y me busqué un corpiño que fuera más grande y me diera mejor forma…

Hice todo lo que tenía que hacer en la casa vestido así y cada vez sentía que me animaba a mas… Fui al cajón de los zapatos y encontré como unas sandalias pero con taco de unos siete o nueve centímetros la verdad es que me quedaban bien, tuve que hacer un poco de fuerza para ajustarlas pero sabía que las mujeres hacían este tipo de sacrificios todo el tiempo… Salir con minifalda en pleno invierno o bacarse unos zapatos de taco todo un baile. La verdad es que pensé que era más difícil caminar con ellos pero me resultó agradable y me la pasé taconeando lo que restaba de la tarde… Para ese entonces la Tanga y el sostén era parte de mi ser… y el relleno ya no fue un impedimento…

Hasta ese momento todo era normal, pero era la hora de decidirme… y el tiempo empezaría a correr distinto. Ahora entiendo un poco mas a las mujeres cuando nos hacen esperar… Había decidido que no me iba a perder esta oportunidad y que el panadero entraría a casa. Pero un rato después que no, que es una locura, y cuando ya estaba descartado, lo volvía a pensar. Hice una pequeña selección de ropa y la tendí en la cama, diferentes conjuntos, diferentes estilos. Me fui probando y fui descartando.

Unao me hacía mas panza, otra se veía el relleno y al final quedaban dos posibilidades, pero eso dependía de la pregunta del millón… El panadero sube, se sienta en el living, le sirvo un trago y después, ¿¡Qué!?

No quise pensar en eso… porque mi fantasía llegaba hasta allí. Caminar por la calle abrazados era el límite… pero entonces ¿qué haría?

Estaba descartado que él no se presentaría. Se iba a querer cobrar el pan eso era claro, sino no me lo hubiera dicho ¿No es cierto?

Tenía que hacer tantas cosas… Tenía que perfeccionar mi maquillaje, para borrar los rastros de mi barba y bigote. Tenía que bañarme, vestirme… decidir si iba a usar o no perfume, si me depilaría, las axilas, la entre pierna, el culo… pero eso era teoría ya que todo el sexo que iba existir, era el del morbo.

Al caer el sol llené la bañadera de agua caliente y vertí en ella unos aceites que mi mujer usa para tener la piel más suave…Tenía mucho olor a transpiración por la tensión de la noche anterior y todo lo que me estaba pasando en este momento.

Una vez en el agua me jaboné bien todas las partes y eso me excitó mucho. Me debía hacer una paja para bajar la ansiedad y no llegar tan caliente al momento del encuentro… Allí hice consiente otra cosa que rondaban por mi cabeza, me estaba masturbando con la idea de un hombre y no con una mujer… con una sobada, con una chupada de verga y no con una concha jugosa y caliente… Me volví a asustar al tiempo en que el semen flotaba en el agua… Quise tirar todo atrás y chau.

Salí rápidamente del agua y por efecto de la costumbre me empecé a afeitar… casi no tenía nada ya que a la noche lo había hecho y eso me puso de nuevo sin control… Me miraba al espejo y miraba todos los maquillajes de mi esposa y pensaba en probarlos y así lo hice… Me puse un polvo que tapó mejor que anoche las marcas de bello de mi cara y resaltó mi lunar bajo la nariz.

Pinté mis pestañas, marque mis ojos y una sombra terminó con el trabajo… El rouge estaba prohibido. Me parecía que eso era el paso que no debía dar… salí del baño, fu al cuarto y los dos conjuntos esperaba mi aprobación… Si me ponía el pantalón, la bombacha sería una de esa que se usan ahora que se ven en la cintura. Si usaba la minifalda blanca, usaría una tanga de ese color que era del mismo modelo que la que usé la noche anterior y que me acababa de sacar antes del baño. Me decidí por el segundo. La mini la usaría con una blusa bastante ajustada y con mangas traslúcidas, que dejaba ver el bretel de mi corpiño…. Ya eran como las nueve y media de la noche y tenía que resolver el tema mas complicado el pelo. Decidí dejarlo así lo mojé y me lo eché para un costado para que me tape un poco el ojo y parezca algo más femenino. Para que no se pierda le puse un mouse que mi mujer usaba para las fiestas, eso que dan un efecto de mojado.

Sabía que desde ahora vendría lo peor… prendí el televisor, me serví un trago de vodka para darme ánimo y me puse a esperar… cada cinco segundos miraba para abajo, para el farol de anoche, cuando me dijo: Linda, Desde donde me espiaba.

No le prestaba atención a la película y el trago se había acabado hace rato así que abrí una cerveza y me serví. Hice zapping y no contento con nada. Me puse a buscar un CD de Prince… ¿Quién mejor para acompañarme en este momento?

Sentía que el tiempo no pasaba pero que mi producción se iba desluciendo… otro momento de duda… otra excusa para no seguir adelante… Sin embargo me fui al baño y me hice unos retoques y volví a estar presentable… bastante mejor que ayer. El rouge volvió a mirarme, rojo, tentador desde el estante del botiquín y entonces para no hacer nada de lo que me vaya a arrepentir , lo sustituí con un brillo para labios Revlon, muy sutil y duradero… lo sabía porque resistía un par de besos fuertes sin salirse… mas no. La verdad es que ese último toque me puso a mil…

Cuando sonó el timbre… Fui hasta el portero eléctrico y no me salía la voz…
- ¿Quién es? Mi voz volvió a hacer aquella que ayer me había sorprendido y mi corazón saltaba dentro de mi cuerpo… las piernas temblaban y ya no me era tan fácil hacer equilibrio en los tacos.
- ¿Soy yo, hermosa? ¿Me vas a abrir? - Su voz me conmovió y no pude hacerme la difícil… él ya estaba aquí, como prometió y yo estaba vestida para él.
- Te tiro la llave por el balcón ¿La atajás? - Si, mi reina.
Tardé como una hora en llegar al balcón con la llave (es una sensación) lo miré desde arriba y estaba vestido con un saco, camisa y un pantalón de salir… Atajó las llaves como si estuviera acostumbrado a esto y a los pocos segundo volvió a sonar el timbre pero esta vez era en la puerta de mi departamento… hice mi última mirada al espejo… me vi horrible pero ya no había escapatoria… Le convidaría una cerveza y luego le diría que estuvo todo bien y que se fuera… Listo ya tenía el plan… Abrí la puerta y ya no había paso atrás. El estaba muy lindo y formal… parecía una verdadera cita… hizo una sonrisa de costado, estiró la mano y me dio la llave de la puerta de abajo. Ninguno de los dos sabía que hacer… pero yo reaccioné.

Me acerqué para darle un beso en la mejilla y luego lo hice pasar… él miró la casa y quedó en el medio de la sala sin saber que hacer… me reí y le dije que se sentara y le ofrecí una cerveza… el aceptó y mientras yo la servia me preguntó, la pregunta obvia…

- ¿Cómo te llamas?
Yo le iba a decir mi nombre y enseguida me percaté que no era mi nombre en esa situación… debía elegir un nombre rápido para contestar sin parecer una improvisada…
- Y ¿cómo te gustaría que me llame?
Dije yo sin pensar… vovió a sonreír por la velocidad de mi respuesta. Pensó unos segundo y me dijo.
– Te llamarás Elis… ¿te paredce?
- Me encanta… Elis Regina es mi cantante preferida…
- Regina quiere decir reina y vos serás mi reina…

Bebió la cerveza hasta el final y me miró con deseo. Esta era la parte en que yo debía decirle que había cumplido con invitarlo a subir, convidarlo con cerveza y ahora debía irse. Si fuera un caballero se iría solo, no debía esperar que una dama se lo indique. Pero ni un mínimo átomo de mi cuerpo quería que se vaya… Mi cabeza estaba nublada y todavía no sabía su nombre.

- ¿No me preguntás mi nombre?… ¿Es qué quieres que me vaya?

Quedé de una sola pieza parecía que me leía el pensamiento.

- Me llamo Manuel, ya sabés de que trabajo. -

Yo tomé la botella y me acerqué para llenarle el vaso y él aprovechó ese movimiento para que me sentara a su lado en el sillón. Un poco de espuma cayó en mi falda y él trató de tomarla con sus dedos y luego la llevo a mi boca como una ofrenda que se le da a los dioses. Yo estaba tan excitada que abrí la boca, sin pensar y lamí sus dedos hasta no dejar ni un rastro de espuma… hice presión con la lengua contra el paladar y luego retrocedí la cabeza y su mano quedó flotando frente a mí… creo que él también estaba viviendo esto como una experiencia nueva, especial.

- ¿Vos estuviste alguna vez con una Elis?
- Y me pareció un gesto gracioso pero mi voz era la de una chica celosa.
- No es mi primera vez. – pasaron unos segundos interminables y fue él el que quedó en evidencia.
- ¿Y vos?
- No, nunca estuve con una Elis… y me reí.
- Vos sabés a que me refiero, no te hagas la tonta. ¿Estuviste alguna vez con un hombre?
- No. - Él me miró y fue acercando su boca a la mía. Tenía tiempo para sacarla, porque su acercamiento era lento… Nuestros labios chocaron y volvieron a chocar una y otra vez cada vez mas fuerte, cada vez mas profundo, hasta que sus manos me tomaron por el cuello y mi boca se abrió permitiendo el ingreso de su lengua.

No les puedo contar todo lo que sentí en ese momento. Su lengua me inundaba y salía, me estaba excitando tanto que mis manos buscaron su piel debajo de su camisa y mis pequeñas uñas se clavaron en su espalda y tuve que frenar para no dejarle marcas imborrables. Parecía que ya podía pasar cualquier cosas y fue así siguieron pasando cosas… yo tocaba su piel y el daba saltos… Fui desprendiendo la camisa y su pecho quedó a mi merced… Mordí su cuello acaricie su pectorales bien marcados y jugué con sus pezones. Él se dejaba hacer y yo sabía el camino a seguir.

Fui bajando por su cuerpo y no lo puedo creer que estuviera desabrochando su pantalón en busca de su verga. Manuel no usa ropa interior, así que en segundo se presentó lo que sería mi mayor desafío. Lo miré a los ojos. Me pidió que se la coma entera con esa mirada pero yo no estaba decidida.

Para hacer tiempo le saqué el pantalón, el me hacía mimos en la espalda.

¿Hasta dónde debía llegar?. Tener esa pija en la boca me estaba limando la cabeza, pero no sabía, ni como encarar la chupada. La chota esbelta, brillaba por la gran cantidad de liquido preseminal. Era una delicia verla. No era enorme, era como la mía

¿Debía primero tocarla con las manos? ¿Metérmela de una en la boca o ir chupándola como si fuera un helado? No sé bien como fue pero a los pocos segundos yo estaba con una mano en su pene, chupando y lamiendo como si fuera una experta. Su fuerza, su olor, su gusto … eran para mí algo que nunca imaginé ni en la mejor de mis fantasías. El miedo, la excitación, el morbo, la realidad, todo eso se estaba jugando en ese momento. Me sentía como drogado, mi ano latía y sentía que en cualquier momento Manuel iba a acabar en mi boca. El acariciaba mis piernas enfundadas en panty medias y parecía que la electricidad se extendía por todo mi cuerpo… Él totalmente desnudo, yo totalmente vestida.

El estaba por acabar y la saqué un poco para poder reaccionar cuando empiece a escupir. Quería sentirlo pero no me quería ahogar… Y así fue le primer chorro llegó casi hasta la campanilla, el segundo dio en mi cara y el tercero en mi cuello. Me costó tragarlo por su consistencia… con lo que tenía afuera no sabía que hacer pero Manuel si. Se acercó y lo lamió y nos besamos para compartir su mas preciado néctar. Ahora era su tiempo y no hizo falta que se lo diga. Me fue sacando la blusa, pero no el corpiño, me lo apretaba como si realmente allí hubiera una teta hasta metió su mano por debajo y me apretaba el pezón me pellizcaba y ahora era yo la que creía que tenía tetas de verdad.

- Chupámelo, mordémelo, hacelo tuyo. - Dije yo con voz de puta. Y el se dio cuenta de eso y le gustó. Me estaba mamando mi tetilla como si fueran las tetas de Julia Roberts,. Lo juro. Bajó sus manos para buscar mi falda, la desabrochó con la impericia que tenemos los hombres en estas circunstancias… Y luego bajó la panty hasta las rodillas… la tanguita blanca estaba toda manchada y hacía lo que podía con mi pene… Manuel seguía dándome placer en los pezones y sus manos seguían en mi parte baja. Fue hasta mis pies y sacó los zapatos, las pantí, la tanga y mi pija miraba el techo y todo yo era dinamita pura… su boca me empezó a chupar los dedos del pie y sus manos subían por detrás y por delante, llegando a las proximidades de mis huevos y mi ano pero haciendo lo posible para ni rozarlos, cada vez que se acercaba a alguno de estos puntos yo me movía espasmódicamente y hasta gemía de verdad como una mujer.. Manuel parecía muy contento haciéndome esto y chupando me los pies… su lengua y sus dientes se deleitaban y yo nunca había experimentado. Yo quería que ya me penetre y que me agarre la verga, pero todavía le faltaba energía a esa polla. Él tomo por primera vez mi pija con la mano y la meneaba con gran sabiduría, lenta pero bien sentida… pasó una pierna por encima de mi cuerpo dándome a entender que era el momento del sesenta y nueve. Chupaba mi pene e iba dilatando me ano entre lamidas y sus dedo que me empezaba a penetrar. Cuando su pija estuvo bien de nuevo en mi culo entraban dos dedos acabé si piedad en su boca.

- Me vengo, me vengó – pero Manuel no hizo nada para esquivar mis embestidas y mucho menos dejar que el semen se desperdicie… Lo besé y él me convidó con mis jugos.

Sin perder tiempo me puse en posición de perrito, ofreciéndole mi culo en todas su extensión… Lamió mi culo y dejó bastante cantidad de saliva en el orificio… con un dedo lo introdujo ahora o gran facilidad. Yo estaba tan dispuesta y deseosa que mi culito no dejaba de latir. Posó su pija en la puerta de mi ano e inició la penetración. Di un grito tremendo, me estaba matando…

- ¡Despacio. Por favor!!!
Él la sacó y volvió a la carga.
- No, no… me duele muchísimo. Con toda la paciencia del mundo retrocedió, me acariciaba la espalda y volvía a insistir. Ni la cabeza entraba dentro de mi esfínter. Allí me acordé que usaban aceite para lubricar. Fui hasta el baño, el dolor había bajado y traje el aceite concentrado de Melisa. Le unté la chota y mi orifico anal…
- Hagamos el último intento. - Dije yo casi por cortesía, ya que pensar en pasar por este dolor nuevamente me daba mucho miedo… - Despacio… y volví a ponerme en cuatro patas y él atrás… volví a sentir su pija en mi ojete. Y luego hizo presión y pensé que se había dado por vencido pero enseguida sentí que la cabeza de su poronga estaba dentro mío y esta vez si tanto dolor…

Sabiamente se quedó así hasta que me acostumbré, luego hice presión yo para que siguiere y siguió… me dolía y mucho pero también me daba cierto placer.

- Despacio, Manuel, que me duele. Para entretenerme en esos espacios sin movimientos acariciaba mi pija que yacía muerta pero que se había empeñado en resucitar.

Volvió a arremeter y llegó al final.. No había forma que no doliera y dolía. Quería que acabe de una vez y la sacara. Hice un par de movimientos para que se diera cuenta que podía empezar a bombear y empezó… La sentía como un hierro caliente.

- Dale putita, sentila está toda dentro, es tuya, sentila… Eso no lo esperaba el silencio de él hasta ese momento fue impecable pero ahora me estaba cabalgando y a la vez me excitaba diciendo guarradas…

Mis movimientos espesaron a ser regulares y los de él mas fuertes… - Toma perra, toma. Te voy a llenar el culo de leche - Sentí cada gota de su descarga en mí y valió la pena sufrir tanto para esa sensación… su chota se iba apagando y se salía de mi culo. Escuche un plop y luego sentí el infierno… no me podía mover. Mis piernas iban humedeciéndose con lo que caía de mi ano.

- ¿Te gustó? Me preguntó de lo mas amable…
- Si ¿y a vos?
- Tenés el culo más delicioso de mundo… y me besó apasionadamente. Mientras estaba solo en la capital era su novia, amante, su puta, su perra.

Cuando llegaba mi mujer era el panadero y nada mas…

Un beso Six.



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