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El Abuelo de 65 (3ra. Parte)

Cuando regresé a casa, luego del suculento almuerzo, me retiré a mis habitaciones y dispuse que no me molestaran. Quería saborear nuevamente en mi pensamiento los minutos pasados en esa dichosa tarde.

Mauricio era un hombre saludable, bueno en todo lo que yo le conocía, muy inteligente (cualidad que a mi me agrada muchísimo en un hombre)… pero sobre todo era muy resistente. Cómo se las arreglaba? No tenía idea, y realmente no deseaba averiguarlo….solo vivirlo.

Su hija era hermosa. Eso y su inteligencia parece que fueron el legado genético paterno. Yo había quedado en conversar con ella la siguiente semana, así que llamé por teléfono a mi asistente y le dije que anotara su número en mi agenda y que me pusiera en contacto con ella a primera hora mañana. Quería saber más de ellos. Colgué y me dispuse a tomar un baño nuevamente antes de echarme a dormir.

Les contaré algo más de mis actividades. Saben que soy asesora de empresas, lo dije en uno de mis relatos anteriores, así como que tengo formada una compañía en la que doy trabajo a 10 personas… Marieta, que pese a ser administradora de empresas funge como mi asistente desde hace muchos años, es una de mis mejores amigas, muy confiable, eficiente y muy inteligente… vive conmigo, bueno en un departamento que tengo al lado de mi casa, y somos inseparables. Los demás son empleados eficientes y asesores externos que trabajan para mí... muy profesionales.

Marieta, es una mujer guapísima de 35 años, cuerpo muy formado por los ejercicios que hacemos juntas a diario, piernas largas como las mías, blanca, senos perfectos, caderas redondas pero suaves, cabello ensortijado (como le gusta a ella). Usa unos lentes negros nacarados que adquirió en uno de nuestros viajes a Italia que engalanan su rostro y lo vuelven más intelectual. Tuvo un pareja; Freddy, con la que termino hace mucho tiempo…. Y ahora anda en búsqueda de alguien especial. Y, para aquellos que siguen mis relatos, sí, conoce a Daniel, mi adorado, y se que para ella también él es especial. Pero eso en vez de celarme me alegra muchísimo. Es mi amiga muy querida y la entiendo en todo.

Porque les cuento esto? Pues porque a partir de esa noche empecé a verla como parte de mis encuentros con Mauricio. Esa noche en la ducha me dedique a mi cuerpo algo más de lo normal. Necesitaba unos masajes urgentes!. El baño fue relajante y me deleitó…. Hora y media después me puse a leer. “The D’Vinci Code” de Dan Brown con su contenido de misterio….excelente. Pasaron uno y dos capítulos…. Vino a mi mente ese encuentro planeado….realmente planeado? Creo que tengo que hablar con Marieta me dije. Veremos como reacciona ella. La llamé a su celular.

“Marieta?”, dije
“Si, hola Mari “,así me dice ella…,”acababa de salir de la ducha. Cómo va todo”, me dijo.

“Bien. Creo que muy bien. Ha sido una tarde especial que creo debo contarte en detalle pero prefiero hacerlo en persona. Será mañana. Sólo quería decirte que hablamos un poquito de ti…..”, y deje el suspenso.

“Si? Y sobre que hablaron de mi? Eres una bandida.“ Me dijo riéndose. “Que habrás dicho por ahí. Pero cuéntame. No me dejes en ascuas.”

“Bueno”, empecé, “La tarde fue maravillosa como te repito. No entraré en detalles íntimos por ahora pero si te diré que tiene una casa hermosa muy bien decorada y amoblada, jardines bellísimos como los míos aunque algo mas grandes y un dormitorio de ensueño. Con decirte que si ves el cielo del dormitorio este se abre y te muestra un acuario con hermosos pececillos y encima de el la piscina que se puede ver en el jardín exterior”.

“Debe ser bello ese dormitorio. Me gustaría conocerlo”, dijo en son de broma. “De eso quería conversar contigo mañana. Al parecer Mauricio tiene algunas ideas y sueños muy claros y no cumplidos, tanto como hubiera querido, respecto de sus relaciones sexuales. Te diré que está ansioso de conocerte en ese aspecto”. “Cómo? Y en razón a qué se le ocurrió eso de …pensar en mi?

“Pues, cuando estábamos juntos es que tuve que llamarte para cambiar mis citas. Y ahí fue que me preguntó por ti y de cómo eras. Yo le dije que eras mi mejor amiga y que eras muy bella, que vivías a mi lado y que pensábamos de la misma manera en muchos sentidos”

“Que fue lo que realmente te dijo. Que quería conocerme?
“Si, pero quería conocerte conmigo al lado”, respondí.
“Y eso?”
“Quiere hacer un trío”, le dije tan claro como pude, “Sabes que yo siempre he sido abierta en ese aspecto”.
“Lo se querida”, dijo “siempre conversamos abiertamente al respecto.”
“Pues mi abuelo de 65 nunca ha hecho un trío entre él y dos mujeres y desea experimentarlo. Yo le manifesté que podríamos considerarlo y lo estoy haciendo ahora contigo”.
“Válgame” dijo “espero poder asimilar eso para conversarlo mejor. Pero suena interesante amiga”, dijo riéndose. “Porque no voy a tu casa y me quedo a dormir ahí mientras conversamos?”
“Hummm. Perfecto. Te espero entonces. Buscaré algo para beber y algo para comer mientras conversamos y vemos que solución le damos a esto. (Reí) Cuelgo entonces. Ciao”

No se porqué pero mi cuerpo todo se revolucionó. Iba a ser la primera vez que hablaría con mi amiga de estas cosas tan abiertamente, más aún con el pensamiento dirigido a que, de este encuentro, probablemente saldría una reunión posterior con Mauricio… y quién sabe que otras reuniones mas. Bajé al bar y busqué una botella de Merlot, pesé que nos haría muy bien. La llevé a mi dormitorio y la coloqué en el pequeño refrigerador. Llamé a la cocina y le dije a mi empleada que por favor preparara unos bocadillos para dos personas. Me pareció adecuado dos bandejas, una de salados y otra de dulces…. En fin iba a ser una larga noche de conversaciones.

Quince minutos después llego Marieta. Se había puesto una bata de seda blanca. Bella como siempre. Como su departamento estaba dentro de mi residencia no había problemas en caminar por los jardines interiores. Ya conocía a mis perros y ellos eran buenos guardianes.

“Hola amiga”, dijo, “esos perros tuyos son medio traviesos. Uno de ellos quería subirse encima de mí. Traviesos como la dueña”, dijo sonriendo y dándome un beso en la mejilla.

“Deben estar en celo”, le dije, “veré de apaciguarlos con alguna perrita conocida”, dije riéndome.

Caminamos por la sala y subimos a mis habitaciones. Marieta estaba radiante como siempre. Cada movimiento suyo en la escalera era un movimiento de caderas que, estoy seguro, levantaría los “ánimos” de cualquier pretendiente. Su bata de seda era algo translúcida y se veía un conjunto coqueto y muy pequeño en el interior. Yo llevaba bata de seda igualmente pero color vino tinto, no la tenía atada a la cintura como mi amiga. La mía estaba suelta y permitía ver mi conjunto de igual color pero enterizo y corto. Mis piernas se lucían con mí andar. Caminábamos riéndonos de la “picardía” de los perros y de cuan rápido deberíamos unirlos con la perrita que ya habíamos seleccionado mentalmente. De repente surgió una idea: ”Y si los castramos?”…… La respuesta de ambas no se hizo esperar: “Nooooooo”, casi al unísono, “imagínate a mis perritos sin sus cositas. No harían feliz a ninguna perrita”….. Nos miramos y reímos de las ocurrencias.

Ingresamos a mi dormitorio con la sonrisa en los labios y deseosas de contarnos nuestras cosas como solíamos hacerlo a menudo. Nos sentamos en el área de living del dormitorio donde tenía un sofá esquinero cercano a una de las ventanas con vista al jardín. De ahí se observaba un bello panorama y podíamos, si lo queríamos, encender la TV digital de pared y ver algo que nos interesara. Sin embargo ello parecía poco probable esa noche. Le serví a mi amiga una copa de vino justo en el momento en que llegaba mi empleada de cocina con un par de bandejas.

“Aquí esta señora”, dijo dejando las bandejas en un mueble cercano, “se le ofrece algo más?”.

“No gracias Conty (Constanza era su nombre pero le decía Conty para darle un poco de familiaridad al trato.) Puedes ir a descansar. Buenas noches”. Conty se retiró de la habitación mientras bebíamos un sorbo de ese delicioso Merlot.

“Que será de tu amiga y ex empleada, Mari? La recuerdas?”, pregunto Marieta.

“Pues si, claro que si. Pero no se realmente cómo estará con Juan Carlos”… un lejano recuerdo me hizo acomodarme en el sofá mientras le decía a Marieta… “Espero que les vaya muy bien. Al menos parecían realmente el uno para el otro. Alguna vez vendrá ella. Lo prometió, Y es de las que cumplen sus promesas siempre.”

“Bueno amiga”, dije con la copa en alto, “a lo nuestro. Te explicaba respecto de Mauricio”.

Marieta se acomodó en el sofá y escuchó atentamente mi encentro con el abuelo de 65. No oculté detalle alguno. Le narré minuciosamente mi encuentro con él en las tiendas de San Isidro y lo sucedido en su casa. Le hablé sobre su comportamiento educado, su ser varonil, su delicadeza, su fortaleza y paciencia. Hablé respecto de Juan, su mayordomo y amigo, y de cómo fue partícipe de cuanto nos pasó luego de un tiempo a solas. Acá no necesito narrarles los detalles pues ya lo habrán leído en mis relatos pasados, pero si lo hice con mi amiga. Se entusiasmo muchísimo con esa posibilidad de conocer a Mauricio y su rostro se transformo algo cuando empezamos a ver los detalles de esa reunión:

“Que te parecería conocerlo primero Marieta?”, dije para darle la oportunidad de hacerme conocer sus ideas puesto que hasta ese momento había sido yo la que hablara.

“Sería lo más adecuado….pienso. Creo que podríamos así conversar un poco y entrar en confianza. Pero el asunto es que le caiga bien desde un principio. Y, el más importante para mi es saber si podré realmente hacerlo amiga. No se, creo que si lo haría. Me interesó bastante desde que me lo dijiste y, para ser sincera ya lo había pensado antes leyendo esos relatos tuyos. Pero nunca pensé que podría ser parte de algún encuentro de esos “deliciosos”, como tu los llamas. Ahora que lo conversamos creo que si me interesaría. Pero hay algo que me intriga.”, dijo Marieta.

“Encuentras algún problema”?, le interrogué.

“No, problema con el encuentro, realmente no. Pero si en que me veas desnuda con alguien y el estar a tu lado cuando lo haga con él. No se qué sentiría en esos momentos. Nuestra relación ha sido muy hermosa y de entera confianza y amistad, pero no se como me comportaría estando desnuda ante tus ojos. Si lo piensas no lo he estado nunca. Salvo en la piscina a diario. Pero esos es distinto. Semi desnuda, No crees?

“Cierto”, le dije, “nunca hemos tenido la oportunidad de conocer nuestros cuerpos tanto como lo haríamos en ese encuentro”

“Dime Mari, cómo me ves a mi?”, preguntó.

“Pues eres una mujer excelente, inteligente, abierta, intuitiva, muy buena amiga….”

“No, no me refiero a eso”, interrumpió Marieta, “no es respecto a mi trabajo o a mi amistad contigo. Eso lo tengo bien claro y es maravilloso también. Me refiero a si me consideras bella, deseable, cariñosa, y si piensas que soy buena amante.”

“……Eso es algo que no conversamos mucho verdad?....le dije, pensando en lo que vendría. “Sin embargo creo que ambos sabemos como somos. Personalmente pienso de ti que debes ser una maravillosa amante y se por que lo veo a diario, que tienes un cuerpo delicioso y deseable. Veo como te admiran los clientes nuestros y como te desean algunos de nuestros asesores. En algún momento, no lo niego, pensé en tenerte a mi lado. Eso fue cuando inicie alguno de los relatos. Me imagine abrazándote, besándote, acariciándote…. Y, aunque no lo creas, me hiciste vibrar con solo pensarlo. Así que ya sabes lo que pienso al respecto de ti. Como mujer eres maravillosa. “, me quedé callada, pensando en las cosas que había dicho en ese momento.

“No sabía eso de que pensaste en mi como parte de uno de tus relatos. Me halagas. Y me haces emocionar en este momento. Te diré que estoy sintiendo cosas raras que no creí sentir nunca”, me dijo.

“Si? Creo que yo empecé a sentirlas cuando decidí llamarte para contarte lo que ahora sabes…y más aún cuando dijiste que vendrías para charlar.”, respondí.

“Eres bella Mari, haces que los hombres sucumban a tus pies aunque no les des cabida a nadie salvo a los que eliges…que se son poquísimos. Pero se también que eres muy especial en eso de hacer el amor. Yo tengo experiencia en ello pero me gustaría poder tener la tuya.”

Nuestros cuerpos reaccionaban minuto a minuto durante esa conversación. Nos mirábamos fijamente mientras los sonidos llegaban a nuestras mentes y jugaban con ella. Nos sonrojamos, nos tomamos de la mano.

“Quieres iniciar una amistad mas profunda Marieta?... Crees que estemos preparadas para ello y podamos convivir con lo que de ello se derive?.....”

“Si es que me pides lo que imagino Mari….me encantaría”, me miró fijamente y yo escuché casi sorprendida y emocionada.

“Sabes lo mucho que te admiro y respeto…y no es únicamente por tus cualidades como administradora sino por todo lo que tu eres. Y no deseo dañarte en nada ello”. Dije.

Marieta se puso pensativa y dedico unos minutos a mirar el jardín exterior mientras su mano sostenía la mía. Sentí su calor, la dulzura de su piel. Sentí como su cuerpo se ponía tenso y a punto de explotar. Vi sus ojos cuando volteó y se cruzaron con los míos. Vi como su rostro se aproximaba al mío lentamente mientras nuestras miradas seguían a la expectativa. Sentí su aliento junto al mío cuando sus labios se acercaron. Cerramos nuestros ojos dejándonos llevar por ese nuestro primer beso. Suave, tierno, dulce…lleno de amor y emociones puras. Tomé su cabeza y la acaricié mientras nuestros labios se complacían. Poco a poco nuestros cuerpos reaccionaron. Mi lengua se tornó juguetona y buscó la de ella. Se encontraron y realizaron un baile espontáneo, clásico, delicioso.
Sentí su corazón palpitar y al mío unirse a ese rumor de olas que se oían….o era el mar interior que murmuraba?. La tomé con mis brazos y la apreté a mi cuerpo acariciando su espalda de seda. Su cuerpo todo se lleno de energía. Una pierna suya se puso encima de la mía nuestras manos jugaban tratando de conocernos mas aún de lo que nos conocíamos. Baje mis labios a su cuello el mismo que cubrí centímetro a centímetro hasta llegar a sus hombros, al mismo tiempo que empujaba con mi mentón la seda que obstaculizaba mi recorrido. Poco a poco nuestros ojos se abrieron y nos miramos. Vi como su rostro se llenaba de dicha, cómo sus ojos como se tornaban tiernos, sus mejillas como se sonrojaban, sus labios como se abrían para decirme:

“Sabes que te adoro, Mari?, Siempre lo he hecho. Y hasta ahora me he rehusado a aceptarlo. Y, no, no cambiará para nada nuestra relación….salvo que sea para mejorarla mas, siempre más……”

La tomé de su carita y la besé nuevamente. Ahora buscando su placer mientras que mis manos recorrían sus senos, caderas y pierna.

“Gracias por ser como eres Marieta. Gracias por ser mi amiga y confidente. Y por ser ese alguien especial para mí. Se que a partir de ahora nuestras vidas cambiarán, pero se que también lo harán para mejor. También te adoro. Siempre lo hice y me alegro poder compartir esta parte de mi vida contigo.”

Sólo la apreté en mi pecho queriendo sentir su corazón latir junto al mío. Nos quedamos un momento en silencio. Dejamos que nuestras mentes asimilaran todo lo que nos habíamos dicho….pero deseando seguir….seguir…..

Tomé mi copa de Merlot y se la ofrecí haciendo que bebiera un par de sorbos….sin dejar de mirarnos….. Me acerqué a sus labios e introduje mi lengua poco a poco dentro de su boca procurando recuperar ese néctar que ahí había. Hizo lo mismo conmigo.

Sentí su lengua como se introducía en mi boca y jugaba con la mía dulcemente. La tome de su cabeza y la recosté en unos de los cojines del sofá. Me quedó mirando como preguntándose que pasará ahora. Sin dejar de mirarla a sus ojos introduje uno de mis dedos en la copa de vino y luego recorrí con el parte de su cuello…. Despacio, me incliné hacia ella e inicie un juego amoroso que deseaba la complaciera…. Mis labios seguían fiel y lentamente cada parte recorrida por mi dedo con vino mientras mi lengua prodigaba caricias que la iniciaron en la excitación. Otro dedo con vino elaboró una curva de placer en sus hombros…. Mis labios siguieron ese sendero. Y otro más, pero esta vez bajando por sus senos…. mis labios se enrumbaron por ahí jugando y deleitándome con su piel.

El rostro de Marieta estaba radiante y deseosa de placeres desconocidos. Me paré del sofá y le tendí la mano invitándola a hacer lo mismo. Me miraba con una sonrisa que no se puede explicar con palabras. Sonrisa que dice más de lo que una sonrisa dice. Y me siguió a la cama. Me detuve y la tomé de las dos manos dejándolas caer con suavidad. Su cuerpo estaba perfecto. Veía esos pezones erectos a través de la seda blanca. Tomé el nudo de su bata y delicadamente lo deshice. Con mis pulgares abrí la bata y encontré ese dos piezas hermoso en un hermoso cuerpo. Seguí subiendo los pulgares hasta llegar a los hombros y abrí mis brazos al mismo tiempo que la bata se dejaba caer por sus costados. Marieta solo me miraba llena de ternura y deseos. Me detuve a mirarla…. Admirarla. Bajé mis brazos como invitándola a hacer lo mismo con mi indumentaria color vino tinto. Con suavidad Marieta deslizo sus pulgares y repitió en mi lo que yo había iniciado en ella. Mi bata cayó. Mis piernas se presentaban a sus ojos mis senos latían fuertemente…. La besé, nos acariciamos, nuestras manos ya hurgaban con nuestros cuerpos mientras deseaban retirar lo que quedaba de nuestras ropas de dormir. Una a una caía en la alfombra de alpaca blanca. El besó se prolongó, nuestras lenguas deseaban mas….. Me retiré un poco sin dejar de sostenerle las manos…y la admiré más…. Qué hermosa era!.

“Que bella eres!, me dijo…..como si nuestras mentes hubieran sincronizado. “Me siento la mujer mas dichosa del mundo a tu lado Mari…..Te deseo tanto!.....”

Mi mirada recorrió cada centímetro de su cuerpo. Ahí estaba Marieta. Desnuda frente a mí, ante mi desnudez. Esperando mis caricias…. Y yo las suyas…. La dirigí con mis manos al borde de la cama y nos echamos en ella. Mis manos iniciaron un juego de placer en su cuerpo recorriendo cada centímetro de el….buscando y sintiendo, buscando y sintiendo….. Encontré uno, luego otro, y otro, y otro…. Y seguí encontrando esos puntos de placer de aquella que vendría a ser a partir de ahora mi querida Marieta… Con cada punto encontrado se sintió un gemido de placer. Un Ahhh, siguió a otro ahhhh, y otro…..

Marieta cerró los ojos….Ya no me veía….. Me sentía… Sentía mis caricias, mis dedos jugar con ella y luego mis besos que entraron en acción. Empecé por su cuello para bajar a esos senos que sabían apetitosos, exquisitos, mi lengua recorría milímetro a milímetro ese cuerpo delicado para mi……succioné ese pezón derecho mientras mis caricias complacían al izquierdo. Puse mi rostro en sus senos mientras mi lengua jugaba entre ambos e iniciaba un descenso por ese vientre endurecido y plano por los ejercicios. Mis manos acariciaban ya sus caderas y bajaban sus glúteos…. Mi lengua surco ese ombligo y siguió en su descenso hasta encontrar la majestuosidad de sus labios vaginales. El rasurado era perfecto. Solo fue un beso prolongado por unos cinco segundos…. Pero para Marieta resulto en una erupción…… Sentí su orgasmo como llegaba y como se maravillaba de el abriendo los ojos y tomando mi cabeza como diciéndome que “era maravilloso lo que sentía”…. Mis labios siguieron jugando con su cuerpo y se dedicaron a esas piernas maravillosas. Marieta gemía. Entre gemido y gemido se escuchaba mi nombre:

Mari, Mari…..ahhhh……

Tomé su cuerpo y le di vuelta en la cama. Su potito se presento a mi rostro mientras mi Marieta gemía de placer con mis caricias que se tornaban más audaces. Le abrí las piernas y procedí a besar sus muslos interiores. Automáticamente abrió mas las piernas, mis besos subían y bajaban, mis manos buscaban su placer. Fue un dedo primero, luego dos…. Le siguió un tercero…. Poco a poco ese potito se llenó de mi…. Mi lengua los acompañó en un recorrido en círculos mientras Marieta gemía y movía su cadera deseosa de más. Mi cuerpo poco a poco se fue colocando en posición ventajosa. Mis piernas estaban al alcance de su mano, de sus labios…. Sentí como mi cuerpo se electrificaba también. Mis besos bajaron por sus muslos y se dirigieron a su vientre. Sentí los suyos en mis piernas y como sus manos me abrían más y más. En un momento la sentí encima. Había girado hábilmente y colocado su cuerpo sobre el mío; su rostro estaba en mis muslos y los suyos en el mío. La busque…mis labios buscaron su placer… su vagina se presentó a mis ojos al mismo tiempo que la mía sucumbía a las caricias de su lengüita.

Besaba y chupaba con delicadeza, pasión, deseo incontrolado buscando beber ese néctar que mi diosa me iba a entregar…..mis dedos hurgaban por toda ella. Besos, Caricias. Sentí sus orgasmos seguidos, su grito de placer,

“Ahhhhhhhh, Mari, me vengo otra vez……ahhhhhhhh….que delicia…..ahhhhhhh”

Mi boca se deleitaba con esos jugos mientras que sentía como Marieta se recuperaba un poco y succionaba mi vagina buscando al mismo tiempo conservar mi lengua dentro de la suya. Succión al unísono, lenguas que entran y salen con rapidez, caricias que se tornan placenteras…. Orgasmos de ambas, gemidos, gritos, placer total…. Luego se siente la tranquilidad total, una paz increíble…ternura, pasión, amor…..

Nos echamos de lado una a la otra. Nos tomamos de la mano. Nuestros cuerpos complacidos se pegaban. El sudor de ambas se sentía uno.

Me senté a su lado para contemplarla. Sus ojos estaban cerrados sin dejar de sostenerme la mano. Acaricié su rostro, acaricié su cabello…. Sus ojos se abrieron. Me miraron inquisidoramente.

“Eres maravillosa”, me dijo, “nunca, en mis mas escondidos pensamientos hubiera imaginado poder sentir lo que sentí contigo. Ni siquiera con mis parejas en su momento. Me encantó sentirte Mari.”, cerró los ojos y presionó mi mano en la suya. “Será siempre maravilloso para ti como lo fue para mi, Marieta. Todavía nos falta mucho para aprender y tanto que darnos una a la otra.…. Mantén tus ojos cerrados amor y espérame que deseo darte una sorpresa.”.

La dejé unos momentos mientras me retiraba a mi vestidor y abría un cajón del closet.

“Este le gustará”, me dije y saqué el vibrador naranja que había comprado en unos de mis viajes.

Era uno que asemejaba a un pene doble con varias velocidades y un arnés que salía del centro que le permitía a uno de la pareja ponérselo a la cintura mientras uno de los penes se introducía dentro de ella y el otro aparecía libre para la otra. Quise alegrarle la noche a Marieta preparándola para otras cosas que pensaba hacerle así que me coloqué el arnés introduciéndome el pene de menor tamaño (eran unos 17 cms por un lado y unos 20 por el otro). Apenas me lo introduje sentí un orgasmo. “Diablos”, pensé, “creo que será una noche fabulosa”.

“No abras los ojos amor”, le dije mientras salía del vestidor. Al hacerlo pasé por el espejo de pared y me miré. Estaba hermosa….mujer “con pene” (me reí) pero hermosa.

Esperaba complacer a mi pareja de la mejor manera posible. Cuando salí Marieta estaba en la cama con los ojos cerrados. Muy obediente. Me acerqué al equipo de sonido y puse un CD de música clásica -Bolero de M.Ravel- fue el primero que apareció en la gaveta

Me acerque a Marieta y al empezar la música le dije que abriera los ojos. Ella lo hizo y se quedó con la boca y los ojos abiertos ante la visión que se le presentaba.

“Mari, eres hombre!”, me dijo sin percatarse de lo que tenia.
“No zoncita”, le dije sonriendo, “es algo que compre en Europa y que deseo compartirlo contigo en estos momentos” y me acerqué para que la luz permitiera una mejor vista.
“Increíble”, dijo, “había visto estos implementos en catálogos pero no tenia idea de cómo serian en la realidad.. Dime que se siente amarrarse una cosa como esas en tu cintura. Se siente algo hombre una?”, dijo coquetamente. Sonreí.

“Porqué no me lo quitas y te lo pones”, le dije

“Si, deseo hacer eso”, y se acercó a mi procediendo a quitarme el arnés.

“Despacio”, le dije, “ya sabrás porqué”.

Marieta con cuidado continuó en su labor de sacarme el arnés pero al mismo tiempo me besaba en el cuello dejándose besar también.

“Ahora”, le dije cuando ya tenía el arnés fuera, “retira despacio todo el equipo.

“Que es eso”, dijo al ver lo que salía de mi vagina. “Diablos, es otro muñeco”

Entendió de inmediato el porqué de ambos. Miró, analizó el equipo, tocó los penes midiendo su peso, suavidad al tacto y blandura, así como su olor. Saboreó el que había sacado de mi vagina. Los mordió risueña y entre juego y juego nos echamos en la cama. Marieta estaba con deseos de tenerme al igual que yo La besé en la boca encontrando respuesta inmediata. Giramos varias veces una encima de la otra. La sentí encima de mí nuevamente acaricié sus glúteos y sus piernas se abrieron. Me besó los senos con delicadeza pero mordiendo de cuando en cuando mis pezones lo que me volvía loca. Bajó a mi vagina e introdujo su cara en ella jugando con su lengua y su nariz dentro de mí. Cada giro que daba esa lengua era un gemido mío y un deseo de tenerla nuevamente cerca. Tomó mis piernas y las dirigió al borde de la cama. Le presenté mi vagina para su gozo y mi deleite. Pero se detuvo. Miré como tomaba el arnés y procedía a colocárselo.

“Deseo esta parte”, me dijo…… y se introdujo el pene de mayor tamaño poco a poco sabiendo que la estaba viendo. Su rostro se transformó de placer. Me miraba con dulzura y esperando quizá algo mío. Pero no reaccioné. La dejé hacer. Ya puesto el arnés inició un movimiento de caderas increíblemente lento……Poco a poco el movimiento se fue acompasando con el bolero de Ravel. La miraba. Veía como ese pene jugaba dentro de ella y como el otro se movía como llamándome. Ravel hubiera saltado de alegría al ver su música con ese baile. No pude resistir la tentación y me levanté. La tomé de los hombros y la eché en la cama. Me coloqué encima de ella tomando el pene que me presentaba y lo introduje dentro de mí. Al principio despacio, luego mis movimientos fueron acelerándose. Acompasándose con Ravel, Mi cuerpo se pegó al de ella. Sentí su vientre junto al mío. Nuestros movimientos se acompasaron mientras que ese pene “suyo” entraba y salía de mi vagina. Quise que gozara conmigo más. Inicié un giro de caderas para permitirle sentir ese pene dentro. Surtió efecto en ambas. Los penes giraban en armonía dentro de nosotras propiciando una serie de orgasmos de lo más deliciosos y continuos… así como largos. Marieta me apretaba en su pecho pronunciando mi nombre:

“Mari, sigue por favor, que delicia no te detengas esta riquísimo, sigue, sigue………..”

Lo que sucedió después fue indescriptible. Una explosión de ambos cuerpos, goce total, entrega increíble, placer, gemidos, llanto….felicidad…… Acabamos muchas veces ambas sosteniendo ese ritmo solo con nuestras caderas y solo deteniéndolo cuando el cansancio llego a cubrirnos. Que hermoso fue aquello. Marieta en mis brazos y yo totalmente feliz de tenerla a mi lado.

Mi corazón estaba al máximo… ya no era la joven de antes ni tenia la edad de Marieta pero sentí en ese momento que no importaba nada. Solo era cuestión de vivir una vida saludable…. Y yo lo hacia. Tenía a mi Marieta y ella me tenía a mí. Ravel culminó su bolero mucho antes de que nosotras culmináramos el nuestro. Nos tendimos en la cama y nos dormimos.

Ya eran las cuatro de la madrugada cuando nos dormimos. El despertar de ambas fue algo más tarde de lo normal. A las siete ya estaba viéndola dormida. Un cuarto de hora después mis manos jugaron con su cuerpo. Sentí nuevamente sus gemidos de placer. Vi como sus ojos se abrían, vi su sonrisa hermosa. La besé.

“Buenos días”, mas que un saludo fue un llamado. Un llamado a que me abriera más su corazón.

“Hola amor. Ya es tarde?”. Y me devolvió el beso. Sus caricias fueron buscando mi cuerpo al igual que las mías el suyo. Mis besos y mi ser todo se concentraron en sus caderas y en el movimiento que hacían al sentirme. Su vagina se humedecía… llamándome, deseándome…. La besé nuevamente, succionando cada parte de la ruta que me llevaba al centro de su placer. Ya en él… succioné, bese, jugué, acaricié…..Marieta se revolvía. Le vino un orgasmo tras otro…. Yo me deleitaba con lo que recibía. Me tomó de las piernas e hizo que mi cuerpo girara más para poder complacerme. Nos besamos ambas al mismo tiempo. Nuestras vaginas ardían de deseos. Mis dedos encontraron su potito introduciéndose en el uno a uno al mismo tiempo en que mi lengua se introducía filosa en esa vagina de jugos deliciosos. Sus caricias me hacían sentir en el paraíso. Gemí, sentí su gemido, me entregué totalmente a ella… y ella se entregó a mí. Subí por su cuerpo saboreando ese néctar ofrecido. Besé sus senos recorriendo con mi lengua esos pezones que se me presentaban apetitosos. Su cuello. Sus labios…… Qué feliz me sentía al tenerla. Vi sus ojos observándome. Apoyé su cabeza en mis senos. Sentí sus besos y la apreté mucho….muchísimo.

Eran las ocho y media cuando Marieta me dijo que se retiraría a bañarse. Debíamos ir a trabajar.

Está bien”, le dije, “ya tendremos tiempo para bañarnos juntas”. Sonreímos, la besé. Nos veríamos luego en la oficina.

La vi caminar por los jardines en dirección a su alojamiento. Era increíble lo que nos había sucedido, pero hermoso y lleno de ternura. Vi girar su rostro y verme a través de la ventana. Le sonreí y le di un beso con la punta de los dedos. Vi su sonrisa y un mohín coqueto en su rostro. Apuró el paso y desapareció en el edificio. Me bañé y bajé a tomar un jugo, té con leche y unas tostadas con mermelada que me preparara Conty. Di las indicaciones necesarias para el día, me dirigí a mi vehículo enrumbado al local de la empresa.

Llegué como a las 1000 de la mañana. Marieta estaba ya ahí al igual que la secretaria y dos asesores a los que había citado.

Saludé como de costumbre a todos e ingresé a mi oficina seguida de Marieta. Cerró la puerta. Nos miramos, nos tomamos de la mano…le di un beso dulce, suave, tierno.

“Otra vez, buenos días amor”, le dije. Sonrió presionando mis manos y se sentó a mi lado en el sofá.

“Fue lo mas bello que he experimentado hasta ahora Mari. No me arrepiento de nada. Es más no desearía que esto terminara nunca…pero lo más importante para mi es que nuestra amistad no se deteriore en ninguna forma. Será así, verdad?”, me dijo tímida con su mirada fija en mis ojos.

“Yo siento igual amor. Y te diré que no deseo tampoco que esto termine ni que se deteriore nada entre ambas. Al contrario. Veo el futuro como algo mucho más bello sabiéndote a mi lado. Ahora podré contarte mas cosas de las que te contaba y podrás ser ese todo para mi que tanto deseo.” Nos miramos sonreímos y dejamos que unos minutos pasaran en silencio.

“Tengo tu agenda”, dijo, “debes de llamar a la hija de Mauricio hoy a primera hora, apenas salga le digo a Ximena (era la secretaria) que te comunique con ella.

“OK, pero aún no hemos hablado nada de lo que pensábamos conversar anoche”, le dije.

“Verdad, no?”. Reímos.

“Creo que podríamos hacerlo durante el almuerzo”, le guiñe el ojo. Dejó todos los documentos y mi agenda se retiró sonriendo coquetamente. La miré y me gustó lo que vi. Estaba radiante y sentí que yo lo estaba para ella. Segundos después sonó el interno.

“Ya tiene su llamada señora” me dijo Ximena. “Gracias”, y tomé el teléfono.

“Hola. Habla María Jesús. Creo que me recuerdas. Nos conocimos en el Centro Comercial Camino Real. Tu papi nos presentó.”

“Hola Maria Jesús, por supuesto que te recuerdo. Ayer al llegar a casa anoté tu teléfono para llamarte y conversar la semana que viene como quedamos. Verdad?”, dijo.

“Así es. Solo quería que supieras que estuve muy complacida de conocerte y que si te animas podríamos conversar en mi casa. Será un gusto recibirte”.

Se mantuvo un silencio. Pensé que analizaba cuanto le había dicho: que estaba esperando que la llamara, que deseaba que la llamara para poder enterarse de todo lo que aconteció entre su papa y yo….en fin.

“Creo que podría ser Maria Jesús”, me dijo, “Yo estoy partiendo de viaje el viernes próximo, te parece que te visite al lunes? Dime tu la hora.”

“Perfecto. El lunes estará bien. Yo normalmente tengo asesorías de martes a viernes así que podremos vernos a las 1800 horas si te parece.”

“OK Maria Jesús. Estaré contigo a esa hora del lunes. Será interesante conversar. Creo que tenemos intereses comunes de los que podríamos hablar”, dijo esperando una respuesta.

“Espero que si. Tú como diplomática eres intuitiva y considerada. Pero veremos de conversar algo que nos haga conocernos más. Verdad? Hasta el lunes entonces. “

“Correcto, encantada de saludarte. Ciao”, y colgamos.

“Ximena, haga pasar a los ingenieros, por favor. Y dígale a la señorita Marieta que venga también.”

Fue una mañana de trabajo como todos los días . Dispuse las asesoráis para el día y los informes que deberían hacerse. Quedé en encontrarme con uno de ellos al día siguiente en una empresa en el Callao.

La mañana la pasé rodeada de papeles, informes y análisis de mis asesores. Llamé por teléfono a unas cuantas empresas para cerciorarme de que estaban haciendo lo que dispuse se hiciera. Ya al promediar las 1300 horas le dije a Ximena que me reservara una mesa en el Friday’s de Miraflores…para dos… iría con Marieta, le dije. A las 1400 horas salimos a almorzar.

Estábamos con hambre. Pedimos una ensalada grande para compartir. Marieta pidió bife y yo costillas de cerdo. Complementamos con vino tinto y un postre exquisito. Mientras almorzábamos recordamos mucho de ambas. Teníamos muchísimo en común. Conversamos respecto de un ofrecimiento que me hicieran para ingresar a la política, cosa que lógicamente rechacé muy diplomáticamente. Me interesaba mantener relaciones amistosas con ciertos políticos empresarios pero no dedicarme a ser política subordinada a movimiento alguno….. ni liberal…. La política no iba conmigo. Marieta sabía eso.

“Le contaste a Daniel al respecto?”, preguntó.

“Por supuesto querida. Fue el primero en enterarse. Cuando vino y estuvimos en casa de Santa Maria, recuerdas?, Me orientó lo necesario para no caer en el juego en el que querían cayera. Ya lo conoces. Sin embargo me dijo que siempre hay que mantener una puerta abierta para poder entrar. Y que la llave para ello debería tenerla yo, así como la manera de hacerlo. Comparó todo ese juego al software que elaboran los programadores y que presentan finalmente con dos puertas de acceso; una conocida para el comprador del software y otra, que sólo el programador sabe donde está. Es un juego de inteligencias. Y muy interesante. Yo cuando hago mis programas los hago siguiendo ese esquema. No falla.”

“Marieta”, dije, “pensaste en lo que hablamos en relación a Mauricio? Sinceramente con lo de ayer ya no tuve oportunidad ni deseos de pensarlo hasta hablar contigo”, la tomé de las manos (no importaba pues estábamos en un sitio reservado y alejadas de la gente), deseo que sea una decisión de ambas, si llegase a realizarse”.

“Yo si lo pensé corazón. Anoche no dormí más que un par de horas. Tenía mi mente trabajando a cien por hora. Pensé mucho en nosotras. Fue hermoso. Pero también pensé en como quedaría esa nuestra conversación sobre Mauricio. Sabes que me dio escalofrió sólo de pensar en tenerte y compartirte con él? Pero lo pensé. Y creo que sería interesante el intentarlo. Pero si desearía conocerlo primero. Ya sabes. Eso de la empatía a primera vista es importante…..”

“Lo se”, le guiñe el ojo y tomé unos sorbos de vino.”Marieta. Sólo deseo decirte que pase lo que pase no deseo perderte y que desearía poder mantenerte a mi lado siempre. Pero se que en su momento desearas casarte. Verdad? Cualquier cosa que decidas tendrás todo mi apoyo. Pero nunca te perderé como amiga ni como nada que desees ser para mí. Nuestras vidas cambiaron desde anoche y se que para bien. El tomar una decisión como esta de Mauricio hará que cambie más aun. Eso es intrascendente en personas que, como nosotras, tenemos la mente abierta y el sentido común listo para decidir adecuadamente. Solo que siempre seremos cuidadosas de lo que hagamos por el bien de ambas.”

“Lo se Mari, se que debemos ser cautelosas y muy cuidadosas en muchos sentidos. Y se que en algún momento veré la forma de casarme. Creo que tú harías lo mismo si decides aceptar el ofrecimiento de Daniel de irte con él a Europa. Pero eso es el futuro y ahora es ahora. Estamos tú y yo y eso es lo que debe importarnos. No crees?”

“Cierto. El ahora es nuestro. Veremos que sea lo mas bello posible. Ya veremos qué hacemos en el futuro”…le dije agradeciendo sus palabras.

“Bueno. Llamaré entonces a Mauricio en la tarde y veré como anda de tiempo para conocerte.”

Mantuvimos la conversación una media hora más antes de decidir abandonar el local y regresar a la oficina.
Al promediar las 1830 horas llame a Mauricio.

“Hola. Como va usted señor?..... Le dije con una pequeña risa.

“Hola preciosa. Ya deseaba conversar contigo. Anoche estuve viendo una película y decidí cambiarla por otra de las nuestras. El solo verte me llena de emoción y eleva mi espíritu fuera de elevar otras cosas”, dijo riéndose.

“Que gracioso, que gracioso papito. Pero te tengo una sorpresa. A que no sabes cual?

“Dímela amor. No soy de los que adivinan”, me dijo

Hablé con Marieta, mi asistente, respeto de lo que conversamos, recuerdas?” dije

“Por supuesto amor, claro que si, qué fue lo que dijo….como la tomó?

“Bueno. Primeramente te diré algo. De ninguna manera deseo que sufra. OK? Pero luego de conversarlo se interesó mucho y desea conocerte.”

“Hummm. Sabes que no va a sufrir. Eso jamás lo esperes de mí. Y, por supuesto que me gustaría conocerla. Dime tu cuando y yo estaré disponible”…dijo

“Ah, no”, dije, “tu serás el que decida eso, el cuándo y dónde será tu elección. Creo que sabrás elegir lo mas adecuado.”

“Bien amor. El lunes tengo libre y….”,dijo “Espera papito”, dije cortándole, “el lunes no puedo ya tengo citas que atender”, dije pensando en la reunión con su hija.

“Entonces el martes pero en la noche a eso de las 1900 horas, te parece?”

“Perfecto. Veré de terminar pronto lo mío para poder reunirnos. Pero dónde?

“Veré que Juan nos reserve una mesa especial en el Marriot’s. Quedamos en eso entonces. 1900 horas del martes próximo en el Marriot’s. Te confirmaré la reserva para tu tranquilidad.”

“Excelente papi, pero no dejes de llamarme que también deseo escucharte, si?

“Por supuesto amor. Sabes que eso me alegra muchísimo”.

“Un beso entonces. Hasta pronto”, y colgué.

Eran las 2000 horas cuando Marieta ingresó a mi oficina y me dijo: “Voy a dormir amor, me caigo de sueño. Hasta mañana”. Y me dio un beso en los labios.

“Hasta mañana amor. Descansa y sueña lindo. Yo cerraré por acá”. La abracé le di otro beso y una palmada en sus nalgas. “Te adoro”, dije.

Marieta sonrió y salió de la oficina. Me quedé un momento más pensando en asuntos del trabajo. Hice unas cuantas anotaciones en mi agenda. Le dejé unas notas a Ximena para que las leyera a su ingreso. Cerré y me retiré luego de activar el sistema de alarma. En el trayecto a casa me detuve en Wong (un centro de expendio de alimentos y bebidas) y compré unas botellas de vino Marlot, y algunas bebidas más.

Llegue a casa, activé la puerta desde el vehículo ingresé y cerré el portón. Mis perros acudieron a saludarme como siempre. Aunque hubo algo novedoso en ese saludo. “Dios”, me dije, “me olvide de la novia de estos animalitos”, haciendo anotación mental para solucionar el problema mañana a primera hora. “Toledo” era el mas grande de ambos, un pastor alemán, y era el que se me subía a las piernas.

Los dejé con su naturaleza explosiva en el jardín. Ingresé saludé a mis empleadas y les dije que no iba a comer nada esa noche salvo tomar un jugo, despidiéndome hasta mañana. Cuando se retiraron verifique el estado de mi casa. Estaba como me gustaba. Limpia y en el orden que esperaba. Subí a mis habitaciones apagando las luces.

Ella estaba ahí, desnuda, en posición fetal… como ofreciéndome su cuerpo. Marieta estaba bella, muy hermosa. Su ropa de dormir, ahora rosada, así como su bata de seda se hallaba el pie de la cama. Una visión maravillosa.

No la desperté.. Ingrese al vestidor me quité la ropa me puse una bata y me dirigí al baño. Necesitaba un baño de espuma. Estuve en el como una hora. Delicioso. Me seque, me puse mi bata únicamente y me aproxime a mi bella durmiente.

Con calma me despojé de mi bata y me coloque a su lado…detrás de ella… sentí su cuerpo y me hizo vibrar….su gemido respondió a mis caricias. La abracé. La besé en la espalda. Así nos quedamos dormidas. Enlazadas.Profundamente. Mañana sería otro día fabuloso…. Y los restantes….mejor.

María Jesús

Como siempre, si desean expresar algún comentario solo tienen que escribir a este correo: mjlombardin@hotmail.com.... Veré de contestar todos los que me lleguen…como siempre lo hago.

Besos a todos.



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