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El Abuelo de 65 (Parte IV)

Desperté temprano como siempre. Sentí el cuerpo de Marieta, desnudo, a mi lado. Lo besé con ternura no deseando despertarla. Sin embargo reacciono ese cuerpo a mis caricias. “Buen día amor, quise darte una sorpresa anoche…. Pero me dormí”, dijo poniendo su carita de puchero, como arrepentida de haber fallado.

“Tontita”, le dije con ternura, “yo también al verte quise sorprenderte pero al parecer estábamos cansadas por el trabajo y por la noche preciosa que pasamos. Fue hermoso llegar y encontrarte…. Mas aún como estabas….divina.”, le dije besándola en los labios y sintiendo como correspondía ella con todo su ser. Mi cuerpo clamó por sentir sus caricias y ella giró colocándose encima de mi. Solo me miro. Como diciéndome todo lo que s u ser deseaba decirme en ese momento. Beso mi cuello sacándome gemidos de placer. Beso mis hombros mientras acariciaba su espalda y sus brazos.

Bajo a mis senos jugando con cada uno y mordisqueándolos suave y luego fuertemente. “Estás traviesa”, le dije, “pero me gusta, me encanta…sigue”.

Sus besos siguieron explorando mi cuerpo bajando por mi vientre, sus manos se detuvieron un momento en mis senos acariciándolos y presionándolos como no queriendo dejarlos. Mis gemidos acallaban el noticiero CNN de la mañana que se había encendido automáticamente. Hummmmmmm, amor, que delicia. Ahhhhhhhhh Brotó un grito placentero cuando Marieta encontró en su camino el punto de placer. Mi vagina hervía ya y deseaba sus caricias así como yo quería propiciarle las mías de igual manera. Sentí su lengua entrar en mi y salir velozmente, girar a favor y en contra de las manijas del reloj, succionar mi clítoris y chuparlo como si fuera su mejor dulce, ….. me vine en un orgasmo que no tenía cuando acabar…….ahhhhhhhh, delicioso, que placer…… ahhhhhhhhhh.

Marieta giró mi cuerpo. Ella tenía el control en ese momento. Beso mis glúteos is piernas. Bajo a mis pies y beso uno a uno mis dedos mientras que su mano se encargaba de masajear mis piernas. Subió nuevamente a mis muslos y, tomándome de la cintura elevo mis caderas para que le presentara mi potito. Abrió mis piernas en esa posición y su cara se pego a el. Sentí su lengua como jugaba con el. Pasaba por todos lados hasta que encontró su destino. Metió su lengua en mi potito como haciendo un tubo con ella. No podía meterla mucho por ser pequeña, pero el mete y saca fue increíble. Sentí mi cuerpo vibrar y volví a darle mis jugos. Mi cuerpo se puso tenso deseaba acariciarla pero ella no me dejaba hacerlo.

Tomó mis manos y me dijo: “No, ahora es mi momento, deseo que sientas el placer mas hermoso que pueda darte” Me tomo de la cadera y nuevamente me giro ahora poniendo mi vagina en su cara.: Chupo y chupo, lamió y lamió, succionó y succionó….mi cuerpo se arqueaba y gemía de placer. Ahhhhhhhhhhhhhhhh, Marieta me vengo nuevamente, Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, otro, otro, que rico, no pares……ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Mi cuerpo se relajo y las tensiones cedieron. La explosión fue enorme. Mi ser liquido salía de mi como si fuese un caño…no se de donde…. Y Marieta se encargo de beber todo hasta la última gota para luego subir besando mi vientre, senos y cuellos y llegar a mi boca para darme un beso enriquecedor con esa mezcla de sabores deliciosos. Ahhhhhhhhhhhhhhhh.

Marieta me vio. Beso mi rostro por todos lados y apoyo su cara en mi pecho. “Te amo Mari”, dijo quedamente. Descansamos nuestros cuerpos una media hora antes de que yo intentara subirme encima de ella.

“Ah, no….no seas traviesa. Es hora de irnos a trabajar amor. Al menos que me des permiso”, dijo coquetamente.

“Eso quisiera amor”, le dije, pero sabes que no podemos dejar de ir. Y, hoy tengo una reunión con la hija de Mauricio. Ah, pensemos como vamos a hacer al respecto, si?”

“Te adoro”, dijo.

“Y yo a ti”

Nos levantamos para proseguir nuestro día. Este transcurrió sin problemas en todo sentido. Cuando retorné a la oficina luego de mis asesorías ya Marieta había solucionado un sinfín de problemas menores que se presentaron y había ordenado mi agenda para el día siguiente.

Dejé todo lo demás que tenía que hacer por ahí encargándoselo a Marieta y me retire a casa de Andrea.

Andrea vive en La Molina. Su casa es amplia con jardines que la rodean, al igual que la de Mauricio, pero menor área. Ha sido construida al estilo colonial y decorada con gusto. Cerca de uno de los mejores colegios de la ciudad (Roosevelt) y a la Universidad de Lima.

Cuando llegué me recibió el encargado de seguridad. Luego de presentarme y decirle que venía a visitar a Andrea se comunicó por el interno para luego abrir el portón y desearme buena estancia en la casa.

Andrea me recibió en la puerta, con un beso en la mejilla. “Hola”, me dijo. “Veo que la puntualidad es importante para ti”

“Siempre. Es parte de mi forma de ser”.

“Me alegro. Igual soy yo. Pasa y toma asiento un momentito, por favor”, dijo retirándose de la sala de recibo.

“Te apetece beber algo?”, preguntó.

“Si me acompañas, por supuesto”

“Yo tomaré un vino blanco”, me dijo

“Eso suena delicioso. Igual yo”.

Se acercó a un bargueño hermoso de madera labrada que según dijo luego había adquirido en Arequipa (ciudad al sur del Perú) , escanció el vino en copas de cristal y lo trajo a donde me encontraba.

“Dime Maria Jesús. Mi papi me contó que tenías una empresa de asesoría y que tenías una vasta experiencia en asuntos de seguridad e redes informáticas.”

“Así es”, tengo una empresa que, dentro de otras cosas, se dedica a eso. Si necesitas algo estaré encantada de conversar contigo al respecto.”

“Lo haré. Más pronto de lo que crees realmente. Lo cierto es que necesito dejar mis cosas en buen estado por acá. Como sabes me iré al Oriente, la India, dentro de poco y mis hijos por el momento se quedarán acá con su padre. Si todo va bien veré la forma de llevarlos conmigo. Es algo prematuro por el momento pero es posible que eso se de. Sin embargo desearía poder controlar todo desde lejos. Se que hay maneras para hacerlo conectando cámaras a la PC y haciendo no se que mas malabares. En eso deseo que me ayudes. Tengo poco tiempo para aclarar estas cosas así que confiaré en ti para que cuando yo llegue a mi destino pueda tener la tranquilidad de ver lo que necesito ver en casa y en los lugares que te diré. De repente algún manual o algo parecido para poder entender como hacer todo y, lo más importante, me gustaría que te hagas cargo tu de la seguridad de todo. Eso implicaría controles periódicos y demás que ya sabes hacer. “

“Bueno. Por lo visto has estado averiguando al respecto. Eso es importante para poder tener también yo la tranquilidad de que lo que te diré no queda en escrito sino que lo llaves a la practica desde donde te encuentres. Pero si desearía saber alguna cosas mas respecto a que lugares te refieres y para poder decirte lo que necesitas y lo que te propongo hacer.”

“Al respecto”, me corto, “tengo ya elaborado un documento que creo podría ser el punto de partida” Me dijo entregándome una carpeta. “Acá tienes los lugares a los que me refiero. Horarios de trabajo, personal, horario de mis hijos y mi esposo. Lugares en donde deseo más seguridad. Aquellos que están en rojo en los planos son lugares en donde tengo cosas de sumo valor. Lugares en azul son Bases de datos muy importantes que no deben perderse de ninguna manera. Tienes cartas de presentación para todos esos lugares a donde vas a ir así como carta de mi papi presentándote a uno de mis empleados de mayor jerarquía. Creo que tienes todo acá. Solo desearía saber si estas dispuesta a hacerlo para poder decidir un contrato contigo.”

“Déjame leer esto. Creo que te puedo dar una respuesta y algunos lineamientos de lo que haré dentro de un par de días. OK?”

“De acuerdo. Y, gracias por apoyarme en esto. No tienes idea de lo nerviosa que me pongo cada vez que dejo a los niños solos en casa. De ahí que se invierte tanto en seguridad actualmente. Solo tengo algo mas que decirte y espero que quede entre nosotras”, se detuvo ahí como esperando mi afirmación.

“Por supuesto”, le dije

“Es respecto a mi marido. Se que esta saliendo con una de sus asociadas desde hace ya algún tiempo. Realmente no es importante eso puesto que el amor que teníamos se rompió también hace algún tiempo. Lo que si no deseo es que venga a casa con esa señora y me hagan luego la vida imposible. Soy paciente pero no tanto y de “mensa” no tengo nada. Mis hijos están por encima de todo y cuando sea el momento serán enterados de lo que acontece. Por eso te pido que todo aquello que veas lo guardes para ti hasta que puedas decírmelo. Serás mis ojos acá. Y eso me alegra mucho. Mi papi dice que eres una mujer profesional maravillosa. Y para que el diga eso debe ser por algo. Te dije antes de que es posible de que mis hijos vayan conmigo a donde este y que mi esposo también. Bueno. Ahora puedes entender que esto último lo dudo. Creo que eso de no tener a nadie por acá lo liberará tanto como desee pero no deseo que haga desarreglos con mis pertenencias. Dicho sea de paso, hay un documento notarial relacionado con ellas en esa carpeta que te dejo.”

“Entiendo. Sin embargo eres joven, bella, inteligente. Es posible que en su momento consigas a quien te haga feliz. Espero sea pronto. Te lo deseo de todo corazón. Veré que tengas lo mejor Andrea. “, le dije

“Gracias por lo de bella. Tú lo eres también. Y mucho. Tienes un cuerpo que debe ser la envidia de tus amigas. Yo hago algo de ejercicios pero tú…….. Debes estar en el gimnasio todo el día. Cómo lo haces?, cuéntame”, dijo entrando mas en confianza.

“Bueno, gracias por ello. Pero es algo que mantengo desde pequeña. Siempre me ha gustado hacerlos y ahora veo los resultados. De que soy la envidia de mis amigas, no lo creas. Tengo amigas con las que paso el tiempo y tengo una muy especial que vive conmigo. Marieta. Es también mi asistente. Inteligente y comprensiva. Muy trabajadora. Creo que te encantará conocerla en algún momento.”

Nos miramos a los ojos como deseando decir mucha cosas mas que quedarían en el tintero por algún tiempo. Conversamos de Mauricio y sus empresas, de sus hijos, de lo que le esperaba en la India, de sus anhelos y sus amigas….de muchas cosas. Hasta que decidí que era el tiempo para retirarme.

“Bueno querida”, le dije, “Te llamo en dos días para hacerte conocer lo que decido a lo acordado. Me encantó conversar contigo. Lástima que tengas que irte pronto. Aunque de repente me animo nuevamente a ir por allá y te visito.”, le di un beso en la mejilla y retorne a casa.

Me esperaba Marieta para cenar juntas. Nos besamos en el dormitorio y mientras conversábamos de lo que había hablado con Andrea me duché y me puse cómoda para bajar a cenar.

“Si. El trabajo es arduo pero rentable. Mañana veré la mejor forma de darle solución a eso y preparar un esquema de lo que pretendo para que lo apruebe. Se que lo hará. Así que también deberé buscar al personal necesario para ello. Te harás cargo de algunas cosas. Dime amor, como ves hasta ahora a Ximena?”, pregunté.

“Bueno. Es una excelente empleada. No necesita control. Puntual, ordenada, eficiente. Cumple a cabalidad lo que se le pide y se anticipa a algunas cosas. Es curiosa, minuciosa…. Detallista, paciente. Lo único que necesita es el entrenamiento de defensa personal a la que no se anima aun” dijo.

“Está bien. Pienso igual que tu al respecto. Dale una última oportunidad para que siga el entrenamiento de defensa personal con Mario. Dile que la necesitamos con ese entrenamiento y que no podrá seguir sin el. Apenas acepte llamas a Mario y la pones a sus órdenes en el horario que elija. Como siempre que te presente los informes de competencia apropiados. Exigiéndole al máximo por supuesto. Es joven y no tendrá problemas con ello. Salvo que no lo desee realmente. Mañana conversamos al respecto, si? Ahora…. Pensaste en lo de Mauricio?....Traviesa….. O sólo en mi?....” le dije poniendo mi cara compungida pero coqueta.

“En ti. Muchísimo. Pero también en Mauricio. Se que le caeré bien. Pero aun no visualizo ese momento en que estemos juntas. Supongo que en el momento será todo distinto. Solo se que teniéndote a mi lado me siento protegida y tranquila. Lo que si se es que cuando estemos en ese momento sincronizaremos de tal forma nuestras acciones que el se sentirá en el cielo y nosotras en el paraíso”, sonrió mirándome.

“Entonces vayamos a esa reunión en el Marriot y disfrutemos de esa velada como nunca. Contigo estaré igualmente tranquila y protegida. Veremos como se suceden los acontecimientos”

El día de la reunión con Mauricio tuve que anular un par de citas y dejar de lado otra reunión familiar. Ya le había remitido a Andrea los documentos ofrecidos y ella había aceptado todo con satisfacción. El presupuesto era algo elevado, como lo es todo lo referente a seguridad, pero el beneficio era enorme. Quedé asimismo satisfecha de haber conseguido esa asesoría.

Por su parte Marieta convenció a Ximena de seguir el curso aduciendo que su cuerpo resultaría beneficiado en todo ello y que nadie le daría un curso como ese de la forma en que se lo estaban dando. Mario recibió una nueva alumna al día siguiente.

A la hora adecuada dejamos todo en la oficina. Nos merecíamos un descanso. Y nos retiramos a bañarnos y prepararnos.

En casa conversamos de lasa actividades del día. Mientras lo hacíamos veía a Marieta como se llenaba de felicidad al verme. Primero fue en el baño luego en el vestidor, luego en el dormitorio mientras me peinaba. Veía su carita y me llenaba de orgullo y placer.

Salimos con media hora de anticipación. Al llegar y luego de estacionar el auto subimos para encontrarnos con Mauricio.

El lugar era precioso, tranquilo y alejado de todo. Vista al mar, terraza cerrada, luz baja, mozo a cinco metros. Mauricio se paró a recibirnos cuando aparecimos con uno de los conserjes del hotel. Lo que vio alegro su rostro.

Marieta estaba con un vestido beige. Ceñido a su cuerpo esbelto que le llegaba algo más arriba de sus rodillas. Sus piernas se presentaban majestuosas.. Sus senos aparecían bellos en un escote discreto. Tenía una pañoleta de seda de colores claros alrededor del cuello. Calzado de taco alto, saco de cuero marrón (parecía de tela) que se ceñía al cuerpo como un guante hasta las rodillas. Una cartera también marrón con lo indispensable en ella.

“Hola Mauricio”, dije. “Te presento a Marieta…..” quise decir mas pero…

“Vaya bellezas que me presenta esta noche el Destino”, dijo tomando la mano de Marieta y besando sus nudillos galantemente. “Me imagino cómo las habrán mirado en el Lobby están bellísimas”, dijo.

“Eso es cierto señor” dijo el conserje. Las señoritas han causado una grata impresión en aquellos que estaban ahí al cruzar. Cualquier cosa que se le ofrezca por favor háganosla saber”. Miro al mozo como diciéndole se quedan con usted y se retiró dando las buenas noches.

“Por favor, tomen asiento”, dijo acercándose a una de las sillas, jalándola y permitiendo que se siente Marieta para luego hacer lo mismo conmigo.

Nos acomodamos y dijo: “Me he tomado la libertad de ordenar el día de hoy por ustedes. Siempre pensando en sus bellas figuras. Si me lo permiten iniciar con un aperitivo adecuado para conversar un poco”. Llamo al mozo que se nos había asignado y le ordeno que trajera lo que sabía me gustaba….champagne Napoleón. Solo tuvo que acercarse a una mesa en la que tenia preparado mucho de lo que comeríamos esa noche y regreso con la mesita, el hielo y el champagne solicitado. Ya con nuestras copas en la mano procedimos a iniciar nuestra conversación.

Las risas de los tres fueron haciéndose mas frecuentes. Mauricio tenía una forma encantadora de relatar sus anécdotas que nos dejaba preparadas para el siguiente. Trajeron algunos bocaditos previos a la cena que no se serviría ahí. Marieta estaba radiante cada ve que nos mirábamos nuestras mentes transmitían todo ese amor que nos teníamos. Veíamos a Mauricio como alguien especial en quien se podía confiar plenamente. Anécdotas de uno y otro lograron que en poco tiempo la reunión fuera amena y se llegara sin problemas al tema que la originó.

“El día que estuve con Maria Jesús en mi casa y te llamó”, dijo dirigiéndose a Marieta, “le confié mi total inexperiencia en algunos asuntos íntimos que creo ya conoces. Me alegra haberte conocido pues eres la mujer maravillosa que Maria Jesús me ha dicho que eres. Y no me equivoco en eso. Es una de las cualidades que me ha permitido conservar mis amigos desde mi juventud. Fuera de tu belleza indudable eres exquisita en el trato, refinada y de un estilo muy especial. Coincido plenamente con Maria Jesús en ello. Y me alegro. Pero no hemos venido para aprobar o no a nadie… sino a conocernos tanto como podamos. Veo en sus rostros que existe un amor profundo entre ambas y respeto eso. No siempre sen encuentra en las parejas de cualquier tipo. Ustedes lo han sentido de repente mucho antes de haber decidido estar juntas. O sea que han tenido tiempo para conocerse, respetarse, sentirse orgullosas una de la otra…. Vivir. Eso realmente, lo repito, me agrada. Espero poder llegar a compenetrarme tanto con ustedes como quisiera. Nuestras mentes parecen empezar a lograrlo. Ahora la mía esta vibrando de dicha por ambas.”

“Y ese muñeco tuyo también”, le dije cortándolo y guiñándole un ojo. “Eres un travieso, lo sabías?”. Reímos. Puse mi pierna derecha pegada a la de Marieta como pidiéndole se acercara mas. Lo hizo. Sentí su pierna cómo respondía a la mía.

“Es cierto. No lo niego. Creo que cualquiera al verlas ustedes pensarían en tenerlas a su lado. Y este muñeco al que te refieres no es de los que se resisten a la belleza.”…. reímos nuevamente.

“Por cierto cuando sea el momento de poder conocer tu casa”, dijo Marieta, “me agradaría poder ver ese dormitorio que tan detalladamente me describió Mari. Debe ser hermoso.” Los tres nos miramos. Marieta había dado el paso para la visita. Mauricio aceptó gustoso ser el anfitrión perfecto. Ahora sólo quedaba ver como reaccionaban nuestros cuerpos.

Se acercó el mozo diciendo que la cena ya estaba servida y nos llevó al lugar. Fue una noche agradable llena de remembranzas, anécdotas, cuentos atrevidos, comentarios políticos, y demás que nos permitía exteriorizarnos. Transcurrían las horas y Marieta me indico su deseo de regresar. Se sentía algo cansada. Comprendió Mauricio y nos retiramos del hotel al lugar donde teníamos nuestros vehículos.

“Fue una noche linda Mauricio. Esperemos que se repita muchas veces”.

“Así será querida”, dijo “de ello estoy seguro”. Luego de decirnos algunas cosas mas nos despedimos quedando en que conversaríamos al día siguiente.

Llegamos a casa alrededor de las dos de la madrugada. Marieta me dijo que tenía que ir a su departamento pues tenia sus cosas ahí y deseaba traer algunas pertenencias. “Amor. Creo que es momento de decidir algunas cosas. Deseo que traigas todas tus cosas y te vengas a vivir conmigo”… Marieta me miró. Se aproximo a mí y me besó en los labios.

“Sabes que esto es un paso importante, verdad?”, dijo.

“Por supuesto que si. Por eso lo digo. Lo había pensado y no sabía cuando seria el momento oportuno para decírtelo. Creo que fue ahora cuando dijiste eso de traer tus cosas… debiendo éstas estar en su lugar… junto a mi”. La besé y le dije: “Vamos amor. Te ayudo a traer esas cosas que necesitas”.

Tomados del brazo caminamos por el jardín hacia departamento. “Ah, algo mas, creo que tendremos que ampliar un poco algunos lugares para poder estar cómodas, no crees? Por ejemplo el cuarto de vestuario… Quieres hacerte cargo de eso? Tú conoces al arquitecto con el que trabajo y a la señora que me ayuda a decorar la casa. De paso que te distraes un poco y descansas. Según tengo entendido no has tomado vacaciones desde hace dos años. Lo harías por mi? Tu me das la sorpresa con los planos.”

Marieta me miró y sonriendo aceptó. Los días que pasaron fueron de arduo trabajo para ambas.. Como siempre en el trabajo. Marieta tenia el compromiso de poner en ejecución los planos que habían sido aprobados para las remodelaciones y el acudir con Nuria (la decoradora) a ver y comprar las cosas que hacían falta. Mientras tanto se remodeló también el departamento en el que había vivido Marieta pensando en convertirla en casa de huéspedes.

Algunas semanas después de iniciado todo, la casa estaba lista para ambas. Cuando la vimos ya concluida nos invadió una paz perfecta. Las empleadas estaban felices pues se aprovechó para remodelar también sus habitaciones. Hasta los perros saltaban de alegría puesto que de cuando en cuando venia Karla con su perrita para que jugaran e hicieran lo que debían hacer.

Mauricio visito la casa más de una vez quedándose a dormir en una oportunidad en la casa de huéspedes. Aun no decidíamos el momento oportuno pero el tiempo pasaba dándonos la razón en todo.

Por mi parte recibí una sorpresa de parte de Marieta. Una noche mientras estábamos viendo un DVD me pregunto por Daniel. Lo hacia con frecuencia, pero esa vez fue algo diferente.

“Amor”, me dijo, “ Daniel sabe todo lo nuestro verdad?”.

“Por supuesto. Absolutamente todo. Sabes que nos ve cuando desea vernos pues tengo cámaras de CCTV en casa conectadas a mi PC y esta está a disposición de él en cualquier momento. Así me cuida como desea cuidarme y me ve cuando desea verme. Me has visto también conversar largas horas con el por teleconferencia. El me ayuda en mucho de mi trabajo y yo en mucho del suyo. Sabes que es el hombre que siempre estuvo a mi lado y que siempre lo estará. Ahora se que estas también tu en su mente. Ya no somos dos sino tres… aunque uno este lejos. Pero lo tendremos como sabes dentro de tres meses nuevamente. Por que preguntas eso?”, le dije.

“Yo siento por él el mismo respeto y creo que podré sentir el mismo amor que tu en su momento cuando lo tenga a mi lado. Se que ese amor se mantendrá intacto como lo sientes tu. Lo único a lo que tendré que acostumbrarme es al hecho de tener que ir a despedirlo de cuando en cuando para volverlo a ver luego de un tiempo, Se que es especial. Eso lo acepto. Lo que me intriga y me hace pensar es lo que sentirá é cuando sepa que ha entrado a nuestra vida alguien como Mauricio. Que crees que diga Mari?.”... se quedó pensando mientras miraba sin ver la pantalla en la pared. “Ya lo sabe amor. Le comente lo de Mauricio así como le he comentado cada una de las aventuras que he podido tener. Entiende todo lo que le digo y lo acepta. Se que se apena al no poder tenerme como lo deseamos, pero su trabajo es difícil e importante y no puede dejarlo, al menos por ahora. Conoce a Mauricio aunque éste no sabe aún quién es el Daniel del que le hablamos algunas veces. Así que por eso no debemos preocuparnos. Somos los tres por el momento. Un trío perfecto. Que se ama, se respeta. Si se llega a otra situación como creo que pronto haremos. Él lo sabrá también. Ya veremos luego”…. Le dije tomándola de la mano y recostando mi cabeza en su regazo.

“Te amo Mari”, me dijo.

Al día siguiente Marieta y yo acordamos ir a visitar a Mauricio el fin de semana. Lo llamamos en la noche y sentimos su alegría.

Pasó la semana sin muchas novedades. Marieta se estaba encargando más y más de asuntos que yo tenía a cargo antes. Lo hacia con la eficiencia que la caracterizaba haciéndome sentir orgullosa de ella.

Le conté a Daniel cómo se estaba portando ella y le agradó muchísimo. Me dijo que a partir de ahora viajase con ella a donde tuviese que ir y empezase a preparar a alguien más para que ocupara su puesto cuando tuviera que hacerlo. Pensé en Ximena. Le hable al respecto pero me dijo que no lo creía conveniente, al menos por ahora. Pero que si viera la forma de prepararla lo más rápido posible haciéndola que estudie tanto como pudiera y se esmere en su entrenamiento físico.

Le conté eso a Marieta y a partir de ese momento el entrenamiento de Ximena se tornó más fuerte. Ella sintió el cambio y solicitó hablar conmigo. Cuando lo hizo me manifestó su inquietud por lo que estaba pasando y que si deseaba decirle algo. Le dije que lo que importaba por el momento era el hecho de que se capacitara de la mejor manera. Que estábamos haciendo un gasto importante en su educación y que pensábamos que debería responder tanto como se le exigiera. Que esa era la política de la empresa. Le manifesté mi inquietud por el hecho de no estar recibiendo adecuadas calificaciones en el aspecto académico aunque sí en el aspecto físico. Y que deseaba que esto se corrigiera. Que era responsabilidad de ella. Por último le manifesté que en el futuro iba a necesitar alguien que reemplazara a Marieta en el puesto de asistente y que la persona que lo hiciera debía ser tan competente como ella.

Al día siguiente Ximena renuncio. Todo beneficio, según el contrato firmado, quedó trunco en ese momento. No volvimos a saber de ella.

Por el momento Marieta contrató a una secretaria ejecutiva que aceptó el cargo firmando los documentos de confidencialidad que exigimos. Su nombre es Irene. Se presentó como Secretaria Ejecutiva pero tiene el titulo de Administradora de empresas, al igual que Marieta. No ejerció por asuntos personales según supimos. La investigación estuvo a cargo de Marieta y el personal de seguridad nuestro. Pero eso es tema de otro relato.

Llegó el sábado esperado. Desayunamos temprano indicándole a Conty que se quedaría en casa pero dándoles los teléfonos de la casa de Mauricio, adicional a los demás que tenía. Marieta ya había previsto esto y le había impreso en detalle lo que deberían hacer en caso de necesitarnos. Las empleadas estaban al tanto de mi relación con Daniel, así como la que tenía con Marieta. Eran tratadas muy bien, como me gusta hacerlo siempre, por lo que no hubo jamás problema alguno con ellas. Es más. Semanas antes Marieta se contacto con Mario para que vea la forma de entrenarlas en el arte del Aikido. Ambas aceptaron y vienen haciéndolo de la mejor manera. Una manera de ganar para ellas y para nosotras.

A las 10 de la mañana salimos hacia Mira flores. Quince minutos después hice que Marieta llamase por celular a Mauricio. Le dijimos que estábamos por llegar. Dispuso lo adecuado para que se nos recibiera..

Estacioné el auto junto a su Volvo. Al bajar nos recibió Mauricio con un beso en la mejilla a ambas. Nos tomó de la cadera y nos condujo delicadamente hacia el interior. No vi a Juan en esos momentos. Supimos luego que había salido de viaje debido a un problema familiar pero que retornaría luego de una semana.

Mauricio estaba únicamente con la cocinera de años y con una empleada de confianza que llegaba de la casa de Andrea para ayudar en la limpieza de su dormitorio. Lo demás se limpiaba bajo contrato.

Marieta estaba encantada con lo que veía. Era una admiradora del arte y los cuadros llenaban su vista. Se detenía frente a uno, lo identificaba y daba una explicación de cada uno como toda una profesional.

Ingresamos al ascensor y bajamos al dormitorio que ya conocía. Mauricio no dejaba de mirarnos y conversar en ese momento de los cuadros a los que Marieta hizo referencia. Llegamos y nos invitó a recorrer al área. Tomé de la mano a Marieta mientras se nos iba indicando, otra vez en detalle, lo que veíamos.

Al pasar al área del dormitorio me quité los zapatos haciendo lo mismo Marieta. Dejamos nuestros sacos en el sofá. Mauricio encendió el equipo y la música clásica envolvió el ambiente. Se acercó a nosotros con tres copas de vino blanco y una bandeja de bocaditos que luego supimos deliciosos. Se acercó a mí y me dio un beso en los labios.

“Gracias”, me dijo, “por ayudar de esa manera a mi hija. Sé por lo que esta pasando y se que lo que haces es importante para ella”.

Se sentó en el borde del sillón al lado de Marieta mientras que conversábamos. No parecía darse el momento apropiado para la pasión así que tomé la iniciativa. Aprovechando un vals empecé a mover las caderas rítmicamente. Mi cuerpo se contorsionaba acompasadamente invitando a ambos a seguirme en ese sendero. Las sonrisas no se hicieron esperar. Me acerqué a Mauricio y lo tomé de las manos levantándolo. Le dije que sólo debería quedarse de pie sin hacer nada. Solo viendo.. Marieta siguió mi ejemplo e inicio su propia danza. Acompasada con la mía. Nuestros cuerpo se removían alrededor del estático cuerpo de Mauricio. Bajaba y subía mis caderas en una provocativa danza; unía mis senos a los de Marieta dejando notar lo duro de nuestros pezones. Nuestros brazos surcaban el espacio subiendo y bajando por los lados del cuerpo y ahora por el de Mauricio. Al mismo tiempo que lo hacíamos nuestros dedos desabotonaban su camisa. Poco a poco ese pecho fuerte se hizo visible, y algo mas se hacia visible y notorio. Pegamos nuestros cuerpos al suyo provocándolo, Marieta giro su cuerpo dándole la espalda mientras se pegaba e inclinaba haciendo que su muñeco la sintiera. Mis manos iniciaron el proceso de quietarle la blusa a mi Marieta haciendo ella lo mismo con la mía sin dejar de movernos. Nuestros senos estuvieron libres y nuestros labios se juntaron por primera vez desde que llegamos. Nos acercamos a Mauricio quitándole su camisa y dejándolo en ropa interior. Ya para ese momento lo tenia enorme tanto así que cuando Marieta quiso bajarle la trusa tuvo el impedimento del miembro., Nuestras faldas cayeron al unísono y les siguió pronto la ropa interior de ambas. Nuestros cuerpos estaban tornándose eufóricos. Tomé una de las copas y pase el vino a mi boca. Para luego dárselo a mi amada con un beso profundo. Mauricio no se movía. Obedecía mis órdenes. Se quedó estático ante lo que veía en esos momentos. Dos mujeres desnudas en un baile que lo mantenía erecto al máximo. El miembro estaba tan grande como lo conocía pero me pareció más grueso. Era una delicia. Tome de la mano a mi Marieta y la acerque a él. Vertí un poco de vino en su pecho viendo como este caía y elaboraba un sendero que llevaba al área de gloria. Besé entonces su pecho y baje a su vientre. Marieta siguió mi juego y con el dedo dibujaba senderos nuevos por las piernas para que yo los besara mientras bebía el vino. Tomamos de las manos a Mauricio y lo recostamos en la cama. Con las piernas abiertas y los brazos al lado.

“No te muevas”, le dije. “Resiste lo mas que puedas como sabes hacerlo”.

Marieta tomo una pierna y yo la otra colocando el vino en el centro. Nuestros dedos hacían senderos en cada una de ellas e inmediatamente después nuestras leguas jugaron con su piel. Subían nuestros dedos en senderos mas selectos. Seguían nuestras lenguas. Hicimos ruta en sus brazos y nuestras lenguas se complacieron ahí. En un momento besé a Marieta sintiendo como ella devolvía mis besos llenándome de caricias. Mauricio miraba. Seguimos el juego del sendero del vino elaborando rutas mas atrevidas, hasta que por fin llegamos al objetivo. Echamos vino al pene de Mauricio y me acerqué a beber esos líquidos que tenia. Marieta lo hacia por un lado del pene mientras yo lo hacia por el otro lado. De cuando en cuando nuestras lenguas se unían y bajaban juguetonas a encontrar el pene duro y delicioso de Mauricio. Puse una de sus bolitas en mi boca haciendo Marieta otro tanto con la otra. Jalamos casi al unísono haciendo que Mauricio gimiera de placer. Invité a Marieta a subirse encima de el. Puso su vagina cerca de su rostro lo que hizo que Mauricio la buscara lleno de euforia. La abrazó mientras le succionaba su cuevita de amor e introducía como sabia hacerlo esa lengua hasta donde podía. Giraba su lengüita mientras yo veía como Marieta cerrando los ojos emitía unos gemidos de me volvían loca también a mi. Me acerque al pene de Mauricio y de una sola vez me lo metí todo. Fue un golpe duro el que sentí. Entro totalmente mientras giraba mi cadera y hacia que mi vagina hiciera como movimientos de succión en el. En esos momentos tenia a Marieta frente a mi la tomé de los senos y la besé chupándolos con placer. Me abrazó pidiéndome más mientras sentía como Mauricio chupaba y succionaba de mil formas esa jugosa vagina. La bese en los labio, sus gritos sonaban a suplica. Yo cabalgaba encima moviéndome y moviéndome, girando y girando. De arriba hacia abajo…… hasta que llegó. Sentí como Marieta gritaba y se revolvía en la cara de Mauricio y yo sentí como Mauricio me entregaba todo su ser dejándolo dentro de mí. Tome a Marieta y la besé. Nos quedamos en esa posición hasta que Marieta se acostó al lado dejándolo respirar. Yo tenía aun el pene dentro. Y, conociéndolo, sabia que se pondría duro de un momento a otro. Lo saque de mi y empecé a masajearlo para darle vida. Puse a Marieta de espaldas mientras que con la otra mano notaba como ese miembro poderoso me complacía creciendo y endureciéndose. Mauricio entendió luego lo que quería. Se colocó en posición para tomar ese potito que le presentaba mientras yo me colocaba delante de mi amada para que me saboreara. Con mi movimiento de aproximación hice que Marieta recogiera su potito levantándolo lo que aprovecho Mauricio para acariciarlo y besarla. Su potito estaba lleno de la saliva de Mauricio y de sus propios jugos. Estaba dilata de tal forma que permitiría que ese muñeco enorme ingresara. Mauricio coloco su pene en él.. Poco a poco inició su ingreso en la caverna de placer de mi amada. Marieta gemía, se retorcía de gozo. Arqueaba su cuerpo como deseando sentir mas de lo que sentía. La tome de sus manos y acerque su rostro a mi vagina. Su placer era tal que al sentir mi calor y propio olor volvió a sentir un orgasmo. Su boca se unió a mi cuerpo penetrando su lengua dentro de mi vagina y girando tal y como Mauricio hacia girar su pene dentro de ella. De repente sintió como todo giraba a su alrededor. Tenia el pene totalmente adentro gimió, grito, me mordió quiso meter su nariz por mi vagina Mauricio inicio un proceso de mete y saca que no la dejaba pensar. Tome su cabeza y la pegue a mi vagina. Nuevamente los olores hicieron lo suyo y Marieta procedió a chupar y chupar….seguía y seguía jugando con mi clítoris mientras que emitía gemidos y gritos de placer. En un momento, luego de muchos, nuestros cuerpos nuevamente convulsionaron dejando sentir la presencia de ese olor característico del orgasmo. Uno, dos tres, cuatro seguidos y prolongados. Ahhhhhhhhh que salía de las gargantas mientras se acariciaban los cuerpos.

Descansamos por unos momentos. No había mejor momento para ello ni otro mejor para iniciar lo mismo.

Reposamos nuestros cuerpos. Un sentir único se apoderó del ambiente. Era delicioso. Acariciaba el cuerpo de Mauricio hasta que sentí ese miembro nuevamente reaccionar. Marieta me acariciaba. Le dije que se sentara nuevamente en la cara de Mauricio. Lo hizo mientras yo, dándole la espalda a Marieta y sentada en el pecho de Mauricio adelanté mi cuerpo para chupar ese pene riquísimo; mi potito estaba a disposición de Marieta.

Mi cuerpo se apoyaba en los codos mientras jugaba con mis labios y chupaba ese miembro duro y grueso. Lo sentía gemir. Bajé mis caricias a su potito e introduje mi lengua en el. Reaccionó chupando la vagina de Marieta con fuerza y desesperación. Su lengua se introducía y salía como una flecha mientras que sus manos acariciaban mi potito y un seno de Marieta. Esta sentía su cuerpo cómo se contorsionaba de placer moviendo su cadera de arriba para abajo, de derecha a izquierda, en giros….sintiendo ese placer enorme que sólo se puede sentir con la entrega total y dándole placer Mauricio en esos labios vaginales deliciosos. El efecto en ella fue tremendo…. Lo sentí,…. Me tomo de las caderas y las levantó hasta conseguir tenerme cerca a su carita. Mi potito y vagina fueron succionados una y otra vez, su lengua hacia lo mismo conmigo que le que hacían con ella, entraba y salía con fuerza….esos dedos llegaron a meterse dentro de mi potito tanto como pudieron…… ahhhhhhhhhhhh……. Que placer……hummmm. Que delicia……. Posición incomoda, loca…. Pero placer intenso. Yo chupando el pene, Marieta siendo chupada por Mauricio y haciendo lo mismo conmigo. Un triángulo de amor maravilloso.

Sentí las manos de Marieta en mi cuerpo como se tensaban, como diciéndome que otro orgasmo estaba por venir….. Se sacudió en el instante de mi propia sacudida…. Convulsionó con mi convulsión….. Sacio su sed con mis jugos tantos como yo lo hacia en ese mismo instante con los de Mauricio……Ahhhhhhhhhhhh

Como saliendo de una cámara lenta, luego de gemidos y gemidos, nuestro cuerpos fueron cayendo uno a uno en la cama. Revueltas las piernas y los brazos en los cuerpos del otro. Mauricio mantenía los ojos abiertos…. Cansado…. Pero sonriente. Su carita en ese momento estuvo divina. Como si viviese un placer nunca vivido.. El tiempo transcurrió lento mientras que nuestras mentes asimilaban el placer recibido e inconscientemente buscaban aquellos nuevos por venir. Marieta me tomo de la cara y me besó.

“Delicioso amor, no te imagina cuanto”….le sonreí y devolví sus caricias que en ese momento eran complementadas por las de Mauricio.

Sonreímos. Mauricio estaba nuevamente con el pene como un tronco. Me acerqué a su rostro y lo besé mientras que Marieta se acercaba a su muñeco y besaba sus pelotitas metiéndose una a una en la boca y sacándola como si se tratara del mejor de los “chupetes” (caramelo redondo con palito)…reaccionó poniéndose mas duro. Marieta le dio la espalda a Mauricio y parándose con las piernas abiertas al lado de su cadera empezó un movimiento de caderas que subía y bajaba y giraba…giraba presentándonos su potito mientras flexionaba las piernas y se inclinaba un poco hacia delante. Ese huequito estaba latiendo, se notaba como se abría y cerraba como deseando ser parte de algo….de necesitar algo. Yo tenía la cara pegada a la de Mauricio y nos complacíamos con el espectáculo. Subía y bajaba y en algún momento tomaba el pene de Mauricio y le daba unos masajes sosteniéndolo mientras subía su cadera manteniéndose en ángulo casi recto. De repente bajaba nuevamente para subir toda ella tocándose sus senos, como en una danza arabesca….

Pasaron los minutos, los masajes seguían mis besos y caricias se hacían más evidentes, la excitación nuevamente se olía en el dormitorio. Marieta acabó su baile introduciendo ella misma el pene de Mauricio en su potito….mientras nuestros ojos veían como entraba….Primero su cabeza….entro un poco y la sacó…..la metía y la sacaba, la metía y la sacaba…..total control…. de repente lo metió todo ….completamente todo. Mauricio y yo vimos como su pene desaparecía en esa cavidad de placer y llena de dicha en ese momento. Marieta gritó, gimió…. Vimos como sus músculos se cerraban y abrían deseando acariciar con ello a ese miembro maravilloso que la complacía……Mauricio gemía de placer mientras yo lo besaba en los labios y hacia jugar a nuestra lenguas.

En un momento Marieta retiró sus piernas hacia delante y poco a poco se fue echando encima de Mauricio logrando luego recostar su cabeza en su pecho sin que saliera de ella ese pedazo de carne que la excitaba. Aproveché y los bese a ambos en la boca arrodillándome a su lado. Bese sus senos que me sabían a gloria. Sus pezones estaban durísimos….sus gemidos no esperaron…. Ahhhhhhh…..

“Que rico amor…….”

Bese su vientre acariciando de paso el cuerpo que estaba debajo..el de Mauricio. Mis besos deseaban más. Caminé de rodillas encima de la cama para aproximarme a esa jugosa vagina que se me presentaba…. Mi rostro se acercó sintiendo aún más el aroma exquisito que de ella emanaba. La besé y provoqué de inmediato una reacción. Un ahhhhhhhhhhhhhhhh salio de su garganta mientras sus caderas giraban dándole placer a ese miembro de Mauricio que estaba detrás de ella…..dentro de ella.

Mis labios bebían sus jugos, mi lengua profundizaba su entrada. Sus gemidos no se hicieron esperar. Fueron más seguidos llegando a ser gritos de placer que fueron acallados por la melodiosa música de Berliotz. Acaricié sus piernas mientras mi locura me llevó a colocarme entre las piernas de ambos. Me acomodé entre ellas. Cuatro piernas dos debajo y mi cuerpo que se agachaba, mi cara que se removía entre sus uniones. Hubiera deseado ver los rostros de Marieta y Mauricio en esos momentos, pero no pude…. El mío observaba ese pene grueso totalmente dentro del potito de mi amiga, esa vagina deseando ser penetrada y el ano de Mauricio que estaba lleno de jugos que caían de arriba…..

Mi cara se volcó en esa abertura que me llamaba y se frotó en ella provocando gritos y quejidos de placer en Marieta. Sus brazos no sabían a donde moverse. Los tenia arriba, a veces tomando el cuerpo por los costados de Mauricio como para no caerse, otras veces me tomaba de la cabeza presionándome para que no la dejara.. Mientras mas chupaba y sorbía sus jugos, y su vagina se llenaba de mi saliva, sus quejidos iban en aumento.

Mauricio movía su cadera con ritmo y despacio….girando….deseando que durara tanto como sabe el hacer durar….. Le besaba en el cuello y su rostro, sus manos acariciaban sus senos fuertemente, primero en giros pequeños, luego solo los pezones para culminar con toda su mano en movimientos de masaje. Marieta estaba en la gloria.

El placer de todos era enorme en esos momentos, el sudor de los tres permitía sentir un aroma de sexualidad, sensualidad y placer pocas veces visto. Marieta levantó su rostro suplicante y me dijo:

“Ven amor, voltéate, quiero besarte también”, entre gemidos y respiros jadeantes. Le entendí y giré poco a poco, permitiendo que en el proceso me acariciara el hombro, mis senos, mis caderas, mis piernas. No sabia si Mauricio resistiría nuestro peso pero casi salte encima de ambos poniendo mi vagina en boca de mi querida amiga….la misma que de inmediato supo complacer. Sus lamidas y chupadas me dieron el pacer más exquisito en esos momentos. Seguí yo en lo mío correspondiéndole; mis manos jugaban también con sus nalgas y las suyas hicieron lo mismo en las mías. Mauricio observaba como ella me lamía toda y succionaba mis jugos con dicha y placer causándome un orgasmo tras otro. Metió un dedo en mi potito mientras movía su cadera dándole placer a Mauricio. Este vio lo que hacia y se animo a ayudarla….al mismo tiempo vieron la forma de que sus dedos casi entrelazados fueran poco a poco entrando en mi…… Grité una y otra vez mientras chupaba y me movía sintiendo la lengua de mi amiga dentro de mi y sus dedos, ayudados por los de Mauricio, en mi potito…… Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, fue el clamor que emanaba de mi ser……. Otro ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh y otro, y otro……. Sintiendo como Marieta soltaba sus jugos en mi boca y como Mauricio eyaculaba dentro de ella…… Nuestros cuerpos sudorosos se revolvían de gozo buscando más y máas… En un momento mordí el clítoris de Marieta y esta grito….. ahhhhhhhhhhhhhhhh soltando unos chorros de néctar delicioso….otro ahhhhhhhhhh el mío, al sentir como ella puso mi clítoris entre sus labios y los succionaba fuertemente como si fuese un biberón…..seguía y seguía succionando mientras que yo hice luego lo mismo……Ya no pensábamos en Mauricio y giramos ambas hacia un costado dejando el cuerpo de nuestro amigo expectante. Nuestro juego de succión daba sus frutos en continuidad, orgasmos sucesivos, placeres desbordados, quejidos, alegrías, llanto de felicidad….. Nos presionamos fuertemente mientras Mauricio incrédulo tenia ante sus ojos el espectáculo nunca visto. Mi cara entre las piernas de mi amiga y la de ella entre las mías…..succionando, chupando, lamiendo, bebiendo….lenguas que buscan esos labios para acariciarlos….labios mayores y menores que las aceptan con deleite y placer.

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh……… orgasmos de ambas…..Y luego el cuerpo que se relaja. Un sentimiento encantador, un aroma que embriaga, la ternura de ambas que se refleja en los rostros. Dicha. Placer, Alegría.

Mauricio se apoyó en un brazo par vernos. Extasiado y satisfecho. Sus ojos decían todo. Sus labios regalaban una sonrisa complaciente. Se levantó de la cama y se acercó a mí. Me miro, me besó y me dijo:

“Gracias amor. No tienes idea de cuan feliz me siento. Has traído a mi vida la dicha que tanto esperé… y por partida doble.”, acercándose a Marieta la beso y le dijo: “Eres la mujer que Maria Jesús decía que eras….y mucho mas. Me alegro tanto de conocerte y de estar con ambas.”, volviendo a besarla.

Mauricio nos dejó un momento. Mientras subía por el ascensor me coloqué al costado de Marieta mirándola.

“Te adoro”, le dije tomándola de su carita y dándole un beso. Ella devolvió mi caricia con ternura, emoción y llanto. “No llores amor”, dije, “aunque eso te vuelve mas preciosa aun”, sonreí.

“No se Mari. Son momentos plenos de dicha que no se explicar. Esas lágrimas son de felicidad. Por estar contigo, a tu lado, compartiendo el cuerpo de Mauricio… pero a tu lado. Eso me llena de gozo. Pero no se explicar aun lo que siento. Es maravilloso.”, y coloco su cabeza en mi pecho, reposando en el.

Nos quedamos así, sin decir nada. Solo sintiendo nuestros cuerpos llenos de alegría. En ese momento éramos un solo ser.

Mauricio, llegó a los quince minutos. Traía una bandeja con pastelillos y una jarrita mediana de cristal azul con algo que luego supimos había preparado. En el Perú se le llama Cóctel de Algarrobina y es una mezcla de huevo, algarrobina (néctar del algarrobo planta típica del norte del Perú) y Pisco (puro de uva y licor típico también del Perú)…algo de hielo y luego a la licuadora…….sirvió tres copas con esa deliciosa bebida y le echó encima un poco de canela molida.

“En honor a dos preciosuras”, dijo, “dándoles las gracias por ser amigas mías y en la esperanza de que se cumplan todos vuestros deseos. Ha sido maravilloso…y seguirá siéndolo partir de ahora. Les tengo una sorpresa…pero primero bebamos y disfrutemos este momento, les parece?”.

Bebimos y comimos uso bocadillos de queso con salchicha, otros de aceituna, palta (aguacate) y huevo cocido y molido, galletas salinas con caviar negro, y mas Cóctel de algarrobina…. Mientras conversábamos saco de su vestidor dos batas de seda. Una negra con cuadritos beige muy pequeñitos y la otra azul marino ambas con sus iniciales en el pecho invitándonos a ponérnoslas. Momentos después estábamos los tres con nuestras respectivas batas sentadas en almohadas en la alfombra, riéndonos y saboreando el momento. Noté que Marieta tenía en los labios un poco de clara de huevo de la bebida y la tomé de la carita limpiando un poco con un dedo metiéndomelo luego a la boca sin dejar de mirarla. Sonrió. Lo demás que le quedaba lo limpie con mis labios. La abracé. Quería hacerlo. Muy fuertemente.. Ella se pegó a mi pecho. Ambos mirábamos a Mauricio mientras este nos invitaba a seguirlo.

Ya en el ascensor nos dijo que lo que íbamos a ver solo lo habían visto pocos. Su hija, Juan (que estaba de permiso ese día) y dos personas mas íntimos amigos de el. Todo comenzó en ese período desdichado de violencia del que ya les hable en relatos anteriores, en que se tenía atemorizada a la población y sobornados muchos empresarios y profesionales de posición social elevada.

Pero eso era irrelevante en ese momento. Ya era historia ese asunto y no volvería a pasar otra vez gracias a todo lo que se hizo para controlarlo.

El ascensor se cerró y Mauricio introdujo una llave en un agujero que pasaba desapercibido para cualquiera. Una de las paredes laterales se abrió permitiéndonos acceder a un pasadizo de unos dos metros de ancho muy bien iluminado y con piso de parquet negro. Algunos cuadros colgaban de las paredes y la misma música que dejáramos en el dormitorio se escuchaba acá. Caminamos unos metros para luego encontrar tres puertas. Abrió la primera y nos mostró su interior. Estaba llena de cajas con alimentos enlatados muy bien catalogados. Agua en bidones. Licores. Al fondo había dos puertas de madera que resultaron ser de un amplísimo congelador.

Parecía un bunker. Nos miramos Marieta y yo como diciendo cuanto temor había en esos tiempos que obligara a alguien a prever de tal manera. Yo recordé mi propia situación en esa época y mi casa en US, a la que voy dos veces al año, que mantiene también un sector de seguridad.

Salimos y nos mostró la segunda puerta.

“Esta da directo al departamento de Juan”, dijo. Hummmm, pensé, por acá supongo que ingresó ese día delicioso en que estuvimos juntos. Mauricio me miró como leyendo mi mente y sonrió. Es parte del sistema de seguridad.

La tercera puerta se abrió y procedimos a ingresar por ella. Mauricio accedió a un cuarto pequeño lateral en donde habían monitores de CCTV y una de las consolas que controlaban todo el sistema.

“Activaré el sistema de seguridad”, dijo, “creo que nos demoraremos un poco”, complementó con picardía. Verificó que todo estuviera a punto y activo el sistema.

Salimos de ahí y seguimos caminando. Ahora ya no eran unos metros. Caminamos más de 50 en línea recta por un pasadizo perfectamente ventilado e iluminado, con música como acompañante y algunas plantas. Cuando llegamos al final hizo activar un control que tenia en su llavero y se abrió la puerta. Otro ascensor.

“Aquí la sorpresa”, dijo, como si hasta ese momento no hubiera sido una tras otra. “Falta poco para llegar”. Cerró y presionó un único botón.

El aparato inicio una subida a mediana velocidad lo que impedía presumir el piso en el que se encontraba. Segundos después se detuvo. La puerta se abrió e ingresamos a una biblioteca con muebles de madera y vidrio de piso a techo. Un escritorio macizo también de madera de roble. Un par de sillones de cuero. Un equipo de sonido, TV, VH y DVD en un mueble empotrado, una PC último modelo en una esquina cercana al escritorio. Bello. Marieta me miraba y no salía de su asombro y admiración por Mauricio. Este verificó algo en un cajón del escritorio y abrió luego la puerta que accedía a una sala. Recién nos percatamos de dónde estábamos. No con certeza pero teníamos una idea de dónde. Mauricio nos dijo luego que estábamos en el Pent House de un edificio detrás de su casa y que habíamos recorrido un trecho a pie por debajo de jardines y pistas. Dijo que el edificio era suyo y que el ascensor por el que habíamos ingresado no era visto desde el exterior. Pero que tenía acceso también por el lobby pero hasta cierto sector del departamento. Donde estábamos era zona oculta para cualquiera que ingresara por el lobby. Aún no sabía como se accedía a ese otro sector. Marieta se acercó al ventanal admirando el paisaje. Se veía a lo lejos el mar de Miraflores, algunos nuevos hoteles, casas, edificios y parques y por otra esquina, a lo lejos, la Lima gris de siempre. Bello paisaje.

Nos tomamos de la mano y caminamos al lado de Mauricio quien nos explicaba con detalle lo que íbamos viendo. Fuera de la biblioteca amplia y su baño, había una sala de recibo, un baño de visitas, un dormitorio de regular tamaño y su baño, otro dormitorio grande con cuarto de vestir y un baño inmenso con una terraza en la que había una pequeñísima piscina. Todo cubierto con vitrales de colores y plantas naturales. Una cocina, un comedor y otra sala de recibo mas pequeña. Casi todo era de madera muy bien conservada con varios niveles y plantas bellísimas por doquier.

“Quería conversar con ambas”, dijo Mauricio tomándonos de la mano y acercándonos a la habitación principal. “Maria Jesús se que entenderás el porqué de esta decisión mía y se que te tomarás un tiempo para meditar una respuesta”, dijo. Luego volvió su rostro a Marieta:

“Te conozco hace poco pero siento como si fueras parte de mi y de Maria Jesús. Y eso es bueno. No siempre doy mi amistad así. Se que Mari, como la llamas, te adora tanto como yo la adoro a ella y tanto como ahora te adoro a ti. Es algo que no pensé posible de alcanzar a mi edad pero que ustedes han logrado se dé.“ Se quedó en silencio por un momento. “Lo que deseo decirles es que estoy feliz. Plenamente feliz. Y deseo que sean ustedes por siempre esa felicidad que ahora me llena. Como sabes Mari”, lo dijo casi naturalmente como lo hacía Marieta, “ yo estoy solo desde hace muchísimos años. No es que desee sentar cabeza ni nada por el estilo. Pero si les ofrezco a ambas ser parte de mi vida a partir de ahora.” Otro silencio, parecía que quería decir algo pero no se atrevía a hacerlo…..

“Lo cierto es que me gustaría que nuestras vidas sean una. No se si viviendo juntos o permitiéndonos los tres el compartir nuestros momentos en todo sentido. Se que cada una tiene cosas que hacer, pero de eso no se trata sino de mantenernos juntos en muchas formas. Si fuese joven estaría en un dilema al no saber a quien de ustedes proponerle compartir mi vida. Ahora, se lo hago a ambas. Y, bueno, eso es lo que deseba decirles. Como ven puedo ser muy bueno en muchas cosas pero en esto no tanto.” Y nos miró fijamente. Como deseando ver una respuesta en nuestros ojos.

Marieta se pegó a mí, me miró y luego miró a Mauricio.

“Nos estas pidiendo que vivir juntos Mauricio?”, le dije.

“Si. Las conozco tanto como deseo y sé conocer a quienes amo...y eso es lo que les pido. Se que son emprendedoras y tienen su vida ya planeada pero en estos momentos es lo que les ofrezco. Una vida, juntos. No intervendré en sus actividades salvo ustedes me lo pidan y estaríamos unidos bajo las condiciones que ambas pongan..

Tenemos ambos el dinero suficiente como para sentirnos completos. Mi amor por ustedes es tan real como lo siento. Se que seremos felices juntos.. A nuestra edad ya no pensamos en hijos….. Salvo lo desee Marieta.”

Ella lo miró y me miró. Después reposo su cabeza en mi hombro permitiéndome tomar alguna decisión.

“Analicemos todos esto con calma Mauricio querido. Te parece?”, dije “Es hermoso sentirse amada pero estos pasos debemos darlos con cautela. Déjanos pensarlo. Por el momento te diré que esto que acabamos de ver y la decisión tuya de permitírnoslo ver, nos dice mucho de ti, de tu confianza en ambas. Y eso se agradece. Con un beso.” Lo besé en los labios.

Nos quedamos ahí un momento y Mauricio nos hizo saber que conoceríamos como se llega de este departamento oculto al Pent House del edificio. Échense en la cama nos dijo mientras hacia lo mismo. Nos recostamos en la cama cada una al lado de Mauricio. Mirando el techo. En un momento dado Mauricio presionó un botón y la cama empezó a girar; sólo se movía la cama y parte del piso que la sostenía. Poco a poco vimos como pasábamos de un dormitorio a otro. Cuando todo se detuvo nos encontrábamos en el dormitorio del Pent House. Todo era diferente ahí. Era un Pent House como todos los conocidos. Digno de Mauricio pero uno al que iba poco según supimos. Lo recorrimos antes de regresar por el mismo sistema al oculto y bajar en el ascensor para retornar a la casa principal.

Ya en ella nos sentamos a reposar un momento. Las caricias no se hicieron esperar y la calma dio paso a la pasión nuevamente. Nos envolvió una y mas veces esa noche. Cuando amaneció nuestros cuerpos estaban exhaustos me pegué al cuerpo de Marieta mientras el de Mauricio reposaba a un lado de la cama. Ya era tarde cuando despertamos. Mauricio no estaba. Solo cuando decidimos levantarnos es que escuchamos su voz por el intercom.

“Amores”, dijo tienen todo el tiempo del mundo para bañarse y subir al comedor. Las espero”.

Marieta y yo sonreímos. “Deseo ver el techo moverse”, me dijo travieza. “No lo he visto”.

Así que hice lo mismo que hiciera Mauricio cuando estuvimos la primera vez. El techo empezó a moverse y a presentar en lo alto a los peces de colores y el cielo gris de Lima. La imagen era hermosa y complació a mi Marieta. Estaba feliz y asombrada de tantas cosas que Mauricio hiciese en su casa.

La tomé de las manos y nos fuimos a bañar. En la ducha jugamos un poco como lo solíamos hacer. Tirándonos agua y riéndonos. La besé en los labios y le dije lo que ya sabía pero que me gustaba decirle:

“Te amo Marieta”. Sentí la respuesta de sus besos y la ternura de su alma.

Ya arriba Mauricio nos invito a comer: Cebiche picante y un seco de cordero a la norteña que nos supieron a delicia. Nos retiramos de ahí luego de conversar un par de horas más. La invitación estaba hecha. Veríamos la forma de responder.

Besos a todos

Maria Jesús



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