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El abuelo de 65 (2da.Parte)

Reencuentro

No tienes idea de lo sorprendida que estuve cuando lo vi. Me hallaba en el Centro Comercial Camino Real de San Isidro haciendo unas compras. Si, también me gusta hacer compras. No sólo trabajo, estudio, leo y.....ya sabes que. Bueno, las hacía porque pensaba salir con mis amigas como de costumbre y quería ponerme algo distinto. Así que fui en busca de un conjunto que había visto anteriormente, en la esperanza de que estuviera todavía en esa Boutique. Lo encontré al fin y lo compré. Una cosa trajo a la otra y compré también un par de zapatos, alguna ropa interior y dos carteras. No me fue mal ese día pues encontré las cosas lindas que buscaba.....y algo más. Luego de las compras me dirigí a la zona de parqueo a dejar en la maletera mis cosas. Lo hice. Y, OH sorpresa. Cuando di vuelta para regresar a comer algo en un restaurante cercano....lo vi! Bueno, eso es mucho decir.....me vio y se acercó a saludarme. Tenía a un niño de la mano y una joven señora a su lado. Era él. El abuelo de 65 del que te hable y narré mi experiencia. Esa tan deliciosa.

“Hola”, me dijo. “Que gusto de verla. Pensé que ya no nos veríamos más. Pero el Destino parece ser nuestro aliado, verdad?”

“Este es mi nieto Andrés.....y mi hija es la que viene acá”, (se había detenido para arreglar unos paquetes. Cuando estuvo cerca me la presentó).

“Andrea, la señora amiga que conocí en la piscina del club en Santa María.” “Mucho gusto”, le dije, sorprendida por la juventud de Andrea parecía tener 25 años pero realmente eran 34.

Les dije que estaba de compras y que me disponía a comer algo antes de retornar a mis quehaceres diarios. “Que coincidencia”, dijo el abuelo del que no sabía su nombre... “nos disponíamos a hacer lo mismo. Será un placer el que nos acompañara.”

Luego de unas palabras adicionales acepté y fuimos a un restaurante en el piso inferior. Era uno italiano. Pedí unos ravioles y media jarra de sangría (me encanta la sangría). Ellos pidieron lasaña y se animaron por sangría también.

Antes de iniciar la comida el niño tuvo necesidad de ir al baño y su hija Andrea pidió permiso y lo acompañó... El abuelo y yo nos miramos y recordamos con esa mirada lo ocurrido en el club.

“No se cómo te llamas.... pese a todo...”, le dije tuteándolo. “Mauricio”, me dijo.

“Yo soy Maria Jesús. Bueno aquí acaban las formalidades pues ya viene tu hija y nieto. Pero me da gusto encontrarte”.

Conversamos un poco de la situación política actual, los actos acontecidos en Bagdad, la inseguridad de muchos países y otros asuntos triviales en ese momento. Pero ayudó a quitar completamente el frió que hace en la capital. Bueno, la sangría también hizo lo suyo.

Supe que Andrea era la tercera de cuatro hermanos. Que era Diplomática pronto a ser enviada a la India y que tenía dos hijos varones. El era viudo viviendo de sus rentas que, al parecer, eran muchas según supe por la conversación.

Conversábamos cuando sentí bajo la mesa que me rozaban las piernas con el pie. No le di mucha importancia al principio hasta que mire a Mauricio el que, pese a seguir hablando, me miraba con ojos esos especiales y ya conocidos por mi. Me puse roja como un tomate y me disculpé de mi bochorno echándole la culpa a la "deliciosa" sangría que estábamos tomando. Poco a poco el toque duro que sentía, que al principio fue del calzado de Mauricio, se torno en un toque suave. Se había quitado los zapatos y aprovechaba por donde era menos visible. La calentura no se hizo esperar pues la conversación se centraba en nuestras casas de playa y luego en los recuerdos de días especiales en ella. Mi pie salio de su envoltura de cuero y se dirigió a las piernas de Mauricio. Este sonrió gustoso mientras no dejábamos de charlar. Lo acariciaba desde las piernas subiendo hasta sus muslos teniendo cuidado de no tocar a nadie más por error.

Cuando concluimos de comer y la sangría nos había liberado un poco Mauricio se disculpo con su hija y conmigo diciendo que tenía que ir a la casa de un amigo. Le dijo que se fueran solos y que los vería el sábado por la mañana. Eran las dos de la tarde del jueves. Me miro y me dijo:

”Encantado de volverte a ver Maria Jesús, esperemos que esta reunión se repita pronto.” Y se retiró sin mediar ninguna otra explicación.

Su hija parecía algo sorprendida por su actitud. Pero conversamos unos minutos más antes de retirarnos todos. Ya en la zona de parqueo Andrea me invitó a ir a su casa la semana siguiente, martes, para que la conociera y poder charlar un poco. Al parecer estaba deseosa de conversar. Me cayó bien. Era una linda señora, culta y le gustaba conversar. Acepté y nos despedimos.

Andrea partió antes que yo de la zona de parqueo. Yo caminaba hacia mi vehículo pensando en porqué se había retirado Mauricio de esa forma, cuando de improviso apareció...... estaba esperándome medio oculto cerca a donde dejé mi vehículo. Sólo me miró y atrayéndome hacia sí me besó en los labios de una manera exquisita.

Parecíamos escolares con toda nuestra química recién descubierta. Su cuerpo se pegó al mío y sus manos me atrajeron mas a él....hasta que sentí ese miembro enorme que tanto placer me causara en el dormitorio del club. Me movía en giros mientras sus manos hurgaban debajo de mi ropa tratando de desnudarme.

“Mejor nos vamos Mauricio”, le dije, “no deseo que este encuentro sea el chisme de los que nos conocen”.

Entiendo”, me dijo, “deseas conocer mi casa?”

“Si”, le dije. “Vamos”.

Y subió a mi auto sentándose a mi lado. Mientras conducía veía su entrepierna y lo robusto que estaba ese muñeco adorable. No aguanté mucho antes de tocarlo y decirle: “Esta enorme Mauricio. Siempre lo has tenido así?”

“Si mamita”, me dijo, “pero no tienes idea de como me siento en estos momentos. Anduve varios días pensando en ti y en la posibilidad de volver a encontrarte. Se que no puedo ofrecerte lo que deseas. Ya mi edad esta pasando rápido, pero si se que puedo darte el amor que siempre quisiste. Te he deseado día y noche en estos últimos meses. Hasta que te vi el día de hoy. Algo dentro de mi salto de alegría y este amigo tuyo (señalando a ese muñeco enorme) hizo lo propio. Espero que tu sientas lo mismo.”

Sólo lo miré. Mis caricias hicieron el resto. Y las suyas fueron mi complemento. Me dijo donde virar para llegar a su casa en Miraflores. A unas cuadras de ella sacó su celular y llamó hablando con alguien y diciéndole que debían estar atentos a su llegada y que diera permiso a la empleada y al mayordomo hasta el día siguiente.

Supuse por qué lo hacía pero no me imaginaba encontrar la casa que encontré sólo para el.

Era una mansión de 200 x 200 metros cuadrados. La casa estaba en el centro, rodeada de jardines, una piscina temperada y una pileta en uno de sus lados. Un departamentito pequeño tipo bungalow estaba visible al fondo a la derecha. Supe que era la casa de su Mayordomo antiguo. Luego de ingresar la puerta cerró automáticamente e ingresamos al área de parqueo. Dos Mercedes, un BMW, un Volvo y una camioneta Cherokee estaban en la cochera. Parecía ser coleccionista. Estacioné y bajamos.

Me tomó de la mano y me condujo por el ala izquierda de la casa hasta ingresar a lo que llamó su lugar de descanso y lectura. Su biblioteca era grande y llena de libros. Tenía dos puertas adicionales al fondo. Desde ahí llamó a su mayordomo (el le decía "Juan, amigo") pidiéndole que le trajera lo de costumbre. Yo me disculpé pues ya tenía la sangría algo subida. Pero mientras venía supe más de él. Era ingeniero civil y había sido unos de los mejores de su tiempo. Su fortuna la había logrado con su trabajo y esfuerzo hasta que la subversión llego al país. Tuvo que salir luego de estar pagando tres meses las cuotas para que no lo secuestren. Luego de algunos años regresó y se estableció nuevamente en su casa aumentando las medidas de seguridad.

Llegó el mayordomo y me lo presentó como si fuese un amigo muy querido. Se llamaba Juan y tenía casi la misma edad que el (63 supe después). Este me miro tiernamente admirando mi figura y guiñándome el ojo.

“Buenas Maria Jesús”, me dijo. “Gusto de tenerla acá.”

Eso fue todo. Se retiro luego de dejar lo que traía. Mauricio bebió un trago de su bebida favorita y se acerco a mí. Sus manos tocaron mi ya ardiente cara y empezó a besarme. Su lengua abría camino a todo su ser. Sentía como su cuerpo aceleraba su ritmo y como el mío respondía.

‘Que bien la hice’, me dije, ‘nuevamente con mi viejito....pero se dejaba extrañar el sinvergüenza....’

Sus manos empezaron a jugar con mi potito mientras presionaba nuevamente mi cintura contra la de él. Sólo hicimos eso durante unos minutos.... pero parecieron dar vida a todo lo que seguiría.... Nos mirábamos fijamente. Una sonrisa de recuerdo abochornó mi rostro…. Y me besó nuevamente.

Me tomó de la mano mientras sostenía mi cabeza en su hombro y me llevó a una de las puertas. La abrió y entramos a un ascensor. Cerró la puerta metálica interior y en vez de subir el aparato empezó a bajar. Uno, dos y tres pisos. Introdujo una llave en una ranura y la pared posterior del ascensor se abrió dejando ver un hermoso y gran dormitorio. Era enorme realmente y tenía de todo en el....

“Esto es consecuencia de los años de terrorismo”, me dijo.... “pero estoy orgulloso de el. Te gusta?”

Empecé a recorrerlo y le di mi aceptación. “Es hermoso”, le dije. Me tomó nuevamente de las manos y avanzamos a la esquina derecha donde había otra puerta. Entramos y vi lo mejor de todo. El dormitorio estaba lleno de espejos, motores escalonados la luz natural aparentemente no existía por la profundidad de la construcción.... eso fue un error que luego aclararé. Pero estaba bellamente iluminado por lámparas de cristal colgantes y algunas de pie cercano a la cama también grande que había.

Casi todo era controlado por un aparatito tan pequeño como el mando de una TV. La de el era digital, esas de último modelo colgada a la pared y rodeada de un bosque de plantas unas mesitas, pinturas y otros enseres…. bellamente decorado

Me tomó de la mano nuevamente y me jaló hacia la cama. Ya al lado de ella me miró a los ojos y me dijo cuánto me deseaba en esos momentos. El vejete se las traía consigo y sabía como hacer feliz a una dama. Me sacó el saco de cuero procedió a retirarme la pañoleta que llevaba y luego la blusa. Uno a uno fueron saltando los botones de ésta hasta quedar lista para ser retirada. Ahí se dio cuenta Mauricio cómo tenía mis pezones. Estaban duros y erectos. Sacó la blusa sin dejar de mirarme y acercándome a sus labios me besó. Sus manos acariciaron mis caderas mientras que retiraba también mi sostén. Sin el la vista a sus ojos fue más que formidable pues estos brillaron de deseo; su boca se posesionó de uno de esos montículos erectos chupándolo con ansias locas y pasión increíble, mi falda siguió el camino de la blusa pronto... me hallaba nuevamente en manos del viejito mas lindo que he conocido hasta el momento. Sus caricias me estaban volviendo loca.... De pronto se retiro unos metros lentamente dejándome caliente.... me miraba de pies a cabeza. Yo estaba con mi trusa beige con blondas.

“Eres hermosa” me dijo “y una mujer maravillosa. Lastima que nos hallamos conocido en estas circunstancias”....supuse que se refería a nuestras edades..... “pero si estoy feliz de volver a verte...Ese cuerpo tuyo es tan perfecto para mi que desearía conservarlo para siempre. Se que no es posible eso por lo que te pido permiso para filmar nuestro amor y todo lo que podamos hacer acá. Demás esta decir que lo que hagamos sólo será visto por mi y nadie más y en caso de que algo me pase sabré como darle seguridad a todo lo nuestro. Eso si estas de acuerdo....”

Me puse a pensar en todo lo que me decía. Parecía sincero. Lo cierto es que si hubiera querido hacerlo sin mi consentimiento también lo hubiera hecho. Pero me pidió permiso.... y eso era algo que decía mucho de el.

Acepté manifestándole que confiaba en su criterio y que le agradecería poder tener una copia de todo siempre. Sus ojos se alumbraron y se acercó para darme un beso... levantó un aparatito que había en su mesa de noche y presionó un botón.... nada más que eso y todo el sistema se puso en movimiento. Parecía que se movía toda la casa. Pero lo cierto es que el techo era una lámina de acero especial y estaba moviéndose a un lado. Al principio me pareció ver el cielo por ahí....pero grande fue mi sorpresa al ver agua y ¡peces nadando! ….en el techo!!!. Me fui acercando lentamente a la abertura que se agrandaba y noté el cielo por encima de los peces. Mauricio gozaba con mi sorpresa y se acercó por detrás mío me tomó de la cintura y pegándome a su cuerpo me susurraba al oído que era la piscina la que veía, Estábamos debajo de ella, el fondo de la piscina era doble y dentro de el había un acuario que era lo que observaba anonadada. La luz era la del día en el exterior. Me dijo que la gente que se baña en la piscina no puede ver el dormitorio debajo pues el techo de este es una lamina de espejo reflexivo (igual que aquellos que se emplean para interrogatorios me dije)....

Era maravilloso ver el cielo en esa forma y los peces encima de uno. Mientras lo hacia Mauricio me frotaba mis senos y mi placer fue creciendo junto con mi asombro. Al concluir de abrirse todo el techo se escuchó música clásica tan baja como para que se pueda apreciar y no tanto como para que nuestros susurros de placer se escuchen.... Sus dedos ya retiraban mi trusa y mi cuerpo estaba con deseos de más caricias. Me dio vuelta para besarme y proceder a concluir el retiro de mi ropa. La dejamos en el camino mientras que me llevaba abrazada a la cama. Me di cuenta que el tenia aún su ropa interior así que mirándolo lo tome de ambas manos y le dije que se sentara en el borde de la cama. Mi viejito obediente lo hizo. Lo empujé suavemente para que su cuerpo reposara en ella mientras que el mío se inclinaba a retirarle su ropa interior. Hizo un pequeño esfuerzo y ese miembro tan especial y delicioso que tenia salto de su guarida para presentarse ante mis ojos que estaban llenos de deseo. Lo tomé con ambas manos y deposité un beso en él. Mi lengua empezó a jugar y poco a poco a introducirlo en mi boca. Me sabía a gloria. Deseaba eso desde que el viejito jugara conmigo en el restaurante. Me imaginé en un momento que estaba debajo de la mesa y que le sacaba su enorme miembro mientras comía con su hija y nieto. Fue sólo un fugaz pensamiento pero que estaba en parte haciendo realidad en estos momentos.

Empecé a chuparlo como loca. Su pene estaba todo erecto, grande como siempre y gordo. Me pareció que mas grande de lo normal. Riquísimo. Lo chupaba subiendo y bajando mis manos por el como masturbándolo. Al mismo tiempo jugaba con sus pelotitas aquellas que una vez pensé eran jarrones de leche. Chupaba como loca viendo como mi viejito se complacía con ello. De repente sentí que algo me golpeó dentro de mi garganta. Mi adorado viejito se había venido. Me llenaba de sus líquidos por primera vez y lo hacia en mi boca. Me tragué todo lo que pude mientras que mi lengua jugaba con su pene deleitándome también. Acariciaba sus piernas y subía hasta sus glúteos para que me sienta. Mi lengua convirtió ese miembro nuevamente en ese ser majestuoso que deseaba. Mauricio se recuperó volviendo a sorprenderme con ello. Me tomó de la cabeza y me atrajo hacia si hasta subirme encima de el.

Ambos echados en la cama uno encima del otro..... yo sintiendo como ese miembro rico trataba de meterse dentro de mi..... pero no lo hizo todavía... me recostó a un lado y se incorporó para besar luego mis senos y chuparlos con pasión y fuerza controlada.... Mi quejido fue de placer..... Fue un ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh tan prolongado que me sorprendió a mi misma. Bajo sus labios hacia mi vientre y jugaba con su lengua. Mi placer fue incrementándose. Ahhhhhhhhh que deleite. Llego a mi ombligo y la introdujo en el girando mientras que sus manos jugueteaban con mis caderas y senos. Me sentía en las nubes estando debajo del agua miraba al cielo y veía los peces nadar..... Era maravilloso mi sentir. De repente prosiguió su viaje hacia su destino y esa lengua se remolía con cada célula a su paso. Llegó a mis vellos pubianos y con su boca procuraba tomar uno a uno .... Su lengua seguía su apasionado giro.... bajaba mas hasta que sentí como un chispazo de corriente cuando llego a mi clítoris..... Grité nuevamente un ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh que hizo retumbar todo el dormitorio. Mi viejito gozaba de lo lindo con mi gozo. Su lengua había llegado a su destino final y se introducía tanto como podía en esa cuevita ya llena de jugos que brotaban como manantial. Cada giro de esa lengua, cada caricia, cada introducida me ponía a mil y me hacia saltar de placer. Sus manos llegaron a mi potito y sentí un dedo hurgar por ahí.... luego dos que se hacían compañía y un tercero que llegó a cumplir conmigo. Tres dedos que viendo mi potito lubricado por los jugos que salían de mi vagina y escurrían hacia el encontraron el medio adecuado para ingresar traviesos.

Sentí como se introducían los tres y como lo movía dentro de mi. Su lengua por delante y sus dedos por detrás era mas de lo que podía soportar y exhale otro quejido. Fue otro ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh placentero. Cada Ahhhhhhhhh mío era un orgasmo electrificante que me ponía más loca de deseos. Tomé de la cabeza a mi adorado abuelo y lo subí encima mío; cuando lo hacía sentía como ese pene enorme frotaba todo mi cuerpo buscando mi huequito. Lo encontró y se posesionó de el. Entró tan profundamente como pudo para salir todo nuevamente. Un entrar y salir armonioso que nos llenaba de placer. Un mete y saca que hacia que nuestros cuerpos vibraran al unísono. Estuvo así como veinte minutos y mi deleite fue enorme cuando sentí otra vez sus jugos llenarme toda. Grité y grité mientras lo hacía hasta que todo salió. Fue hermoso sentir luego su peso encima de mí mientras descansaba. “Maria Jesús”, preguntó manteniendo los ojos cerrados, “cuando nos conocimos tuviste la mente abierta desde el momento en que estuvimos en la piscina del club. Te acariciaba y me sentía feliz… pero pudo haber pasado alguien por ahí y vernos. Supiste manejar esa situación. Deseaba preguntarte algo desde ese hermoso día”.

“Que es papito lindo, pregúntame…” le dije.

“Has tenido la oportunidad de estar con dos hombres al mismo tiempo? …y hago la pregunta sin ofender. Yo no lo he hecho acompañado de otro al mismo tiempo ni siquiera dos mujeres conmigo. Pero desearía saber qué se siente; y, si lo has hecho, me agradaría que me ilustraras en ello. Tengo potencia sexual, como sabes, pero no experiencia de ese tipo.”

Lo miré. Vi como su cuerpo reposaba en la cama sabiendo que luego sería mas lindo aún, y luego otra vez, y otra….. Creo que mi respuesta fue lo que hizo abriera sus ojos y me besara.

“Si”, le dije, “lo he hecho. Y, sabes?, cuando se hace de esa manera sólo depende de quiénes sean los del encuentro y la entrega de cada uno para que todo el conjunto sea especialmente hermoso. No se puede hacer así no mas con cualquiera por múltiples razones que creo comprendes. Pero cuando se conoce a la gente envuelta en ese placer y sabes cómo van a entregarse a ti y permitir tu entrega, entonces el complemento es ideal. No sé como ha sido tu vida Mauricio. Pero sí sé que eres un amante tierno y muy especial. Ya desearían muchos jóvenes y adultos ser como tu. Eres muy especial y me das un placer sublime. Me alegró tanto encontrarte, y ahora estoy feliz y deseosa de que me poseas nuevamente hasta que nuestros cuerpos se agoten. Dime, porque preguntas eso?”

Mauricio nuevamente sonrió con su carita sublime y me dijo: “Vi como te guiñaba el ojo mi mayordomo y vi como también le guiñaste el ojo. Ahora, eso no me enoja ni mucho menos. Al contrario me alegra muchísimo pues entre ambos nació una amistad muy fuerte desde hace tiempo. Muchas veces conversamos sobre este tema y nos preguntábamos como seria estar ambos con una mujer como tu...Sin saber que existías. Se que está deslumbrado contigo porque lo conozco.” Pensé un momento en lo que dijo. Si, era simpático y atractivo el mayordomo. Media casi como Mauricio y conservaba aun su anatomía, aunque con un poquito menos de barriga. Pero, pese a todo, era atractivo. Me imaginé haciendo el amor con él y mientras lo hacía tocaba el pene de Mauricio que sentí nuevamente crecer.

Me eché de lado para poder acariciarlo mejor mientras jugaba y veía como esa carita se deslumbraba. Baje mi cara y empecé a chuparlo nuevamente. El pene dió un salto enorme en pocos segundos. Me mantuve en lo mío. Chupaba y chupaba buscando una erección mayor…. Hasta que lo conseguí.

Delicadamente sin dejar de mirarle a los ojos me volteé y le ofrecí lo que sabia le gustaba…. Mi potito. Me besó antes de completar mi giro y se pegó a mi. Me puse de rodillas haciéndole notar lo jugoso que se encontraba éste y lo deseoso de sus caricias. Me entendió de inmediato y bajo su carita a mis muslos besándome cada milímetro mientras sus dedos revoloteaban por mis agujeros.

Sentí como su carita subía a ellos y se dedicaba a lamerlos poco a poco. Intercalaba sus caricias linguales entre mis piernas mi vagina y posteriormente mi potito. Hizo algo que no hiciera en el club. Se deleito con mis jugos saboreándolos y pasando su lengua de un huequito a otro. Mi potito ya no resistía mas, lo deseaba a gritos. Sentí en un momento como su lengua ingreso en el y giraba como loca. Eso fue el clímax para mí. Otro grito salió de mi boca. Un ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh tan profundo que se supo a pedido urgente. Su pene estaba enorme nuevamente. Me puso al borde de la cama y se arrodilló en la alfombra para subir su cara y lenguas en un jugueteo infernal. Lo deseaba nuevamente. Se paró y puso su miembro en mi potito. Empezó a introducirlo….. Bastó un centímetro para que me tuviera otro orgasmo. Que rico!. Otro Ahhhhh sacudió la sala mientras otro centímetro ingresaba glorioso dentro de mí. Luego sentí un sacudón enorme. Mauricio de un solo golpe me había metido todo ese riquísimo miembro dentro de mí. No se si fue el dolor o el intenso placer lo que hizo que me estremeciera toda como epiléptica. Lo empezó a sacar y grite: “Noooooooooo. No lo saques, esta delicioso papito lindo….mételo nuevamente y sácalo un poquito…… pero no lo saques del todo POR FAVOR…..le pedía”….

Y lo hizo. Lo metía y sacaba de una manera que mi cuerpo sucumbía a esos arrebatos y embestidas con un placer increíble. Hasta que sentí como se me venía todo dentro de mi. Mi grito de placer sí debió remecer el techo y mover sus aguas.

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Mis orgasmos se sucedían sin cesar.

Y, lo más hermoso fue que, al mismo tiempo, sentí ese rió de jugos de mi adorado vejete. Salían y salían sin control durando como quince minutos. Los suyos se encontraron con los míos desde el principio y lograron crear una atmósfera de sexo tan increíble…… El olor era todo eso…. Mas el deleite de ambos, la felicidad de ambos, la consumación hermosa de ambos… sus manos jugaban con mis senos se confundían sus besos con mi sudor, sus pelitos con los míos….en ese momento éramos uno. Me pareció increíble que mi vejete hubiera logrado, a su edad lo que mi Daniel me enseñó hace algún tiempo. Daniel….donde estará mi adorado, cuando lo veré?

Nuestros cuerpos se relajaron poco a poco y nos acostamos nuevamente pero ahora tiramos almohadas a la alfombra y nos recostamos sobre ellas. Quería mirar el cielo y los peces “volando” en el. Era hermoso. Me sentía viva nuevamente después de algunos meses de sexo “holgado”….sin mi Daniel….

Creo que en ese momento fue que vi mi reloj ya era tarde para algunas citas así que le di un beso a mi adorado que estaba reposando jugué con el un poquito haciéndole cosquillas en su cuerpo y dándole besos traviesos. Hasta que le dije si podía usar su teléfono pues el mío se había quedado en el auto.

Llamé a la oficina en casa y contestó mi secretaria. Le dije que no podía ir a tiempo a las citas de la tarde y que por favor las postergara para el día siguiente. Siguieron una instrucciones y entre ellas le deslice con quien estaba. Mi secre era además una linda amiga de años y le había confiado mi secreto del club de meses atrás. Ella me pedía mas información al respecto y en esta llamada le dije qué estaba pasando. Me dijo lo que habíamos hablado siempre: ‘Le gustaría estar presente conmigo’…….. “Bueno”, le dije, “quizá muy pronto se de ese momento”. Me despedí y regresé al lado de Mauricio. Descansaba pero había escuchado mi conversación. Me dijo si mi secre era tan abierta como yo.

”Si le dije. Por eso trabaja conmigo... Ella es muy especial fuera de bonita y mas joven que yo.”

“Bien”, me dijo, “siempre es bueno saberlo. Por si conversamos nuevamente sobre lo que te dije de mi mayordomo.”

En ese momento volvió el tema a relucir. Le pregunte si confiaba plenamente en él tanto como para saber que no iba a divulgar nada. Enfáticamente me dijo que por supuesto confiaba en él.

Totalmente. Que el tenia hasta la combinación de su bóveda y que jamás se atrevería a defraudarlo pues es amigo antes que empleado. Vive con él por mucho tiempo y comparten muchísimas cosas ambos.

“Entonces Mauricio”, le dije, “creo que seria agradable compartir nuestros juegos con el….tu que dices. Deseará hacerlo realmente?”

Me miró, sonrió y me dijo: “No sabes cuánto deseaba oírte decir eso. El, creo, que esta listo ahora para venir. Si lo llamo se que vendrá de inmediato!” “Crees que deba hacerlo ya?….o debemos esperar a estar en nuestro momento…..?”, le dije.

“Esperaremos amor”, respondió Mauricio, pero veré que sea una sorpresa para ti.

La música mientras tanto cambiaba de ritmo. Una melodía de Strauss primero seguida de Chopin para luego remontarnos a las épocas de Jimmy Dorsey, seguida de Abba … algún bolero….

Me tomó en sus brazos presionándome y me llevo a su escritorio. Era uno tipo Luis XVI muy pequeño pero hermoso. Abrió una gaveta y me dijo que sacara de su interior lo que encontrara. Era una cajita.

Nos acercamos nuevamente a la cama y nos tiramos en ella literalmente. Le pregunte algo que se me vino a la mente:

“Cómo grabas todo amor”. El me miró y me dijo ves este reloj, ves esa lamparita, ves eso, ves aquello…..y luego de señalarme cada uno de esos artilugios supe que eran cámaras ocultas que grababan con solo presionar un botón y almacenaban horas en una computadora y en cintas. (Te diré que unos cuatro días después de este encuentro mi adorado vejete me llamó y me dijo que tenía algo para mí. Cuando nos encontramos me dio una cajita con moño de regalo y me dijo antes de retirarse que esperaba que al verlo me alegrara tanto como se alegrara él…..eran las copias que le pedí….) Entre pregunta y pregunta de ambos supimos más de nosotros. Encontramos las poses que nos gustan más las caricias que nos excitan, palabras que nos abren a la pasión rápidamente. Yo le dije que no sabia porque pero esa vulgar palabrita “cachar” me alocaba al extremo. No se desde cuando, pero lograba que mi cuerpo culminara al poco tiempo con un orgasmo increíble……

Me miraba mientras conversábamos y yo veía como su miembro se mantenía erecto sin decaer un centímetro.

Jugaban nuestros dedos, el con mi vagina y yo con su pene. Nuestras lenguas pronto siguieron el camino del deseo y atrajeron nuestros cuerpos hacia si. En ese momento solo atine a pegarme a el. Estábamos uno al lado del otro echados en la cama. Subí una pierna encima de su cadera invitando a mi huésped a entrar a su alcoba. Este no se hizo esperar y se introdujo lentamente…. Como deseando complacerme y atormentarme al mismo tiempo….. Pero lo acepte así. Fue un mete y saca delicioso, no con la fuerza de los anteriores pero si con ardor. Me puse de rodillas encima de el sin retirar su miembro de mi vagina. Deseaba cabalgarlo lentamente y besarlo al mismo tiempo. Lo hice. Mis labios se juntaron con los suyos mientras me movía con su miembro dentro de mí. Yo giraba de un lado al otro, lentamente, sintiendo su pene enorme como presionaba mi interior.

Me tomó de la cadera y me dijo que girara sin salir de mi posición. Lo hice también y ahora le presentaba mi potito a su cara mientras que cabalgaba tomándolo de sus rodillas. Sentí como introducía nuevamente uno y dos dedos. Jugaba conmigo mientras yo le besaba sus piernas sin salirme de su enorme miembro. De pronto sentí como mi potito se relajaba y recibía algo que no parecían deditos. Mauricio me estaba metiendo por ahí una billas de un material especial cada una con unas lenguetas corrugadas de dimensiones apropiadas y unidas una a una con una cadena.

Metía una la presionaba con un dedito y luego la otra, luego la otra y…….sentí un placer taaaaaaaaaan enorme que ahora si grite con todas mis fuerzas.

Ese ahhhhhhhhhhhhhh debió de haberse escuchado en toda la casa. Siguió con otra billa y otra hasta llegar a la quinta mi cuerpo no sabía como reaccionar sino con placer……de repente Mauricio sacó todas casi de un tirón…

….”Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh “ No te imaginas qué deleite.!!!!!!!!!! “Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh” otra vez un placer infinito y otro grito mío que retumbaba en la casa. No contento con eso lo hizo nuevamente. Primero una, siguieron todas poco a poco hasta entrar las cinco…. Qué placer!!!!!!….Yo me movía y sentía por delante ese miembro riquísimo y al mismo tiempo esas billas por detrás……Qué delicia!!!!. Esta vez Mauricio hizo lo contrario. Saco billa por billa despacio pero con firmeza….y el roce fue… tan increíble… que sentí nuevamente un orgasmo. Ya no eran gritos sino suspiros largísimo los que emitía. Y, nuevamente, una a una las introdujo para mi placer, dejándolas ahí me giró e hizo que mi cara estuviera ante la suya sin salirme de el. No sabia como este viejito adorable podía aguantar tanto pero aún no me había dado sus jugos así que empecé nuevamente a cabalgar como pidiéndole me llene de ellos. Lo que hizo fue llevar mis labios a los suyos y besarme mientras que me trasladaba con su cuerpo al filo de la cama. Cada movimiento era un placer increíble; mis senos estaban pegados a su pecho mi vagina toda llena de su miembro rico, mi potito se revoloteaba con esas billas magníficas, mis glúteos estaban siendo dirigidos hacia el borde de la cama hasta que pudo flexionar sus rodillas hacia abajo permaneciendo yo en mi misma posición pero moviéndome y girando como loquita.

No me pareció sorpresivo lo que sucedió después. Sentí que estaba ya todo planeado entre ambos. Pero Juan, el mayordomo había ingresado al dormitorio y se encontraba totalmente desnudo detrás de mí. Sólo sentí como un fuerte tirón retiró de mi potito esas billas y cómo mi cuerpo se convulsionó con un orgasmo fabuloso. No sentí a Juan hasta que tomó mis caderas y las besó apasionadamente. Fue otro sacudón pero con mi total complacencia. Lo miré, le guiñe un ojo, acerqué mis labios a los de él girando un poco y me devolvió el beso deliciosamente. Sus manos eran mas grandes que las de Mauricio pero su pene no. Su cuerpo era grueso y con vellos en el pecho. Se arrodillo detrás de mi y empezó a besar mi potito y a acariciar mis piernas, su lengua era juguetona y se introdujo en el. Creo que era mas grande pues el giro que me haciiiiiiiiiiiiiia me pareció totaaaaaaaaaaalmente delicioso. Grite nuevamente y ese ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh se quedó mudo cuando Juan se levantó y de golpe me introdujo su pene en mi potito. No supe cómo recibirlo pues ya tenia a Mauricio dentro de mí así que quite la presión en uno para dárselo al otro.

Primero presionaba mi vagina con Mauricio y luego salía y metía más el pene de Juan. Unos y otro se turnaban en mi para estar posesionados de mi interior. Entraba y salían por ambos lados….metían y sacaban mientras sus lenguas jugaban con todo mí ser.

Mauricio inicio la cabalgada más loca que le he visto hacer. Tomándome de mí cara me presionó los senos y me susurró al oído: “Deseo cacharte siempre Maria Jesús”. Lo que abrió mis ojos de gozo dándole mi cuerpo en ese instante. Seguía el mete y saca de ambos cuando en un momento dado……..se sintió el grito de los tres…… ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh … fue un orgasmo triple sentí mis agujeros llenos de la leche de ambos. Y ellos sintieron como mi cuerpo reaccionaba a estos jugos. Me moví como loca y no pare de moverme hasta dejarlos a ambos sin una gota dentro. Cuando todo pasó ya el dormitorio estaba impregnado de ese olor y sabor a sexo más delicioso que te puedas imaginar.

Juan se recostó a un lado atrayéndome hacia sí para no sacar su pene de mí, yo jale a Mauricio por lo mismo. Los tres estábamos recostados de lado en la cama. Mauricio exhausto me besó y cerró los ojos un momento…… poco a poco el sueño iba entrándole….lo entendía…. Me complacía verlo dormir un poco. Era mi vejete adorable y había que respetar su estado físico.

Yo tomé los brazos de Juan y los dirigí a mis senos para que reposaran en ellos. Juan se puso a jugar con ellos. Y por primera vez habló para decirme que era hermosa, increíblemente hermosa. Que le había dicho a Mauricio que eso pensaba y que ambos habían acordado preguntarme lo que con Mauricio conversáramos horas antes. Me dijo que mi aceptación la escuchó él como un sonido de beeper cuando Mauricio contento por mi respuesta presionara un botón en su mesa de noche. Que sólo esperaba el momento oportuno para ingresar y que luego de verme desnuda y amando a su amigo se decidió cuando estaba en el borde de la cama.

Lo miraba y me dio la impresión de que no era mal parecido. Realmente, no lo era.

Lo atraje más y sentí como ese miembro nuevamente le crecía. Vi como estaba Mauricio y me volteé hacia Juan. Lo besé. Mientras que sus manazas surcaban mis senos y me atraían hacia él. Tomó una pierna y la puso encima de su cadera mientras que su miembro se introducía en mi vagina. Ésta estaba mojada por tanto sexo anterior pero en mi caso siempre lista para un poco mas. No cuento mis orgasmos pero ese día tuve más de lo normal. Y normal para mí son 10 o 15. Metía y sacaba su pene con un ritmo también impresionante. Parecía militar en cumplimiento de una misión….un segundo adentro otro afuera…. Y seguía ese endiablado ritmo hasta que sentí como me levantaba en vilo para sentarse al borde de la cama y sentarme a mí encima de él. Pasó mis piernas hacia atrás permitiéndome a mi mayor tranquilidad y mejores movimientos. Lo presione con ellas en la cadera, mientras que mis senos se pegaban a su pecho y mi lengua jugaba con la suya. Una mano en su cabello y la otra en su espalda pegándome a él más y más. Cabalgábamos de otra forma juntos. También parecía incansable. No se conformaba con una sola posición antes de venirse. Me tomó nuevamente de las caderas y me levantó en vilo…estaba lógicamente mas reposado que Mauricio…. Para llevarme a una de las columnas del dormitorio. Me presionó en ella dejando deslizar uno de mis pies en el suelo y el otro manteniéndolo elevado y recibiendo su miembro. Empujaba, metía, me besaba. Nuestro cuerpos se hacían uno hasta que sentí ese chorro fortísimo de Juan. Fue también increíble. Un completo chorro y otro y otro y otro…….seguido de uno mas largo. Parecía una manguera de regadío controlada por el dueño. Según supe luego no había tenido sexo desde hacía años. Mi vagina tuvo que dejar caer por sus lados mucho de este jugo por estar saturada ya de el. Pero me dije que en algún momento debería probarlo en toda su potencia. Su orgasmo trajo el mío y nuevamente un grito acudió a mi boca….. Mencioné su nombre….Juannnnnnnnnnnn-……… y, con él, otro orgasmo mío….

Me quedé con Juan dos horas haciendo el amor en todas las posiciones imaginables para el y con un placer enorme para ambos; hasta que cuando lo hacíamos nuevamente en la tina de baño… apareció Mauricio.

Con el completamos un último encuentro antes de bañarnos cada uno y subir a la sala principal.

Tomamos unos tragos, conversamos de nosotros mientras que nos tomábamos de la mano y decidíamos cuando sería ese otro encuentro. A su pedido iba a decírselo a mi secretariay amiga Mauricia. De repente se animaba. Nos agradó ello y empezamos a planear ese encuentro.

Cuando me retiré de la casa ya tarde lo hice con la cara sonriente y satisfecha de que mi ser todo haya vivido nuevamente esos encuentros maravillosos con mi vejete de 65 años. Un abuelo maravilloso que me trae loca de cuando en cuando. Pero, deberé cuidarlo….

Si desean que continúe con los relatos les agradeceré me lo hagan saber a mjlombardin@hotmail.com.... Ah, y si desean la primera parte sólo tienen que pedirla. Asi la leerán y volverán a leer este segundo relato. Besos a todos.



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