Juegos de doctor - jugar a los medicos en Linea erotica
 
Juegos de doctor - jugar a los medicos en Linea erotica
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El Abuelo de 65 (Parte V)

Ese día al llegar a casa nos sentamos en el jardín al lado de la piscina. Realmente fue maravillosa la experiencia de ambas con Mauricio. Pero nos quedó un sabor algo amargo respecto de la proposición.

“Amor”, me dijo Marieta, “qué razones crees que pueda tener Mauricio par desear comprometerse de esa manera con ambas….dada la edad que tiene? Veo algo raro eso.”

“Pensaba en lo mismo reina”, le dije. Me quité la ropa y desnuda me metí en el agua. Deseaba sentir el frío del otoño para poder tener la mente despejada. Marieta se quedó viéndome….sonreía. Al salir: “Necesitaba eso”, le dije. “Sabes? Es cierto eso que dices. Averigüemos algo más, te parece? Luego conversaremos al respecto”

“OK, amor. Vayamos a descansar…pero antes creo que seguiré tus pasos”. Y desnudándose se zambulló en la piscina.

Ya camino a la habitación solo reíamos y nos alegrábamos de cualquier cosa. Conty salió pensando que necesitábamos algo y se encontró con dos cuerpos desnudos y tratando de abrigarse por el frío.

“Disculpe señora”, dijo.

“No seas loca Conty. Nos metimos a la piscina y ahora íbamos al dormitorio. Algo importante?”, le pregunté.

“Llamó la hija de don Mauricio, Dice que le está enviando un correo. Vino Roberto con los perros de la señorita Karla y se quedó a almorzar mientras los perros jugaban. El jardinero estuvo toda la mañana sembrando las flores que pidió la señorita Marieta. Nada más señora. Desea que le sirva algo?”

“Deseas algo reina?”, le pregunté a Marieta.

“Si”, dijo, “descansar. Pero no nos vendría mal algún dulce delicioso. Que hay de postre Conty?”.

“Creo que hay leche volteada, ensalada de frutas e higos en almíbar. Pero podría conseguirle lo que desea señorita”, dijo.

“Hummm. A mi me das esos higos en almíbar, unos cuatro. Ah súbeme también la brocha esa pequeña que tenemos en la cocina porfa”.

“Yo deseo un jugo de naranja Conty. Gracias”, dije subiendo detrás de Marieta.

Nos tiramos en la cama luego de ponernos las batas. Esperando que trajeran los que pedimos. Marieta se recostó a mi lado y me dijo:

“No tienes curiosidad el porque pedí la brocha?”

La miré a los ojos como deseando ver sus mas profundos pensamientos. Supe entonces lo que quería pero desee en esos momentos que fuera todo una sorpresa.

“Si es algo lindo prefiero que sea una sorpresa”, dije mirando el techo.

“Aja”, dijo con coquetería y engreimiento, “pero veré que eso sea”. Se subió encima de mí y me besó.

“Oye, deja eso que viene Conty., No seas traviesa.” Le dije deseando que jugara mas como lo hacia. Refunfuño, me miró e inicio un juego con las manos. Las puso como si se tratara de un cangrejo y hacía que sus dedos ‘caminaran’ alrededor de mi cuerpo… sin tocarme…. Se sentó en la cama y siguió su juego travieso. Tocaron a la puerta. Era Conty que traía lo que le pedimos. Se retiró.

“Hummm. Tengo ganas de eso”, dijo Marieta. Y se acercó a la bandeja de plata tomando la brocha y el pequeño bol de higos. Se acercó a mí moviendo la cintura, mirándome mientras yo la admiraba y quería más. Dejó un momento el bol y la brocha mientras sus manos procedían a despojarme de la bata de seda. Tomó la brocha y la untó con un poco de almíbar de higo. Sonriendo me la puso en la boca esperando que yo probara el almíbar. Lo hice cerrando los ojos. Me miró sonriendo y bajo la brocha como pintando un surco entre mi boca mi cuello, mis senos, mi vientre…..Yo me sentía en las nubes con esas caricias de mi amada…la dejé hacer…deje que gozara cada segundo mientras yo lo hacia a su lado…. Puso sus labios en los míos y su lengua procedió a succionarme, a jugar con la mía mientras saboreaba ese néctar delicioso, mezcla de almíbar y los míos. Bajo su lengua a mi cuello haciéndome vibrar. Tome el edredón presionándolo con mis manos. Su boca siguió el sendero bajando a mis senos. Ahí había hecho dos surcos que unían ambos senos concluyendo en aureolas dulce a sus labios. Succionaba en cada centímetro que avanzaba haciendo que su lengua siguiera la ruta con giros. Bajo a mi vientre, lo besó, lo chupaba llena de placer….. y se detuvo…. Tomo nuevamente el bol de almíbar y con la mano saco un higo, el más grande que encontró. Lo uso en reemplazo de la brocha y unto mi vientre nuevamente bajando con el hasta mi pubis. Mi cuerpo todo se revolcó de placer. Gemía y gozaba viendo la cara de gozo de mi amada. Siguió jugando y bajo hasta llegar a mi vagina. Ahí se detuvo un momento para abrirme delicadamente las piernas. Estaba a su disposición esperando sus besos, sus caricias…pero no hizo eso. Tomó el higo nuevamente acercándolo al bol y untándolo con almíbar hasta chorrear….. Así volvió a acercarlo a mi vagina y procedió a meterlo en ella…..suavemente, delicadamente….sin detenerse…. Yo gritaba de placer…no pude resistir mas y tuve un orgasmo en ese momento con movimientos de caderas y gemidos….. Marieta seguía en su deleite viendo mi carita. Vi como gozaba con ello. Dejo el bol metiendo un dedo en el para retirarlo untado de esa miel. . Acercó sus labios a los míos y me besó.

“Te amo Mari”m dijo….”te amare siempre”.

Puso su dedo de miel en mi boca mientras bajaba nuevamente por el surco dejado por sus labios en mi cuerpo. Yo chupaba ese dedo llena de deseos. Su boca siguió bajando hasta encontrarse en el nido creado por ella con un higo. Sus labios iniciaron movimientos de succión. Por el exterior de mi vagina dirigiéndose hacia adentro. Metía su lengua por mi huequito sacando todo el jugo que podía encontrar… pero dejando el higo. Con su lengua en mi interior procedió a mover el higo de un sitio a otro dejándolo prácticamente sin miel. En cada movimiento, en cada giro, mi cuerpo se retorcía de placer. Ahhhhhhhhhhhhhhhh, que delicia. Gemidos. Gritos……. Seguía su lengua jugando con mis labios vaginales para luego introducirla en ese “bol de miel personal” de mi amada…. Siguieron los giros y llegaron mis orgasmos…..

“Siiiiiiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhh que rico amor, sigue, sigue…..” le decía.

Ese higo se convirtió en mi torturador. Me daba placer tanto como lo hacia la lengua de Marieta con sus giros. De pronto se detuvo y succionó el higo. Con el en la boca levantó su cabeza y me lo mostró….triunfante….plena de dicha….. Acariciando mi pubis, mordió el higo y lo partió en dos mitades comiendo una de ellas sin dejar de mostrarme la otra. Sus ojos me decían todo. Su carita estaba resplandeciente…. Sonrió y bajo a mi cuerpo metiendo el restante de higo nuevamente en mi vagina procediendo a hacerlo girar nuevamente. Ahora, partido por la mitad, el higo se movía más rápidamente y salté de nuevo llena de placer. Mis gemidos se hicieron mas profundos mas fuertes, mas largos….. Sentí como si me inyectaran energía de la forma mas hermosa…mi cuerpo vibro de placer y solté nuevamente varios orgasmos….pero esta vez no tenían cuando acabar….seguidos, uno tras otros….. Ahhhhhhhhhhhh de placer, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, de deleite…….. Ohhhhhhhhhhhhhhh de gusto total y de alegría. Sacó Marieta el otro pedazo mostrándomelo lo puso en mi vientre y lo llevo a mi boca empujándolo con su lengua. Que maravilloso viaje. Sucumbía nuevamente a sus caricias y otros orgasmos llegaban a mi cuerpo haciéndolo vibrar. Al llegar a su destino lo introdujo en mi boca dándome a probar esa exquisitez mientras me besaba y abrasaba. Le devolví el abrazo con fuerza, con dulzura y pasión. La besé, la besé, la besé mucho agradeciendo su amor y sus caricias. Agradeciéndole el que estuviera a mi lado. Mi cuerpo reaccionó fuertemente y explotó con violencia….otro orgasmo salió de mi ser entregándoselo a Marieta mientras nos besábamos.

Cerré mis ojos teniéndola encima de mí. La abracé dulcemente. Mi cuerpo se relajo…. Se sintió en las nubes…. Me vi volando en ellas….. Me hallaba en un campo inmenso lleno de flores, mariposas y polen flotando…..era maravilloso…..

Amaneció muy temprano para mí…. Mi cuerpo estaba regio. Marieta estaba a mi lado, dormida, con su cuerpo perfecto…

Me bañé y bajé a dar las indicaciones del día. Le dije a las chicas que dejaran dormir a Marieta y que le llevaran un poco de higos en almíbar con una rosa encima del bol. Me retiré a la oficina. Había mucho que hacer. Lo primero…. Llamar a Daniel.

La mañana transcurría lentamente. Marieta llamó:
“Hola amor. He dormido como un lirón debiendo haber sido al revés. Te amo. Estoy contigo en media hora, si?”, dijo con su vocecita llena de dicha.

“Quédate en casa reina”, le dije, “estaré contigo para el almuerzo y te contaré lo que hablamos Daniel y yo. Creo que nos podemos tomar la tarde libre pues ya hice lo que tenia que hacer por hoy. Te parece?”

“Hummm. Excelente idea. Te espero entonces”.

Hablé con mi secretaria diciéndole que deseaba que el investigador que trabajaba para nosotros estuviera en mi casa a las 1900 horas. Añadí algunas últimas instrucciones respecto de sus clases en la U y aquellas que tenía con Mario (según dije anteriormente el maestro de Aikido). Salí con la certeza diaria de que todo saldría bien…como siempre. Me dirigí al Jockey Plaza (centro comercial) y compré algunas cosas antes de retornar a casa. Quería darle una sorpresa a Marieta. El auto se llenó de paquetes. Pero estaba contenta. En el trayecto pensé en lo que habíamos conversado con Daniel. Mi rostro se iluminó, mi corazón saltó de felicidad…

Llegué a casa aproximadamente a las 1430 horas. Vi con alegría como Marieta salía corriendo a recibirme. Un beso selló el saludo. Había comprado una parrillada completa y se disponía a colocarla en el BBQ de la piscina. La tarde pasó lentamente mientras disfrutábamos de ella. El grupo de nuestras amigas estaba con nosotros como siempre. Marie, Mauri, Karla (mi hija) reíamos de las ocurrencias de cada uno. La parrillada nos cayó maravillosamente bien…. El vino que la acompañaba estuvo delicioso.

A las 1830 horas se nos ocurrió meternos a la piscina… y lo hicimos. Desnudas todas. Intentamos como jugando, realizar las piruetas que viéramos en algún momento de nado sincronizado…. Pero solo fue intento…. Lo mejor fueron las risas que ello nos causaba. Llamamos a las empleadas y las invitamos a acompañarnos. Aunque con algo de recelo nos imitaron y se metieron con nosotras. Disfrutábamos de los lindo. Juego de volley, buceo, nado de a dos (con piernas amarradas, derecha e izquierda de una pareja)….

La noche cayó y nos vino el cansancio…al menos… el de jugar. Mis amigas se retiraron y nosotros en casa procedimos a hacer lo mismo. Se despidieron las empleadas con sonrisas y Marieta y yo nos quedamos solas en nuestra habitación.

“Notaste que lindo cuerpo está desarrollando Conty?”, me dijo. “Y Rosario no se queda atrás, aunque es mas joven”.

“Si amor. Es efecto de los ejercicios con Mario. Me alegro que estén bien en ello. Me informó que están poniendo empeño. Cómo estuvo tu mañana?”

“Deliciosa. Esperándote y saboreando cada minuto en esa espera”, me dijo coquetamente.

“Hablé con Daniel. Y tengo buenas nuevas……viene dentro de dos semanas.”, le dije alegrándome y viendo su alegría. “Tiene algunas cosas que hacer en Costa Rica y se pasa por acá solo una semana, pero piensa decirnos algo importante a ambas…. Lo noté muy entusiasmado. Aunque no quiso hablar al respecto. Prefiere hacerlo personalmente. Así que, amor…..estará con nosotros el próximo jueves”.

“Siiiiiiiiiiii, lindo”

Nos quedamos pensando. Yo recordé el momento en que le había presentado a Marieta y los juegos que hiciéremos entre los tres. Solo juegos… pero todo perfecto. Marieta en ese momento pasó a ser parte de nuestras vidas aunque todavía no éramos lo que somos ahora. Daniel por su parte la admiraba como empleada y como mujer. No tenía que decirme nada… acepté el hecho en sus ojos y el me entendió viendo los míos. Esas tres semanas las pasamos espléndidamente. Marieta se mantenía al tanto de todo como siempre pero nos dejaba en la intimidad siempre con discreción.

“Respecto a lo de Mauricio, reina”, le dije, “has pensado en ello?”.

“Solo lo que hablamos amor. Es un hombre maravilloso y la posibilidad de estar con el en su casa es hermosa también. Dijimos que lo hablaríamos con Daniel. Creo que será uno de los temas cuando venga. No crees?

“Así es. Así se lo explique también. Habrá que esperar”, le dije tomándola de la mano y llevándola a la terraza. Se sentía una brisa fría pero deliciosa. La tomé por atrás de la cintura pegando su cuerpo al mío. Mis manos acariciaron sus senos y tomaron las suyas luego envolviéndola en un abrazo.

“Sabes Marieta? Anoche estuviste maravillosa. No recuerdo haberme sentido tan bien al despertar como lo estuve hoy al hacerlo. Vi tu carita dormida y me alegró tanto que me dije que teníamos que repetirlo pronto. Y, durante el trabajo en la oficina me diste muchas cosas que pensar. Así que hoy haré que esas cosas se hagan realidad….pero en ti.”.

Marieta, con su cabeza en mi hombro miraba al jardín. Giró su cuerpo y me miró a los ojos. La besé. Y la estuve besando hasta que nuestros cuerpos se tesaron de emoción. Nos dirigimos a la habitación y empecé a desnudarla. Ella se mantuvo quieta. Dejaba que yo hiciera todo. Sólo tenía que sacarle la bata…pero resultó ello en un proceso que hice lento… Desnudé un hombro y lo besé mientras mis manos acariciaban el otro cubierto. Desnudé el otro y mi boca se dirigió a el sin dejar de besar el trayecto… Marieta me miraba de reojo sonriente, feliz…. Deje caer un poco la bata por uno de sus brazos y lo desnude besándolo. El otro siguió su ejemplo pero mantenía presionada la bata para que no se cayera. Mis manos se abrigaron en ella y poco a poco empecé a bajarla acariciando con ella su cuerpo. Mis besos bajaron junto con la bata. Besé cada sector de vértebra de su espalda jugando con mi lengua. Cuando tuve la bata en sus caderas la dejé caer. La hermosura de sus glúteos me supo a miel. Sus piernas estaban firmes como una roca…. Pero deseosas de mí. La tomé de la mano y la recosté en la cama haciendo que reposará en ella como una musa. Me miró. Me alejé unos metros y me quité la bata muy lentamente dejándola caer por mi costado hasta mis caderas para luego rodar suavemente por mis piernas hasta la mullida alfombra blanca de alpaca. Volteé mi cuerpo lentamente alejándome de ella unos metros. Abrí una caja que había dispuesto se ponga cerca del tocador. Con una sonrisa le mostré mis compras del día. Yo había comprado crema chantilly en aerosol y fresas frescas, además de helado de mango, pétalos de rosa, una botella de champagne francés y otras cosas que no utilizaría en esos momentos. Me acerque con las fresas y la crema sin dejar de mirarla. Cuando estuve a unos pasos tomé una fresa y empecé a besarla pasándole mi lengua y poniendo la punta de ella en mis labios como si hiciera una succión. Luego la baje por mi cuerpo mientras Marieta miraba lo que hacía. Poco apoco jugando con mis senos. Uno primero luego el otro. Seguí bajando por mi vientre mientras veía como el cuerpo de mi amor se movía. Ya en el borde de la cama empecé a subir y bajar la grande fresa por mi cuerpo. Subí una pierna poniendo mis pies en la cama mostrándole mi cosita tan cerca como podía mostrársela. Aproxime la fresa a su boca recorriendo un poco su rostro con ella buscando sus labios y su lengua…. Marieta la beso saco su lengua y recorrí la misma con la fresa. Luego la retiré de su carita…. Nos mirábamos…. No dejábamos de hacerlo….. Abrí mas mis piernas (mantenía aún una encima de la cama) y ella vio como introducía la enorme fresa en mi vagina. La metí y la saque…luego la metí, y lentamente baje mi pierna. Cerré los ojos y gemí…. Me senté al lado de Marieta con el chantilly en aerosol en la mano. Me acerque a sus labios y la bese. Ella hizo el ademán de querer recoger la fresa que tenia en su prisión de placer…. Pero la retuve. El chantilly empezó a salir y mi instinto artístico se plasmo en su cuerpo. El cuadro que tenía en mente desde la mañana se inició. Eche un poco de crema en sus pezones y coloque una pequeña fresa encada uno de ellos. Mi lado de Leonardo prosiguió sus pinceladas por su vientre hasta llegar a su vagina que ya percibía jugosa y deseosa. Abrí sus piernas y rocié un poco de crema en ese cáliz de amor tratando de que entrara un poco. Las fresas fueron poco a poco cubriendo al trazo realizado. Al llegar a su delicioso huequito introduje una fresa en él…. Un ahhhhhhhhhh vibró en el ambiente. Metí otra y otra hasta ver que la crema salía siendo reemplazada por las fresas en gloria. Eche un poco mas de crema y culminé mi obra con una fresa grande. Las “pinceladas finales” me hicieron vibrar. El cuerpo de Marieta era un manjar vivo digno de mi amor, esplendida en su belleza, deliciosa en su fragancia, exquisita toda… Me dirigí por encima de su cabeza arrodillándome ahí. Ella se mantenía casi a mitad de cama. La tome de su cara y la bese mirándola invertida. Bese sus labios retrocedí a su nariz, a sus ojos. Bese su frente para volver a sus labios y seguir bajando a su mentón. Tome un poco de crema y la coloque ahí. Succionando su mentón y jugando al mismo tiempo con mi lengua. Bajé a su cuello y seguí en ruta a sus senos que se me presentaban apetitosos. Mis senos estaban ya en poder de sus labios. Succioné y bese mientras erguía con placer cada gramo del delicioso manjar. Un seno me llevó al otro. Cada vibrar mío era un doble vibrar de Marieta. Baje a su vientre besando y comiendo todo lo que encontraba a mi paso. Hasta que llegue a esa copa divina que estaba expectante. Mi cuerpo se sacudió con las mordidas delicadas de Marieta. Me había tomado de las caderas y besaba mis piernas cercano a mi vientre baje un poco mas y bese su cosita deliciosa embadurnándome con crema. Mi boca se introdujo con fuerza ahí….donde había dejado la mayor cantidad de fresas. Las mordía y las sacaba engulléndolas. Mi lengua hacia lo suyo girando y sacando cada poco de crema encontrada. Marieta gemía, su cuerpo se retorcía de deleite. Hasta que llegó a mi vagina encontrándola húmeda. Puso su lengua en ella y encontró lo que el placer sentido la había echo olvidar…la primera fresa…. Rememoro lo que hiciera el día anterior. Con su lengua dio vueltas y vueltas a esa fresa….y yo hice lo mismo. Girábamos y girábamos las fresa en nuestro interior al mismo tiempo que nuestros orgasmos salían sin cesar.

Gritos….Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Gemidos….. hummmmmmmmmmmm….. Placer total. No paramos de succionar, de beber, de comer los frutos que nos proporcionábamos una a una. En un momento me giró rápidamente y yo quedé debajo de ella. Sentir su peso y sus movimientos fue la locura esperada. Comer la última fresa de su vagina fue un placer para mi tanto como para ella. Nuestros cuerpos se convulsionaban de excitación. Mis besos empezaron el ascenso a sus labios. La deseaba. Quería ver su rostro. Subí y subí besando cada centímetro que se me ofrecía. Hasta que llegue a sus labios y la besé con pasión. Nos abrazamos fuertemente mientras que los últimos orgasmos salían de nuestros cuerpos.

Relajo total….. Delicia, placer increíble…. Nuestros cuerpos se unieron más y más entregándonos totalmente. Besos, caricias, abrazos…. Más caricias. Supimos que deseábamos más de nosotras. La acaricie y sonreí.

Pasamos así tantas horas deliciosas que no supe contar…En un momento que le dimos de descanso a nuestros cuerpos. La tomé de las manos y la aleje de las alfombras…. La eché en el suelo encima de una de las batas. Me retiré un momento y traje la botella de champagne comprada…y una copa. Siempre sin dejar de mirarla abr la botella escuchando ese Ploppppppppp que la hace mas deliciosa. Serví un poco en la única copa y se la di para que la bebiera.

Marieta me miraba. Su mente estaba deseosa de saber que seguiría después de las fresas.

“Yo tengo mi propia copa”, le dije acercando la botella a su deliciosa vagina y echando poco a poco el espumante liquido en su interior. Marieta contorneo su cuerpo recibiendo las burbujas… subió un poco sus caderas para que no se perdiera mucho…. Una almohada pequeña cercana cumplió el cometido…. Las elevó adecuadamente. Y yo me acerqué a beber. Tomé un sorbete que tenía como sorpresa y lo introduje suavemente en esa copa personal. Luego empecé a beber. Mientras lo hacia soplaba también para que el ruido que se escuchaba se sintiera en el ambiente. Las burbujas en el interior cumplieron su cometido también. Marieta estaba en la gloria. Solo bebió un sorbo de lo que le brinde y dejo la copa para gozar de lo que hacía.. Sorbía un poco pero lo dejaba luego en su lugar con pequeños soplidos que la hacían vibrar. Bebí un poco de champagne de la botella y reemplacé el líquido del interior de Marieta soltando el de mi boca. .. y luego soplando para que las burbujas hicieran su efecto. Las explosiones de placer de mi adorada no se hicieron esperar sus orgasmos se sucedieron uno tras otro. Su cuerpo convulsionó fuertemente y sus ojos se cerraron con fuerza mientras que sus manos presionaban mi cabeza para hacerla sentir mas ….. En un momento gimió fuertemente y su cuerpo dejó de estar tenso….

De sus labios solo se oía:

“Amor, amor, amor….que delicioso, que delicioso…..”

Me acerqué a sus labios y le di un solo beso. No tenia fuerzas para devolverlo en ese momento. Así que la tomé y la acomodé en mis senos echándome a su lado…en el piso encima de la bata. Nos dormimos. Nuestros cuerpos estaban satisfechos, llenos de dicha. A partir de ese momento los sueños se tornaron en paraíso…..

Unas horas después despertamos y nos acomodamos en la cama durmiéndonos casi de inmediato nuevamente.

Amanecí en las nubes…. Los ojos de Marieta me miraban. Se había despertado momentos antes y se deleito con mi rostro (según dijo). Me besó y apoyó su cabeza en mi pecho quedándose ahí unos minutos.

“Cuando estuve sola, Marieta, Y teniendo a Daniel tan lejos…me sentí vacía. Ahora ese vacío lo has llenado tú, con tu ternura, tu delicadeza, tu ser todo. Ahora extraño y necesito a Daniel tanto como se lo extrañaras tú al irse…. Pero estaremos juntas. Eso es lo que me da vida y me hace vibrar de dicha. Te amo. No me cansaré de decírtelo”. La besé en su cabello presionando su cuerpo al mío.

“Ahora vamos a bañarnos que tenemos cosas que hacer.” Le dije.

Nos despedimos de las chicas de la casa con las indicaciones de siempre. Mientras Marieta disponía lo necesario para el almuerzo yo le pedí a Conty que nos preparara un baño caliente indicándole lo que tenis que poner…debería preparar todo para nuestro regreso que estimaba a las 2000 horas, ya que pensaba llevar a Marieta a tomar algo mientras conversábamos.

Se cumplían los tiempos en todo lo que teníamos establecido pare el día. Fui con Marieta a dos asesorías que tenía enseñándole todo lo que podía aprender de ello. Al regreso a la oficina pasamos por la academia de Mario para preguntarle por las chicas. Mi secretaria estaba yendo muy bien al igual que las empleadas de casa. Sin embargo Mario me dijo que deseaba presionar un poco mas a Conty pues le había notado cualidades para las artes marciales. Eso implicaría un horario diferente y, por ende, otras responsabilidades. Bueno, si era para la mejora de ella en buena hora. Accedí a ello diciéndole que le iba a responder la fecha del cambio por intermedio de Conty. Fuimos luego a comprar algunas cosas en “Wong” (una especie de super mercado) que nos eran necesarias. Marieta con su mirada traviesa compro dos potes mas de crema chantilly dejando la compra de “nuestras” fresas e higos para cuando las deseáramos frescas. Reíamos de nuestras propias ocurrencias y placeres ocultos.

Fuimos a Miraflores e ingresamos a “Le Boheme” (restaurante que esta cercano al Friday’s pero en donde servían unos tragos deliciosos. Yo pedí un vino blanco y Marieta, luego de observar la carta, pidió un “Orgasmo Doble”…reímos contagiando la risa al mesero de turno.

“Que es eso de Orgasmo Doble”, le dije, “no lo he probado”…

“No lo se amor, tampoco yo….pero me pareció intrigante y curioso”, dijo riéndose, “Veremos que traen”.

Comentamos algunas cosas del trabajo hasta que trajeron nuestra bebidas. La famosa bebida resultó ser deliciosa. Supimos el porque del nombre cuando vimos su color. Nos reímos de la ocurrencia. El hummmmm de Marieta al beberla y el mío propio confirmaron la razón del nombre.

“No se si será por el color o porque nos hace decir hummmm a cada rato…pero esta deliciosa”, me dijo Marieta. Reímos.

Hora y media después llamé a Conty para hacerle recordar el arreglo del baño.

“No se preocupe señora”, dijo, “ya todo está dispuesto. La temperatura esta tal y como pidió. Esa tina es linda, se controla sola”

“Estoy por allá en una media hora Conty”, y colgué.

En casa las jóvenes nos recibieron contentas. Minutos después de arreglar todo lo que llevamos se despedían dándonos las buenas noches.

“Vamos a bañarnos amor?”, pregunte mirando a Marieta.

“Si. Necesito un baño después de ese orgasmo doble”, subimos riéndonos.

En el dormitorio nos desvestimos. Al hacerlo la miraba y me sentía dichosa de tenerla.. Pero pensé en Daniel en ese momento, tanto como la deseaba a ella lo necesitaba a el. Cuando estuvimos en bata la tome como siempre de la mano y nos dirigimos al baño.

Al ingresar Marieta se sorprendió de lo que veía. La tina estaba llena de agua y encima de ella flotaban cientos de pétalos de rosa. Una espuma lila se notaba también encima. Alrededor de la tina había cuarenta velas de distintos tamaños, gruesas, y de varios colores….encendidas. Los espejos que rodeaban la tina se hallaban llenos de vapor no permitiendo vernos en ellos. Me acerque al mas cercano y puse TE AMO….Invité a Marieta a ingresar a la tina. Le quité la bata, le di un beso y le dije:

“Espérame unos segundos ».

Cuando regresé tenía dos copas de champagne en la bandeja de plata. La botella en la mano. Puse todo cerca de la cabecera de la tina. Miraba su carita llena de placer y poco a poco me coloqué detrás de ella.

Mi pierna derecha se coloco a su lado luego mi izquierda. Ella solo tuvo que levantar los ojos para pode ver lo que le ofrecía en esos momentos. Mi cadera bajo poco a poco acercándose a sus labios. Ella saboreo mis jugos mientras yo clamaba por más. Fue delicioso. Pero era su momento así que la tomé de la carita bajando mi cuerpo y colocándome detrás de ella. Mis piernas la abrazaron y mis brazos acariciaron sus senos mientras su cabeza reposaba en los míos. Le bese el cuello…seguí a sus labios… le di pequeños masajes en sus hombros y luego jugué con sus senos, sus pezones, sus caderas. Marieta estaba divina.

El agua caliente resultaba relajante. Los vapores aromáticos llenaban todos nuestros sentidos. Nuestros cuerpos se relajaron. Sentía como Marieta aflojaba su cuerpo poco a poco como ingresando a una somnolencia impensada. El sueño le llegó pronto. Acariciaba sus senos con delicadeza pensando en cuando nos conocimos, cuando conoció a Daniel. Recordé su primer sonrojo, su primer beso. Cerré mis ojos y mi cuerpo se dedico de lleno a sentirla. Olía delicioso.

“Señora”, escuché en la puerta. La voz de Conty me llamaba. No podía contestarle sin despertar a Marieta. Así que esperé a que ingresara como solía hacerlo pensando en que estuviéramos dormidas. Lo hizo así. No viendo a nadie en la cama se asomo despacio al baño. Sin ingresar llamó:

“Señora?”

“Si Conty?”, le respondí, “que pasó? ».

« Señora. El señor Daniel está al teléfono y desea hablar con usted”, dijo.

Daniel. Era raro pues había hablado con el poco tiempo atrás. Habrá pasado algo?, pensé.

“Dile por favor que me encuentro en el baño con Marieta y que lo llamo dentro de un par de horas”.

“Dijo que era urgente señora”.

“Pasa Conty”, le dije autorizándola a ingresar. Conty lo hizo y se sorprendió al hallar a Marieta profundamente dormida.

“Se ve bellísima la señorita. Que rico huele verdad?”, dijo.

“Así es Conty. Gracias. Te diré lo que harás. Ve a mi escritorio y tráeme mi Lap (computadora portátil) con maletín y todo y tráeme también un rollo de cable que hay en el segundo cajón de la derecha…cable gris. Rapidito. Pero dile a Daniel que espere un segundo en el teléfono que le tengo una sorpresa”

“Ya vengo señora”, dijo saliendo.

A los pocos minutos traía todo lo que le dije y cumplía al pie de la letra las indicaciones que le daba. Había puesto la Lap en el baño en la posición adecuada, encendido la misma y activado los botones necesarios. Solo tomó 10 minutos. (Es hábil me dije. Veré que hacer con eso).

“Ahora ve al teléfono y dile al señor Daniel que estoy en pantalla para el. Que ya no solo podrá verme sino también podremos conversar.”

La pantalla mostraba dos recuadros unos con nuestras imágenes y otra vacía en espera de Daniel. El ventilador pequeño que dije que se pusiera orientado a la pantalla preemitía que el vapor no la empañara.

Unos minutos después escuche un :

“Hola. Que hermoso paisaje me presentas amor mío. Que hermosa se ve Marieta. Está dormida?”

“Si papito lindo. No está preciosa?”, dije hablando bajo para no despertarla. “Que ha pasado?”

“Te tengo más buenas nuevas y no quería dejar de decírtelas de inmediato. Salgo para Lima directamente. Ya no pasaré por Costa Rica. Se arregló el asunto ese a Dios gracias”.

“Que lindo amor”, quería gritar de alegría pero Marieta me lo impedía. “O sea que vienes la próxima semana el jueves directo, a que hora?”, dije.

“No el jueves amor. Estoy partiendo a Lima hoy mismo. Dentro de dos horas. Estaré contigo…con ustedes”, dijo mirando a Marieta, “mañana en la noche”….

“Qué bien? “, salté casi de alegría. Mi cuerpo se movió más de la cuenta pues Marieta se despertó del sopor en el que estaba. Lo primero que vio fue el reflejo de la pantalla en el espejo lateral de la tina. Y giró encontrándose con la visión del rostro de Daniel.

“Disculpa cariño”, le dije, “es que Daniel no pudo contener sus emociones y nos quiso dar una sorpresa. No quería despertarte…”

“Hola Marieta”, interrumpió Daniel. “Si me permites decirlo…estás hermosísima. El baño debe de haber sido relajante y delicioso. Disculpa la interrupción”.

“Hola Dani”, dijo medio ruborizándose por haberla visto dormida. “Es cierto. Está delicioso. Que gusto poder verte:” dijo metiéndose mas en el agua y presionando mis brazos.

“Me encanta verlas así. No se imaginan la dicha que siento en estos momentos de saberlas parte de mi vida. De amarlas como las amo a ambas. Le decía a Mari que estaré con ustedes mañana en la noche y….”

“Qué?”, interrumpió Marieta saltando un poco y dejando ver esos senos maravillosos. “Mañana?... no era la próxima…..”

“Ya te contará Mari…. Lo cierto es que estoy feliz por ello y por eso decidí llamarlas con urgencia. No esperaba este hermoso paisaje compensatorio a mi felicidad…. Repito, es bellísimo. Ambas están radiantes. Ahora las dejo disfrutando de su baño. Mari, puedes disponer lo necesario para bañarme así el día de mañana? Creo que llegaré cansado de tantas horas de viaje.”.

“Claro que si amor”, nosotras mismas prepararemos todo. “Te esperaremos en el aeropuerto solo tienes que decirme el vuelo en que llegas”. Anote mentalmente las indicaciones del vuelo y algunas otras cosas más que me decía.

“Un beso a ambas. Las extraño mucho. Hasta mañana”. Se fue la visión de Daniel quedando solo la de ambas.

No daba crédito a lo que pasaba. Tendría a mi Daniel al día siguiente. Se me vinieron a la mente un sinfín de cosas que tenía que hacer…mi mente trabajaba rapidísimo rehaciendo mi agenda y buscando detalles de mis actividades…. Y horarios. “Dios”, me dije. “No tendré tiempo para nada mañana.”.

Marieta estuvo pensativa. Mis pensamientos se cortaron abruptamente cuando me dijo:

“Amor, mañana no iré a trabajar. Dedícate tu a la agenda mas importante. Yo me dedico a las cosas de la casa y demás que se harías tu. Si te es posible vienes conmigo en la tarde y ya no regresas…te parece?”, me dijo como deseando haberme ayudado.

“Si amor. Veré de rehacer mi agenda. Pero si debo de cumplir con dos asesorías que me llevarán cuatro horas. No las puedo eludir pues son importantes. A las 1500 horas podría estar de vuelta en la oficina”.

“No. Prefiero que te vengas a casa directo. Déjame que solucione todo lo de la oficina por teléfono. Porfa….solo deseo que estés conmigo temprano. Y eso es venir directo de la segunda asesoría. Podrás hacerlo a las 1400 horas.”

Quedamos así…. Ya el baño resultaba demasiado estimulante. Nos remojamos un poco más secándonos mutuamente entre risas y alegrías de poder tener a quien amábamos antes de lo previsto.

Esa noche no pudimos dormir mucho. Conversábamos sobre un tema y salía a relucir el porqué de la llamada imprevista de Daniel. Que yo recordara no había pasado eso nunca. Podía vernos cuando quisiera, como dije antes, pues teníamos el sistema de seguridad y CCTV conectado a su computadora personal. Aunque eso no implicaba el poder hablarnos (por eso fue que dispuse lo adecuado con Conty esa noche para poder hablar). Algo debe estar pasando que no nos quiere decir, pensé.

Las caricias de Marieta hicieron que dejara de lado mis pensamientos. Jugaba con mi cuerpo.

“Traviesa”, le dije, “no era que estabas con ganas de dormir?”. Ágilmente subió encima de mí juntando su pubis al mío y tomándome de la cara.

“Estoy feliz amor”, me dijo, “muy feliz. Deseo disfrutar de esa felicidad contigo. Deseo besarte toda, deleitarme con tus caricias y ver cuando te deleitas con las mías”.

Me besó en los labios haciendo que su lengua buscará la mía. Mis manos acariciaban su potito mientas sentía como las suyas hacían lo mismo con mis senos. Se sentó encima de mí con sus piernas al lado de mi cintura. Sentí como su vagina se confundía con la mía. Me miró y sin salir de esa posición se acercó inclinándose a la gaveta de la mesita de noche. Metió su mano sabiendo lo que buscaba y lo halló. El vibrador doble apareció en sus manos Lo acercó a mi rostro jugando con el y mi boca. Lo introdujo en ella buscando lo chupara. Lo hice con deleite sin dejar de mirarla mientras que se lubricaba con mi saliva. Sacó uno y metió el otro para que hiciera lo mismo. Mientras tanto sus manos estrujaban mis senos y su boca bajaba por mis hombros chupando con deleite. El pene salio dispuesto a su destino recorriendo la ruta mediante toques deliciosos que me provocaban un placer enorme. Con un ágil movimiento Marieta levantó la cadera presentando su agujerito para ser introducida. Metió uno de los lados en ella mientras mantenía sus ojos abiertos y mirándome con placer. Su boquita se abrió sin emitir gemido alguno pero diciendo en el silencio que se sentía delicioso. Tomé sus senos y los presioné con fuerza. Su cuerpo saltó de placer. Su mano aun tenía el vibrador y poco a poco lo giraba dentro de ella. La otra mitad, el otro pene, giraba en su mano dejándome sentir de cuando en cuando el toque vibrante. Aun no encendía las velocidades. De pronto abrió sus ojos y se acercó a mi besándome con fuerza al mismo tiempo que su mano en movimiento rápido introducía el pene sobrante dentro de mi. Su cadera se movía con ritmo, cadencia lenta, giros suaves. Su cadera se movía al tiempo que presionaba un poco para abajo metiéndome más y mas con cada giro e delicioso pene. Nuestras bocas se juntaron nuevamente y se besaron con deleite. La tome de ambas manos presionándolas y deseando se moviera más. Llevé sus manos con las mías hacia su espalda y presioné sus caderas. Soltándola acaricie su potito. Jugué con su espalda mientras que nuestros ojos suplicaban por más y más. Marieta cerró las piernas como deseando sentir muy dentro de ella ese miembro enorme que nos complacía a ambas. Pasó la mano a su cadera y encontró el control de velocidades. Me miró y con un control total del mismo lo puso en su mayor velocidad…10. El pene doble empezó a girar violentamente en sentido contrario en ambas vaginas.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”… el gritó salio de nuestras gargantas al unísono. Mi boca se unió a la de ella besándonos con ternura, pasión, entrega total.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”, un orgasmo tras otro. Y otro Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh que refrescaba al anterior. Nuestros cuerpos se tensaron mis ojos se fijaron en el techo y convulsiono todo dándole a mi amor el orgasmo mas profundo que se le pueda dar. Sentí la presión de sus manos en mis caderas mientras de su boca salían sucesivos:

“Mari, Mari, Mari…………….Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh.”

Sentí como el peso del cuerpo de mi Marieta cayó pesado encima de mi mientras que mi ser todo vibraba con orgasmo tras orgasmo. Fue tan delicioso el momento que nos quedamos con el pene girando mientras nuestras vaginas se sacudían una y otra vez. Giré mi cuerpo colocando a Marieta de lado y retirando el pene para proceder a desconectarlo. Lo saque lentamente… muy lentamente mientras sentía los quejidos de placer de mi bella pareja. Vi su rostro recostado y no contuve mis deseos de besarla nuevamente para agradecerle sus encantos y entrega. Bese sus labios y hallé respuesta en ellos. Sus manos acariciaron mi cabello. Baje a sus senos besándolos y succionando uno a uno con pasión y ternura. Su vientre fue la siguiente meta. Mis besos hacían que ella elevara su cadera más y más. Baje a su pubis deleitándome con sus aromas y luego con su sabor delicioso. Besé jugué ahí con mi lengua bebiendo ese néctar maravilloso que me ofrecía. Sus líquidos caían hacia su potito lubricándolo. Metí un dedo en el sintiendo de inmediato el vibrar de su cuerpo todo mientras que mi boca proseguía con su delicada misión de succión. Otro dedo acompañó al primero. Un movimiento de cadera me indicaba el gozo de Marieta. La tomé de la cintura y la puse boca abajo elevando su cadera hasta hacerla arrodillar en la cama. Su potito se presentó a mis ojos deseosos de placer y mis caricias. Lo besé. Pasé mi lengua por alrededor mientras que de cuando en cuando la introducía rápidamente provocándole oleadas de placer. Tome el vibrador y me propuse darle mas placer a mi amada. Al verlo su potito se dilató mas me recosté el la cama de espaldas y fui introduciendo mi cabeza entre sus piernas deleitándome con el paisaje que veía. La vagina de mi amada estaba jugosa su potito deseoso. Mi boca empezó a jugar con su agujerito. Mi lengua se introducía más y más mientras que dos dedos degustaron ese porito que pedía placer a gritos. El suave pene toco a la puerta y recibió la aprobación inmediata de su dueña. Lo metí poco a poco al mismo tiempo que mi boca succionaba su clítoris recibiendo un orgasmo tras otro. El pene ingresaba lentamente, centímetro a centímetro…. Hasta que ingreso lo suficiente para hacer que Marieta me sirviera un manjar. Un orgasmo suyo salio profusamente de su vagina. Lo bebí todo jugando con mí lengua. Activé la velocidad del vibrador. Marieta se sacudió y gritó. Tuvo que tomar una almohada para acallar sus gemidos de placer, mordiéndola.

“Hummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, Hummmmmmmmmmmmmmmmmmm, se escuchaba.

El vibrador salto a la tercera velocidad. Marieta no dejaba de vibrar. Mi boca no dejaba de succionar y beber lo que se me brindaba. Los ojos de Marieta se cerraron mientras que siguió mordiendo la almohada. Sentí como su cuerpo se relajó totalmente cayendo encima de mi rostro casi dejándome sin respiración. Detuve el vibrador y lo retiré muy despacio. Me retire yo y vi como su potito latía con fuerza. Subí a ver a mi amada y la vi dormida. El relajamiento fue total. El placer fue infinito. Un beso un suspiro, un grito…. bastaron para que su cuerpo hermoso reposara en las sábanas. En mis brazos, pues la tomé y la abracé con fuerza. Durmiéndome.

Mañana sería otro día. Daniel estaba con nosotros. Daniel….. Daniel.



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