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PERVIRTIENDOME

Tardé 3 años en asimilar la muerte de mi marido, pensé que nunca lo asimilaría pero ahora estaba reponiéndome de un golpe durísimo. Todavía extrañaba a Darío, esos 5 años de matrimonio no los iba a borrar pero a base de tratamientos empecé a tomar conciencia que mi vida seguía, que sino no tenía sentido seguir pero yo quería seguir.

Al principio, cuando Darío tuvo ese accidente fatal en la ruta, me dejé estar, no me preocupe por mi, era un duelo muy grande y no me importaba de mi. Hasta la vestimenta era algo que no me importaba, me ponía lo que venga, no me cuidaba, mi pelo estaba horrible, no subí de peso pero no me cuidaba.

Despacio me hicieron ver que con mis 31 años todavía estaba en carrera. Me había casado muy jovencita y Darío fue mi primer hombre, pero la vida seguía. No tuvimos hijos por un problema de él, estaba comenzando un tratamiento cuando se fue.

Mi vida sexual junto a él había sido limpia, era un hombre libre de todo tipo de perversiones, y sumado a su creencia, me tenía de una manera especial, era todo dulzura conmigo. No tuve problemas económicos porque Darío estaba bien de dinero, y cuando caí en la depresión sus ahorros me mantuvieron. Ahora tenía todavía pero no era para sentarme, tenía que trabajar para mantenerme y eso empecé a hacer. Una amiga me dio trabajo en un negocio de ropa que tenía y con lo que ganaba estaba bien, despacio me fui comprando ropa y me arreglé para estar presentable en el trabajo.

Me teñí de Castaño oscuro mi largo cabello, me pintaba mis azules ojos, me compré corpiños para mis bien formados pechos y bombachas para mi gordita cola.

Volvía a la vida de a poco, fueron 3 años de ausentismo en el mundo y tenía que regresar por lo menos con una buena apariencia.

Estaba empezando a recobrar mi sonrisa y a darme con la gente, cuando un día en el negocio apareció Hernán. Era un tipo mucho mayor que yo, de 63 años, que el primer día que me vio comenzó a cortejarme.

Era muy fino y culto y me hacía reír a veces con sus salidas, pero yo no lo miraba con otros ojos que los de un cliente. Mi amiga me decía que acepte la invitación de él para salir una noche, pero me parecía muy grande para mi. Pero un día tanto insistió que acepté para salir ese sábado.

Me arreglé bien, me puse un vestido hasta las rodillas azul oscuro, con unos zapatos con algo de tacos, yo soy de buena estatura, 1,67 mts. Pero siempre algo me gustaba subir. Me peiné bien mi largo y bastante lacio cabello y salí. Me pasó a buscar con un gran auto lo que demostraba que no tenía apremios económicos, después me dijo que era administrador de empresas. Me llevó a un restaurante muy caro, pidió vino del mejor y cuando llegó el momento de pagar, yo al sentir el importe casi me desmayo pero él no hizo ni el mas mínimo gesto, sacando una billetera con muchos billetes.

De ahí fuimos a un café bastante íntimo y nos sentamos en un muy confortable sillón.

Pasó su mano por encima de mi hombro y lo dejé, luego de bastante charla, y estando muy cerca de mí me dio un beso en la mejilla y al yo no decirle nada se animó mas y me besó en la boca. Yo acepté el beso, solo me tenía pensando la diferencia de edad, pero me dije que tenía que sacar eso de la cabeza y lo abracé.

Quiso meterme una mano en las tetas pero le dije que era muy pronto y que me entendiera de que venía de una situación especial, lo entendió y todo fueron besos esa noche.

Al día siguiente me pasó a buscar y fuimos a comer a un restaurante que está a la orilla de un río, era hermoso y volvimos a besarnos, volvió a meterme una mano en una teta pero esta vez lo dejé.

Al rato me estaba tocando el culo por arriba del pantalón y como éste era muy ajustado no podía meterme los dedos por abajo. Lo ayudé besabrochándome el pantalón y ahí me manoseo el culo por arriba de la bombacha.

Me dijo que fuéramos a su casa lo cual acepté.

Seguía con eso de la diferencia de edad en mi cabeza, hasta que llegamos a una casa enorme, de estilo antiguo pero totalmente refaccionada, con un enorme parque.

Fuimos de entrada a una pieza que estaba arriba y nos desnudamos. Me asombró su pene que era muy chico, finito y corto, pero no dije nada y después de jugar con él, me lo introdujo. Sentía solamente por el roce de mi clítoris, mi difunto marido tenía un pene mas grande, sin ser algo terrible.

Costaba que lo mantuviera parado, cuando yo estaba arriba de él, a veces se le bajaba, yo pensaba que no lo excitaba, pero juraba que yo era hermosa y que era un problema de él. Otra vez pensé que era por la edad y estuvimos un buen rato, hasta que lo agarré con una mano y me lo llevé a la boca, de tan chico me entraba todo cómodamente y lo hice acabar chupándoselo.

Seguimos saliendo, ya mas seguido. Hacíamos el amor no siempre, algo que entendí por su edad.

Pasaron 6 meses de la primera vez que nos vimos y me pidió que nos casáramos. El era soltero y quería tener una esposa y especialmente a mi.

Le conté a mi amiga que me dijo “Betty te felicito, es una gran noticia”.

No hicimos fiesta, fue algo muy íntimo, solo mi amiga y unos amigos de él. Fuimos al mar de luna de miel, y al regreso nos instalamos en su casa, dejando yo mi departamento a una prima mía que venía a estudiar del interior.

Los primeros 3 meses fueron de sueño, pero empezó a cambiar, de a poco. Un día se puso a llorar porque estábamos en la cama y no se le paraba, yo lo consolaba diciéndole que podía ser ese día que no se preocupara.

Mas adelante empezó a hacer un jueguito raro, me metía los dedos y me chupaba la vagina y cuando veía que yo estaba a punto de tener un orgasmo salía y se ponía a llorar, yo quedaba a la miseria, y confundida.

Me toqueteaba a cualquier hora y en cualquier lado, era como que me calentaba bien y me soltaba.

Creo que hasta fiebre levanté de ese jueguito, hasta un día quedé tan mal que me tuve que meter yo los dedos en el baño para acabar, porque explotaba.

Empezó a decir que yo no lo merecía, que me arruinó la vida, que tendría que haber dejado que yo consiga a alguien mas joven y todos los días era lo mismo, me parecía que me estaba preparando para alguna proposición. Y llegó. Una noche que me calentó de tal manera que quedé jadeando con la boca abierta de la calentura, me dijo “Betty, esto así no puede seguir, y yo te quiero. Me arriesgo a que tengas relaciones con otro pero quiero verte feliz, es lo que deseo sino me mato antes de verte así”.

No entendía bien, pero algo me decía que quería que tuviera relaciones con otro. Todo eso me confundió pero él me hablaba y me decía que se quería matar, lo que me asustó, no quería otra muerte en mi vida, y me decía que si él veía como nos seducíamos con otro tipo él reaccionaría y después podría tener relaciones plenas conmigo.

Yo pensaba mientras él me suplicaba y tanto insistía con que se quería morir que ni se como acepté.

Estaba como nunca de alegre, y me dijo que en el club iba a conseguir a alguien. Hernán era socio de un club cerrado que nadie entraba ni siquiera yo, iba una vez por semana y se quedaba un par de horas, jamás sospeché que era un club de pervertidos.

Ahora empezó su tarea de ablandarme que tenía que ser con alguien feo, para él no ponerse celoso, y que tenía que ser fuera de lo convencional para él excitarse y reaccionar. Mas adelante me di cuenta que yo era muy ingenua al aceptar y no darme cuenta de nada, era realmente muy boluda, no cabía duda.

No pudo aguantar a ir al club y llamó por teléfono a algún miembro supongo de allí. Yo fui al otro teléfono y lo levanté muy despacio y escuché que Hernán le decía al otro. “Bueno, ya está, no sabes como estoy, la tengo re parada de pensar lo que viene, hay alguien disponible?, consiguieron alguno?, tiene que ser algo brutal, inmundo”. El otro le dijo “Que suerte tenés, si hay uno que ni te imaginas, con decirte que uno de acá lo vio y no lo quiso llevar para su mujer, se asustó, le agarró pánico”, Hernán dijo “ Lo quiero, es mío, como es?”.

El otro le contestó” Un cavernícola, mide 2,08 mts, una cosa terrible, y fue elegido porque tiene un pedazo que cuando lo veas te desmayas. Espero no te deje viudo, jajaja, en serio, pensamos que nadie lo agarraría, es muy bruto, cada vez que va al baño salimos todos corriendo, Hernán tiene un pedazo deforme, bah, él es deforme, míralo antes, venite”.

Hernán dijo que ya iba y cortó. Quedé atónita, pero como dije antes, era muy estúpida y pensé que le hacía un favor.

Volvió como a las dos horas, estaba con una alegría jamás vista, hasta vi que tenía el pito parado, y me empezó a decir que lo iba a traer como aprendiz para cortar los árboles del parque, que él le enseñaría y que todo debía ser muy lento, que nos íbamos a seducir los dos, pero despacio, y que me preparara que íbamos al shopping a comprarme ropa. Yo seguía estúpida, pero reconozco que tantas noches de hacerme calentar y dejarme así tenía ganas de ser penetrada y acabar como debía, lo que no imaginé era quien sería mi amante. Me compró tangas de las mas chiquitas, me las probaba y se me metían en la raya del culo, me resultaban incómodas porque no estaba acostumbrada a usar ese tipo de ropa interior.

Las remeras eran super pegadas al cuerpo y mis tetas quedaban que parecían que explotaban por salir.

Me compró tres polleras que apenas me tapaban el culo, me daba vergüenza ver la cara de la vendedora cuando Hernán las elegía. Una me hacía acordar a cuando iba al colegio, era a cuadritos verde y roja y no podía ni levantar los brazos que se me veía la tanga. Y por último me compró zapatos de tacos muy altos y finos que hasta acostumbrarme pensé en algún golpe que me daría.

Me llevó a la peluquería y le indicó al peluquero que me tiñera de negro para que resalten mis ojos azules, que me empareje el pelo y que me deje como un flequillo que cayera sobre mi frente. Yo aceptaba todo pero tengo que reconocer que me excitaba un poco el jueguito de seducción, Hernán hizo un trabajo muy bueno este tiempo con sus dedos y su lengua y yo estaba caliente por tener un pene dentro mío de una buena vez.

El tipo venía el sábado y Hernán me instruía que todo debía ser lento y que él iba a ver todo.

Hasta el día que vino Hernán me calentaba y me dejaba con el orgasmo ahí, a punto, yo estaba que volaba. Llegó el sábado y a las 9y30 de la mañana sonó el timbre.

Hernán me había hecho poner una remerita blanca y azul que pensé que se rompía de tan ajustada, una pollerita azul que miré como diez veces al espejo porque pensaba que tenía el culo al aire y los zapatos que a duras penas había dominado.

Abrió la puerta con una excitación terrible y yo estaba parada al lado de la mesa, saludó y entro un tipo que cuando lo vi casi pierdo el equilibrio de la sorpresa.

Era una mole de la altura que había dicho el otro tipo por teléfono, con unos brazos que parecían troncos de árbol, enorme, gigante, con una camisa abierta y el pecho que parecía una selva de la cantidad de pelos que tenía, hasta en las gigantes manos tenía pelos. Una barba negra que le tapaba el cuello y unos ojos que eran la envidia del peor asesino que hubiera. Arriba de su cabeza era pelado pero de los costados y atrás tenía pelo muy largo que le pasaba los hombros. Y lo terrible, a pesar que tenía unos pantalones negros anchos, se notaba una cosa terrible adelante que caía sobre una pierna. Me miró como un león mira a un corderito indefenso y yo lo miré sin poder ocultar mi terror.

Hernán, que estaba como si hubiera sacado la lotería de lo excitado, nos presentó. Caminé hasta donde estaban y el cavernícola me tenía clavada con su maligna vista mientras noté movimientos extraños en el bulto gigante.

Nos dimos la mano y Hernán le dijo que deje las cosas en una pieza a la que lo acompañó mientras el tipo se daba vuelta para mirarme y lo trajo a tomar algo.

Hernán me pidió si podía preparar café, sabiendo que quedaría de espalda a ellos y que cualquier movimiento mi culo estaría expuesto a los ojos del maligno. Y así fue, cuando agarré las tazas que estaban arriba, mi pollera se subió y por un reflejo vi que la mole miró mi culo y se acomodó en la silla, Hernán lo miraba y me miraba y estaba que saltaba de la excitación.

Tomamos el café y Hernán nos daba tema para hablar pero el tipo casi no hablaba y cuando lo hacía casi no se le entendía.

Esa tarde Hernán estaba explicándole como se cortaban las ramas pero la bestia me miraba a mi que estaba sentada en la galería al sol. Hacía malabarismos pero en cada movimiento se me veía la tanga y el monstruo se estaba poniendo nervioso.

A la noche, Subí las escaleras después de cenar para acostarme, acompañada con la vista del tipo que tenía todo el culo para él en cada escalón que subía. Al rato vino Hernán y yo estaba con la tanga y la remera nada mas apunto de acostarme, y me dijo que fuera así a la cocina a buscarle un vaso de agua. Fui y de reojo vi al tipo que desde la pieza me espiaba y sentí como gruñidos, me di cuenta que se estaba masturbando conmigo al sentir los gemidos mas claritos.

Al otro día, ellos estaban en el parque y los llamé para comer.

Yo tenía la pollera de colegiala, una remera roja y los zapatos de taco. En medio de la comida el tipo me tocó la mano cuando yo le servía, y me la apretó, la saqué pero sabía que no pasaría de esta noche que me agarraría, estaba visiblemente caliente como para seguir aguantando.

Hernán también se dio cuenta que la situación se desbordaba y que era inevitable lo que se venía.

A la tarde traté de no mostrarme pero la bestia estaba muy nervioso.

Hernán de me dijo que estaba muy alterado y que no creía poderlo parar y yo temblaba al aproximarse el momento, ahora estaba con miedo, ese tipo no era lo que pretendía para sacarme la calentura.

Estábamos cenando y cuando terminamos me levanté para llevar los platos y la hecatombe.

El monstruo sin ningún tipo de miramientos le dijo a Hernán “ Andate a dar una vuelta por ahí, esta noche vas a dormir en otra pieza, andate ahora”, le hablaba con la vista fija en mi.

Hernán intentó decirle que se calmara pero el tipo, pegó un golpe en la meza que me hizo estremecer y le gritó “Andate carajo, querés que te mate idiota?, andate antes que te tuerza el cuello”.

Hernán se levantó y se fue. Yo me quedé de espalda a él pero temblaba del miedo. Sentí que se levantaba de la silla , sus pasos y su aliento en mi nuca. Puso sus manos a los costados míos apoyadas en la pileta dejándome en el medio, y me dijo al oído”Refregame el culo por mi pija, hacé lo que te digo y la pasas bien sino vas a sufrir”.

No paraba de temblar y mas con la bestia atrás mío a punto de comerme. Saqué un poco el culo para afuera y choque con el bulto que parecía que estallaba, se movía pidiendo salir, moví mi culo un poco mientras él me levantaba bien la pollera, como me pidió de una manera medio violenta saqué mas afuera el culo parándolo bien y sentí que me corría la tanga a un costado y me metía un dedo en el culo que me hizo estremecer. Dejó todo el dedo adentro mientras con la otra mano me tocaba una teta. Revolvía adentro de mi culo con su dedo que parecía un pene de tan grande que era, yo me movía y empezó a decir asquerosidades, inmundicias “Que estoy tocando con el dedo chanchita?, no fuiste al baño?, estas muy cargada y cuando te meta mi palo se va a trabar, ahora vas al baño y te desagotas bien, ahora dentro de un ratito, dejame tocarte un poco mas”, y seguía revolviendo adentro de mi culo con el dedo.

Me sacó la pollera y la tiró arriba de una silla y me dejó en tanga y la remera, me estaba chupando el cuello y me metió la mano en la vagina empezando a acariciarla lo que me produjo el principio de un orgasmo. Cuando estaba llegando se abrió los pantalones y me llevó la mano a su instrumento.

Lo toque y me impresionó tanto que me di vuelta para mirar. Era algo

espeluznante, grueso y largo, durísimo, no pense en algo así. Hernán miraba de afuera y estaba extasiado al pensar que me iba a matar con eso, ya tenía su pequeña pija en la mano y se manoseaba.

Tenía ese tronco en mi mano y sufría de pensar que no lo aguantaría. El tipo me decía las mayores asquerosidades que se pudieran escuchar, que me lo iba a meter todo adentro del culo y que lo iba a sacar manchado ya saben de que, que iba a dormir con eso adentro mio, y todo lo que se pueda ocurrir.

Me metió un dedo en la vagina y el otro seguía en mi culo y revolvía con los dos provocándome un orgasmo. Yo estaba muy caliente y bajé y empecé a lamer eso, y le lamía los enormes huevos y era tal mi calentura que le dije que me lo meta.

Me dijo que ya iba a cogerme, que primero fuera al baño, me tomó de la mano y me llevó al baño de arriba. Estuve 15 minutos haciendo todo, me limpié bien y salí solo con la tanga. La bestia estaba acostada desnudo con ese mástil paradísimo y Hernán que estaba mirando de la habitación de enfrente. Dejé la puerta abierta y me paré al lado de la cama. El tipo me tomó de los costados y sacó la tanga arrancándola, rompió las tiras y la arrojó al piso y puso su cara en mi vagina y me pasaba la lengua. Yo parada me movía para adelante y para atrás mientras lo tenía tomado de la cabeza y gemía. Sentías los pelos de su barba en mi entrepierna y su lengua en mi clítoris haciéndome pegar gritos de locura. Me tiro en la cama y le chupe un rato el tronco y me puse de espalda esperándolo.

Vino con toda su enorme humanidad sobre mí, lo envolví con mis brazos y cerré los ojos esperando lo que vendría. Y la bestia vino, empezó a empujar para meterse y traté de aguantar pero el dolor me doblegó y Grité. Trataba de relajarme bien para que entrara la cabeza que quería meterse pero era terrible el dolor, y la cabeza abrió camino y lo apreté y le grité que pare, era terrible el dolor, abrí mas las piernas pero no era eso, es el tamaño monstruoso, no sabía que hacer para aplacar el dolor, y en ese calvario lo vi a Hernán masturbándose con una lujuria terrible, estaba en éxtasis total.

El gigante empujaba y la cabeza ya estaba adentro y yo me sentía morir, como gozar con semejante cosa adentro, era todo dolor, sentí como desgarrarse a mi pobre vagina ya abierta al máximo.

La seguía metiendo y me levantaba con sus manos de la cadera para quedar mas cómoda para él , yo solo quería encontrar una posición menos dolorosa pero no podía, me dolía todo abajo, sentía como que estaba dormida esa zona del dolor. Mi vagina se comió la mitad ahora de ese aparato inmenso y yo ya no sentía las piernas. El tipo me pedía que me moviera y yo le decía que no podía, y él me seguía moviendo con sus manotas y parecía que reventaba por dentro. Muy lentamente, mientras él me la seguía metiendo sentí que estaba mas lubricada y se le facilitó el trabajo y yo me sentí un poquito mas aliviada, pero su gran peso me aplastaba, y yo tenía casi su pecho en mi cara.

Moví mis manos y le acariciaba los costados mientras le pedía que fuera mas suave, que me la estaba metiendo muy fuerte y me dolía mucho. Faltaba para que entrara toda y empezó a meterla y sacarla, le pedí a los gritos que lo hiciera mas despacio, sentía la cabeza de su pijota que se movía dentro mío y era terrible. Ya había pasado mucho tiempo y él no tenía mas ganas de tener paciencia, por eso aumentó el ritmo y yo veía el infierno allí.

Por fin sentí que caminaba rápido la pija pero que podía dominar el dolor e intentaba de a poco acompañarlo, gimiendo, sabía que lo calentaría mas y acabaría dándome un respiro.

Hernán estaba dándole con todo a su miniatura, estaba mucho mas caliente que conmigo.

El cavernícola era de largo aliento, seguía aplastándome en cada empujón metiéndola mas.

No se cuanto pasó pero por fin pegó un terrible grito y acabo inundándome de semen, sentí que descargaba adentro mío una bruta cantidad de leche caliente. Por fin la sacó y se salió de arriba, suspiré de alivio, me admiraba de haber aguantado todo eso y estar conciente. Mientras se reponía, tenía su manaza en una teta y me besaba apasionado metiéndome la lengua hasta la garganta. Una hora y media me franeleó toda y vi resignada que la pija empezaba a subir de nuevo. Instintivamente me agarré el culo sabiendo que llegaba su turno.

Se venía con todo y le dije que esperara, le unté casi todo el frasco de crema en la pija y me metí mucha con un dedo adentro de mi culo, me puse boca abajo y abrí las piernas todo lo que pude y esperé a la bestia.

Sentí que estaba en la puerta y después de un rato que jugó allí sentí que presionaba para entrar.

Mi culo se abrió para recibirla y creí que se rompía. Me lo estaba desgarrando y yo destrozaba la almohada con mis manos gritando que parara y sabiendo que no lo haría.

Sentí la cabeza adentro y metió un poco mas pero paró al ver que no entraba mas, ya mi culo estallaba y yo mojaba todo llorando como nunca.

Me bombeó el culo con lo que le entró pero yo no lo podía acompañar, era mucho el dolor y no encontraba la posición para amortiguarlo.

El tipo aprovechaba en cada bombeo para intentar meterla mas pero era inútil, apenas un par de centímetros ganó pero yo no soportaba un milímetro mas. Tenía razón cuando me advirtió, sentí ganas de ir al baño, como que ya no retenía por ahí, ya no tenía control sobre mi culo, imaginé que estaría abierto y salido.

También estuvo no se cuanto entretenido rompiendo esa zona, su trabajo destructivo lo coronó acabando de nuevo dentro mío y yo sentía fuego cuando la sacó, parecía que la cabeza no podía salir y cuando lo hizo, sentí que me sacaba el culo para afuera. Caminando como pude fui al baño y me impresionó tocarme el culo, estaba como una flor, y pensé como desinflamaría eso.

Me tuve que tomar una pastilla por el dolor y por suerte se durmió.

Los días continuaron con él gigante abriendo mis agujeros y Hernán haciéndose la paja.

El monstruo se fue y Hernán quedó loco con lo que vió. Por un tiempo me cogío mi nuevo marido y para mi era un juego, ni sentía su pija adentro mío. Un día me dijo que había que hacer de nuevo el juego con otro tipo y cambiando el escenario, a lo que enseguida aprobé. Pero eso es otra historia.

MARCEL MILORD
Milord148@hotmail.com



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