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Fantasias (1.1 Iniciación)

1.1 Iniciación

Cualquier duda, sugerencia o comentario pueden escribirme a leopoldo_relatos80@yahoo.com.mx y yo con gusto les responderé, además disfruto mucho recibir mails de mis lectores. Ojalá disfruten el primer capítulo de esta larga serie de fantasías.

Aquel día, de los primeros de mi preparatoria, el profesor nos pidió que diéramos un discurso sobre un tema particular. El mío fue la importancia de la oratoria a través de la historia. Recuerdo muy bien que estaba muy nervioso y que las palabras difícilmente salían de mi boca, provocando que me humillara frente a todo el salón y sacara la primera calificación reprobatoria de mi vida. Lo que me sorprendió mucho fue que Santiago Mijares, el hombre que me había gustado desde secundaria, pero que me había ignorado por completo porque él era de los populares y yo no, me habló por primera vez.

"Tu discurso me gustó mucho, wey, me gustaría que me lo volvieras a repetir en el recreo porque creo que me voy a inspirar en el tuyo para escribir el mío. Ya arreglé que nos dejen quedarnos."

"Está bien, te lo voy a repetir."

Y en cuento el recreo comenzó pasé al frente mientras el se recargaba en su banca marcando sus músculos a través de sus pants, pues acabábamos de tener clase de deportes y estábamos empapados de sudor. Empecé a decir mi discurso.

"Wey, mejor cierra los ojos y no los abras sientas lo que sientas. Prométemelo."

"Lo prometo."

"Sientas lo que sientas te vas a aguantar."

"¡Ya te dije que lo prometo!"

Y así se cerré los ojos. Los primeros momentos lo oí moverse por el salón, abriendo y cerrando mochilas. No pude resistir más y los abrí. Mijares estaba semidesnudo, lo único que cubría su sexo era unos bóxers ajustados.

"Te dije que no los abrieras y me desobedeciste. Ahora vas a tener que pagar. ¿Me vas a obedecer de ahora en adelante en todo lo que te diga?"

"Sí"

"¿Vas a ser mi esclavo y responderás a mí como tu amo, degradándote a todo lo que una puta como tu va a hacer?"

"Sí"

"Sí, ¿Qué?"

"Sí, amo"

"Perfecto."

Sobre su banca había una tanga roja de encaje, y me ordenó que me desnudara para que me vistiera con ella. La tomé y me encaminé a un rincón del salón.

"No, debes hacerlo frente a mí porque tus inhibiciones deben desaparecer frente a tu amo, o frente a los otros machos. Desnúdate frente a mí."

"Sí, amo."

Lo obedecí sumisamente y pronto quedé en lo que sería mi nueva condición de puta a partir de ese momento. Cada uno semidesnudo, un amo y un esclavo quedaron frente a frente y él se inclinó para besarme, mientras su lengua jugaba con la mía para dominarla también.

"Baila para mí, puta. Quiero que me excites."

Y él se sentó en su respectiva banca del salón, al tiempo que yo intentaba hacer el baile más erótico que pude. Me acerqué a él y observé su sonrisa deliciosa, evidencia que le estaba gustando lo que yo hacía.

"Ahora acércate tu boca a mi pecho y lame todo el sudor que lo cubre, porque hoy tengo una cita con mi novia y no puede verme en este estado. Lame que a las putas como tú les encanta y siempre has querido hacerlo."

Su puño encerró mis cabellos y me fue guiando por lo que él quería que lamiera. Así pude disfrutar de sus duros pectorales, su pecho firme, su tórax envidiablemente marcado, pero lo que más disfruté fueron sus axilas que goteaban en sudor. Su mano me liberó y bajé hasta sus pies y los lamí para decirle que aceptaba su autoridad poderosa con mi humillación. Mientras él aprovechó el momento para quitarse el pedazo de tela que cubría su pene erecto.

"Quiero que lo mames, esclavo, quiero me des todo el placer que tu boca puede brindar."

Acerqué mi boca a su gran mástil venoso, y empecé a lamer la cabeza con cuidado. En cuanto los gemidos de mi amo se hicieron evidentes, lo engullí completamente. Era más grande de lo que yo imaginaba y tenerlo completo dentro de mi boca me ahogaba.

"Sí, así se hace, puta. Siempre quisiste tenerlo en tu boca y quiero que cuando lo hagas con mis amigos les des el mismo placer que a mí. Estás deliciosa. Ahh. Me vas a hacer correr."

Y así como lo dijo, pronto mi boca se vio llena de su leche deliciosa, y la tragué disfruté como cada gota caía por mi garganta.

"Has sido una buena puta, y creo que tu y yo vamos a pasar buenos tiempo juntos, y más cuando conozcas que mis amigos tienen mucho que ofrecer."

"¿Tus amigos?"

"Cuando hables conmigo vas a hablarme de usted, no somos iguales."

"Sí, amo."

Sonrió complacido de mi sumisión.

"Sí, mis amigos y yo hemos formado una sociedad de amos y esclavos dentro de esta escuela. Revisamos los archivos escolares y sabemos quiénes se nos pueden unir como nuestros esclavos. Nuestras putas. Llegará el momento en que los complazcas también."

"Sí, amo", dije mientras trataba de besarlo.

"¡No!, nunca debes intentas hacer algo que no se te ha ordenado. Se ve que no estás satisfecha y eso puede arreglarse fácilmente. Levántate y quítate la tanga. Quiero ver tu pene."

En cuanto lo hice lo engulló y lo succionó de tal manera que en lugar de placer estaba sintiendo un dolor indescriptible. Me corrí en seguida en su boca, pero escupió mi tanga.

"Eso es una buena mamada, ahora ponte en cuatro patas sobre el suelo para que pueda enseñarte a obedecerme."

Me humillé para convertirme en la perra de un amo caliente que sólo deseaba poseerme, y yo en ese momento lo deseaba, porque desde siempre quería que ese cuerpo me poseyera. Un cuerpo poderoso. Cuando lo miraba en las clases de secundaria dejaba que las fantasías fluyeran en mi mente, culminando en masturbaciones deliciosas cobijadas bajo el cielo nocturno. Ahora, encontrarme en esta situación era algo que nunca había pensado; pues aún en ese momento me preguntaba si esta no era otra más de mis interminables fantasías de todos los días. Y sin embargo, poco sabía que esto sería el principio de una larga aventura sexual que duraría varios años más.

"Ahora sí vas a sentir lo que es ser cogido por un hombre de verdad", me dijo mientras yo aceptaba la degradación. Necesitaba ser cogido, y cuando esta parte de mi fantasía se volvió realidad y su pene me poseyó como si fuera la única meta de mi vida. Mi calentura sexual floreció en amor y yo creí amarlo, pero estaba en el error porque él sólo me veía como un objeto sexual. Conforme aceleró su movimiento metisaca y me decía cosas asquerosas en medio de sus gemidos, me creí en el paraíso. Gemí por eso.

En cuanto impregnó todo se semen en mis entrañas y me ordenó levantarme. Entonces usó mi mayor debilidad para dejar que cayera en sus garras; me dio un beso que se alargó por todo mi cuerpo de la misma manera que yo lo había hecho, mientras yo trataba de vestirlo, pues así me lo había ordenado.

"Ahora te vas a poner la tanga sucia, llena de tu leche de puta y te vas a poner toda tu otra ropa enciman. En cuanto llegues a tu casa la vas a lavar y la tendrás limpia porque quiero que la uses mañana para cuando conozcas a un nuevo hombre que dejarás entrar en tu cuerpo. No debes hablar de esto con nadie y ya sabes que yo soy un amo complaciente siempre y cuando sea obedecido como es debido. ¿Está claro, puta?"

"Sí, amo"

En ese momento tocó el timbre del recreo y cada uno volvió a su banca. Durante las clases restantes observé su abundante pelo cenizo y las sonrisas que ocasionalmente me dirigía. Mis fantasías se habían vuelto realidad, nada más hay que tener mucho cuidado con lo que uno desea.



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