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El Abuelo de 65 (Parte VI)

Cerré mis ojos en intención de descansar. Marieta aparentemente estaba ya dormida.

Se arropó con el edredón. Su cuerpo desnudo se pego al mío poniendo su cara en mis brazos.

“Hasta mañana amor”, dijo, “Será un lindo día”. Me sorprendió sabiéndola dormida.

“Duerme lindo reina”, le dije, “sueña con los angelitos”, añadí sonriéndole.

“Lo hago amor. Siempre sueño contigo. Estuvo delicioso, genial. Creo que me desmayé de placer. Ah!, como te amo”, me dijo con un guiño y devolviéndome la sonrisa.

Quedamos en silencio. Marieta tenía ahora los ojos abiertos. Yo miraba al cielo raso. Pensaba en mi Daniel…. y….

“Amor”, deseo hacerte una pregunta.

“Dime amor”, me contestó.

“Es cierto eso de que deseas tener un hijo? Recuerdas que lo conversamos hace unas semanas con Mauricio?....” Marieta se mantuvo en silencio unos momentos.

“Si debo decir la verdad…. Creo que me encantaría. Pero tengo cierto recelo en hablar de ello contigo…”

“Porqué amor? Es algo tuyo y podría ser algo nuestro…No tienes porque sentirte así. No deseo realmente que te sientas así…..Deseas conversar al respecto?

“Si”…me dijo con su carita de puchero. “Me encantaría que podamos tener un hijo. Pero se que no es posible entra ambas a menos que lo hagamos empleando la ciencia médica actual. Inseminación, etc. O, adoptando alguno. Pero, ciertamente, desearía uno propio. Deseaba decírtelo desde hace mucho tiempo. Ahora que tenemos la oportunidad de hacerlo me siento triste por no haber hablado contigo antes y más aún por que no le encuentro solución a ello.”

“La solución la tenemos amor. Viene mañana”, se lo dije viendo como su carita cambiaba de aspecto. “Daniel y yo nunca quisimos tener mas hijos de los que tenemos. Yo una y el dos. Cada uno de ellos vive ya su vida como profesional y están muy bien enrumbados. Pero ahora te tenemos a ti….no como hija lógicamente, sino como alguien muy especial en nuestras vidas. Eres joven amor mío. Yo no podría tenerlo por mi edad pero tú si podrías. Y si se lo pedimos… Se que Daniel estará feliz con ello. Estoy seguro de que el amor que nos tiene a ambas será el que defina todo. Que te parece?”

Marieta se sentó en la cama. Me miro y empezó a llorar. “Harías eso por mi Mari?”.

“Como no hacer algo por ti sabiendo que te amo. Y se que Daniel estará también de acuerdo conmigo en ello. Pero no llores por favor. Deseo que estés feliz.”

“Lo estoy amor mío. Por eso lloró. De felicidad. De alegría de tenerte a mi lado y de tener a Daniel.”. Me abrazó nuevamente y dándome un beso se recostó en mis brazos.

Esa noche no pude dormir tanto. Pensé en todo lo que ello ocasionaría… pero pensé en Marieta y en lo feliz que la vería. Me dormí con su rostro alegre.

Al poco tiempo amanecía. Marieta aún dormía cuando me levanté y duché, vistiéndome para irme a la oficina. Tenía tanto que hacer!.

La mañana transcurrió rápido. Mis actividades se cumplieron según agenda y yo regresé a casa dando las indicaciones a mi secretaria respecto de lo que haría al día. Limité mis asesorías al mínimo por una semana y le dije que hiciera las llamadas necesarias para el efecto.

Marieta por su lado se despertó una hora después que yo y procedió al arreglo de la casa con flores, arregló el departamento de huéspedes, no sabía como haríamos para dormir. Y se arregló ella. Cuando retorné a casa ya estaba casi por terminar y su rostro aparecía sonriente.

Recibimos la llamada de Daniel desde el avión. Dispuse todo lo del baño y salimos a recibirlo. La alegría se veía en mis ojos y la vi también en Marieta. Luego de una media hora de su arribo lo vimos aparecer con los brazos en alto. Su maletín y su saco impermeable en sus hombros.

Corrimos a su encuentro y lo abrazamos. La felicidad de su presencia, de poder tocarlo, sentir su aroma, sus besos… abrió mi corazón. En el trayecto a casa todo era algarabía. Recuerdos bellos, algo de política del momento, situación en Francia…. Pero amor en cada palabra.

Llegamos e ingresamos directo a la sala. Dispuse subieran su equipaje y nos sentamos a conversar un poco mas. Daniel como siempre se acerco al bargueño y preparó unos tragos para poder brindar.

“Las amo”, dijo levantando su copa, “no tienen idea de cuanto las extraño. Estoy feliz de estar nuevamente acá. Están radiantes, lo sabían?”

“Nosotros también te hemos extrañado”, dijo Marieta, “deseábamos que este momento llegara, pero no pensé que sería tan pronto. Pero me alegro el tenerte acá.”. Se acercó y lo besó con ternura.

“Siéntate amor”, le dije, “y cuéntanos ahora que ha hecho que vengas tan pronto. Nada malo supongo”.

“Ahora prefiero brindar con ustedes. Mirarlas a su carita y dedicarme de lleno a contemplarlas. Eso me hará reposar del viaje”

“Pero que bárbaras nosotras”, dije, “debes de estar agotado de tantas horas de vuelo. Pero creo que eso puede arreglarse con un baño espumoso. Vamos arriba amor”.

Nos tomó de la cintura y subimos al dormitorio. Ahí ya estaban sus dos maletas.

“Ponte cómodo amor. Marieta y yo vamos a traer algo para tomar”. Salimos dejándolo solo. Bajamos tomadas de la mano…pensando…pensando en que ya lo teníamos a nuestro lado. Subimos unos preparados de vino con huevo y leche. Licuado, caliente y con un poco de canela encima. Al ingresar Daniel estaba ya en bata.

“Míralo pues”, dijo Marieta, “aun vestido”. Y sonrío. “Vamos que tu baño ya esta preparado”, y lo jaló juguetona llevándolo al baño.

Daniel la miró con dulzura y yo también. Luego me miró a mí. Le cerré los ojos como diciéndole … te adoro. El baño se había preparado nuevamente con velas, espuma, temperatura adecuada y pétalos de rosa encima de la espuma. Las velas encendidas creaban un ambiente exótico, tranquilo, de relajamiento…. Marieta le quitó la bata y lo besó en los labios.

“Ya vengo amor”, le dijo, “espéranos”. Y salió del baño

Yo la esperaba con su bata lista. La desvestí. Estaba radiante. Su cuerpo olía delicioso y su rostro denotaba la felicidad encontrada. Tomé la bata y se la puse. Me miró toó mi cara y me besó en los labios. Sin dejar de mirarme empezó a desvestirme. .No decía nada. Sólo me miraba. Sus ojos deseos se encontraron con cada centímetro de mi cuerpo y me puse a vibrar. Mis dos seres amados estaban conmigo, Era feliz. Muy feliz. Mi cuerpo desnudo se presentó ante sus ojos. Me besó nuevamente. Pegándome a su cuerpo. Me vio. Retiró su bata y de la mano fuimos al encuentro de quien amábamos con locura.

Daniel nos vió entrar en el baño. Tomadas de la mano, desnudas, mirándolo fijamente. Mi cuerpo se erizo totalmente y creo que “contagie” ello a Marieta. Caminamos lentamente a su encuentro. Daniel nos miraba. Su carita tenía expresión de gozo pleno, dicha total. Su cuerpo estaba cubierto de espuma y rosas dejando ver su pecho robusto. Nuestros cuerpos avanzaban y los cuatro metros de separación se nos hacían largísimo… llegamos y las dos manos de Daniel se estiraron para recibirnos. Muy despacio ingresamos a su lado. Los tres escalones de la pileta (tina) sintieron nuestro cuerpo vibrar de emoción. El mío se sintió feliz, pleno. Tenía a mi Daniel a un metro y a Marieta a mi lado para compartirlo.

Ella se sentó en un escalón delicadamente juntando ambas rodillas y colocando sus piernas pegadas a las de Daniel. Yo me dirigí atrás de el y me paré justo a la altura de su cabeza para luego proceder a sentarme. Mientras bajaba Daniel miró mi pubis. Mi cuerpo todo se lleno de placer. Marieta con sus manos echaba agua en el pecho de él mientras veía como bajaba despacio, para sentarme luego tomándolo por su espalda. Mis brazos rodearon su cuerpo recostando su cabeza en mi pecho. Las manos de mi Daniel empezaron a acariciarme las piernas. Me sentía en las nubes.

“Te amo Maria Jesús. Te amo tanto”, dijo pegando su cabeza con fuerza en mi pecho.

Jaló de la cintura a Marieta y la atrajo a su lado. Su cuerpo tocó mis piernas y Daniel la tomó de los glúteos poniéndola entre sus piernas dándole ella la espalda. Estábamos uno detrás de otro. Daniel en el centro. Acaricie su carita y lo besé. Mi vida toda se fue en ese beso. Daniel me correspondía plenamente, como siempre lo hizo. Marieta se recostó en su pecho mientras el me besaba… ella sentía como ese pene que tanto conocíamos se animaba endureciéndose. La espalda de Marieta fue lo primero que tocó eso fue lo que la hizo reclinarse en su pecho. Sus manos jugaban ya con su cuerpo. Las mías siguieron complaciéndolo. Daniel acariciaba mi cara con una mano mientras la otra hacia lo mismo con la de Marieta. Bese sus dedos, su brazo. Bese su hombro.

“Te amo, te extraño tanto”, y lo besé nuevamente en los labios. Presionando su cuerpo en mí pecho. Marieta besaba su pecho en esos momentos mientras que sus manos refrescaban con agua aromática ese cuerpo que deseábamos tanto.

Marieta en un momento se paró, sonriendo dijo que la esperáramos un momento. Salió de la tina (pileta) y dejándonos ver su cuerpo delicioso se retiró un momento al dormitorio.

“Que bella es verdad amor?”, le dije

“Si amor. Muy bella. Tanto como tu. Y eso me complace muchísimo. Tengo tanta dicha en estos momentos que me abruma. Te amo Maria Jesús. Te amaré siempre. Y ahora compartiremos ese amor nuestro con ella. Es parte de nuestras vidas”.

“Si mi rey. Yo me siento dichosa con ella a mi lado. Me sentiría vacía si no fuese así. La necesito mucho. Y a ti….. No te imaginas como te necesito…. Como te deseo”, le dije besándolo con pasión.

Marieta retornaba con la bandeja de plata y tres copas con el espumoso cóctel aún caliente. Bajó despacio por las gradas y se sentó nuevamente mostrándonos sus preciosas piernas.

“Estas divina amor”, le dijo Daniel.

Marieta le mandó un beso con los labios. Sonreímos mientras que nos entregaba a cada uno una copa. Me levanté un poco y me puse frente a mi amado. Marieta hizo lo mismo. Lo teníamos ambas al frente. Mirándolo y ahora…sintiendo como los dedos de sus pies jugaban con nuestras piernas. Mi cuerpo todo se erizó y vi como el de Marieta se contagiaba nuevamente con ello. Los pies de Daniel nos hacían caricias mientras que poco a poco el delicioso líquido entraba caliente por nuestras gargantas. Dejé la copa en el borde de la tina y tomé uno de sus pies levantándolo y jalándolo suavemente. El cuerpo de Daniel me acompañó hundiéndose un poco. Colocó su copa al lado. Tomé esa pierna acariciándola mientras que mis labios jugaban con sus pies. Marieta sentía como la otra pierna de Daniel se recogía y se colocaba lentamente en su vagina. Besé cada dedo del pie mientras que mis manos lo frotaban masajeándolo. Vi como Marieta cerraba los ojos cuando uno de los dedos, el más gordo del pie de Daniel, penetraba en ella haciendo giros. Baje mi boca a su empeine y fui subiendo mientras mi cuerpo se acercaba mas a su pierna….subí luego por sus muslos…jugando con mi lengua…. Deleitándolo. El cuerpo de Marieta sintió una embestida y se contorsionó…había tenido un orgasmo. Mi cuerpo se acomodaba poco a poco hasta que llego mi boca a ese pene delicioso. Salía mi cara a respirar para luego entrar nuevamente. Lo besé con ternura. Me dediqué a besarlo y besarlo…. Por todos lados mientras que mi mano lo tomaba fuertemente como diciéndole no te vayas nunca más. Marieta estaba con su carita bellísima, los ojos cerrados y tomando la pierna de Daniel… aquella que tenia un dedo dentro de ella.

Daniel me tomaba de la cabeza como deseando sentirme pero no deseando que me asfixie. Subí a su pecho y reposé mi rostro en él. Luego besé su boca y me quedé besándolo. Bajé y me coloqué al frente…al lado de Marieta. La tomé de la mano. Al hacerlo sentí el otro pie de Daniel que hacia lo mismo con mi vagina.

Ambos pies nos tenían prisioneras. Marieta me presionó la mano sentí en ese momento como giraba dentro de mi ese dedo… delicioso… riquísimo….. Vi la cara de Marieta y desee besarla también. Mire a Daniel y note su aprobación. Mi cuerpo giró un poco y puse mi boca en la de ella. En ese mismo instante ambos cuerpos sintieron placer infinito. Daniel seguía girando y girando ambos dedos mientras que ambas nos besábamos tiernamente. Convulsiono mi cuerpo y me sentí en las nubes. Marieta me miró y como acordando algo mentalmente tomamos ambos esos dedos que nos tenía prisionera y lo chupamos pasando nuestras lenguas, deleitándonos con los jugos nuestros que ahí quedaban. Fuimos levantando cada una una pierna de Daniel mientras que nuestras bocas besaban cada célula de nuestro amante. Marieta al mismo tiempo presiono el botón del desagüe de la tina haciendo que el agua empezara a bajar de nivel. Esta fue poco a poco haciendo que ese cuerpo bello de nuestro Daniel se empezara a ver. La espuma nos permitía apreciar esas maravillosas piernas para poder besarlas con deleite. El pene erecto graciosamente se cubrió con pétalos de rosa. Nuestras bocas bajaron a el tomando una a una los delicados pétalos y colocándolos encima de su vientre con un movimiento de lengua. Daniel cerró los ojos. La boca de Marieta besó ese pene enorme y grueso tratando de erguirlo en su totalidad. Tomó mi cara mientras lo hacia jalándome a que hiciera lo mismo. Lo hice. Mi boca se llenó con ese manjar. Mientras lo metía y lo sacaba veía la boca de mi adorada como besaba sus pelotitas haciendo mas placentero el momento para todos. Cambiamos de posición. Ahora yo era la jugadora con esas bolitas de placer. Jugaba con ellas poniendo una luego otra dentro de mi boca. En ese momento en que jugaba con ellas sentí como mi Daniel tensaba su cuerpo. Me tomóo de la cabeza jalándome despacio y me besó. Marieta tenía ese miembro vivo dentro de su boca. De repente su rostro cambió… su boca empezó a recibir los chorros de delicioso néctar mientras mi boca recibía el más maravilloso beso jamás recibido. Marieta bebió cada gota de lo que le brindaban…… solo un murmullo salía de su boca…..y yo acallaba aquellos que querían salir de la boca de Daniel.

Momentos después nuestros cuerpos reaccionaron. Marieta recostó su cara en el pecho de Daniel y yo hice lo mismo….viéndonos. La besé. La besé mucho mientras ella me regalaba algo del néctar que yacía en sus labios. La besé profundamente mientras abrazábamos a quien considerábamos nuestra vida.

La temperatura empezó a cambiar tomamos algunas toallas que habían cerca y secamos un poco a Daniel mientras el nos secaba a nosotras. Nos pusimos de pie sonriendo y subimos las gradas.

Las batas se quedaron en su sitio. Tres cuerpos desnudos avanzaron ingresando al dormitorio. Tomé a Daniel de la mano y lo eché en la cama. Marieta terminaba de secarlo mientras yo jugaba con el.

“Ya traviesos, dejen que termine”, dijo Marieta riéndose.

Daniel y yo nos miramos. Tomamos a Marieta de ambas manos y la recostamos en la cama. En el centro. Tomé sus brazos y los subí haciendo que agarrara el cabezal con cada mano. Daniel por su parte bajaba y acomodaba sus piernas separándolas. Me levanté acercándome a mi velador y saqué dos pares de medias nylon. Le di un par a Daniel. Marieta expectante. Agarré las mías y amarré con ellas cada una de sus muñecas a la cabecera de la cama. Daniel hizo lo propio con sus tobillos. Ahora estaba casi inmóvil. Marieta gemía. Sentía venir algo maravilloso. Daniel tomó una almohada y la colocó debajo de su cadera levantando su pubis. Me subí a la cama colocándome con los pies a cada lado de la cabeza de Marieta. Me vio venir. Mi cadera bajaba despacio mientras que me tomaba de la pared para sostenerme. Daniel ahora expectante. Subía y bajaba mi cuerpo hasta que sentí la lengua de mi amada como entraba en mí. Me detuve un momento a gozar viendo como mi Daniel se echaba en la cama entre las piernas de Marieta clocando su boca en ese cáliz de amor y besándola con pasión. Marieta no contuvo ese grito de placer. Fue un Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh que salía de su boca pidiendo más y más….. Baje mas y mi vagina fue succionada por mi amante con delicadeza pero con efectividad increíble. Su boca chupaba y chupaba como si estuviera bebiendo el más delicioso líquido jamás entregado. Otro Ahhhhhh se escuchó saliendo de mis labios y dejando caer en esa boca otro orgasmo delicioso. Marieta lo saboreaba una y otra vez metiendo su cara dentro de mí moviendo los brazos con la intención de abrazarme…. Pero no podía. Daniel seguía jugando con esa vagina deliciosa. De pronto salí de mi posición y me acerque a el girando mi cuerpo y dándole a ver mi potito. Baje hasta colocarme encima de mi Marieta puse mis senos encima de los de ella y la besé el la boca con pasión nuevamente. Daniel se quedó maravillado con ambas vaginas deseosas a su disposición. Su boca buscó la manera de deleitar a ambas y en el proceso mi potito quedo abierto para el. Estaba en la gloria. Besaba a Marieta como si la vida se nos fuera en ello mientras ambas sentíamos como esa lengua entraba y salía de ambas por turno. Sentí venir un orgasmo y abracé a Marieta. Ella pegó más su cuerpo al mío. Ambas gemíamos con nuestras bocas juntas pero no podía abrazarme… era prisionera de nuestro amor, deleite de nuestra pasión… estaba radiante….. Daniel se subió a la cama entre nuestras piernas. La almohada colocada hizo su efecto. Estaba a la altura ideal. De pronto sentí como su pene se acercaba a mi cuerpo cada contacto con el me provocaba convulsiones de placer. Marieta sentía lo mismo además de mis besos que se hacían mas y mas fuertes. Daniel encontró el primer huequito…. El de Marieta….e hizo ingresar su pene, primero despacio, para terminar metiéndolo rápidamente en su totalidad. Marieta grito de placer. Le besé el cuello, sus labios y seguía gritando por la imposibilidad de poder moverse….solo gozaba….. Metía y sacaba, metía y sacaba en un vaivén increíble. Sin que yo lo esperara, de repente, después de algunos mete y saca en Marieta, Daniel disminuyo el ritmo y ´retiró su miembro de su vagina para casi de inmediato meterlo dentro de mí. Grité. Grité, grité una y no se cuanta veces…. Era maravilloso lo que sentía…… Marieta me besó y me besó…. Su cuerpo convulsionaba junto al mío. Después de unos minutos. Lo volvió a sacar para meterlo rápidamente en el huequito de Marieta. Siguió y siguió…. Pasaron los minutos y nosotras sabíamos que con cada orgasmo que teníamos se iba acercando el cielo. Daniel era muchísimo mas resistente que Mauricio. Podía sostener su eyaculación por horas…y eso siempre nos complacía. El tiempo en que fue dueño de nuestro cuerpo no lo recuerdo. Solo recuerdo que entraba a una para hacerlo luego en la otra sin mediar descansos. Entraba ahora en Marieta, salía, entraba en mi, salía… y repetía eso una y mas veces a ritmos distintos y haciéndonos sentir el grosor de ese pene maravilloso. En un momento dado salio de Marieta pero elevo un poco su cadera para inmediatamente meter su miembro dentro de mi…………pero en mi potito. Un grito salio nuevamente de mi boca al sentir como todo ese miembro se introducía dentro llegando hasta el fondo. Luego salió y entró, salió y entró , salió y entró ….. Seguía, seguía, seguía mientras que su mano jugaba con ambas vaginas y nuestros cuerpos en un enredo increíble. Gemía con fuerza…ya no gritaba solo gemía dándole besos y besos a mi Marieta…… hasta que sentí como todo su ser se vino dentro. Me llenó con todos sus líquidos mientras sus manos presionaban mi cadera y la de nuestra Marieta. Se quedó un momento quieto, sacó rápidamente su pene y lo introdujo en la vagina de Marieta deseando compartir esos jugosos líquidos con ella. Luego de un gran momento se relajó totalmente. Se que no deseaba dejarme pero tenia que hacerlo pues Marieta había recibido el mayor peso en ese encuentro. Se colocó a un lado permitiéndome que haga lo mismo. Cada uno de nosotros desatamos lo que atamos. Marieta estaba libre. Su carita sudorosa se junto a la mía y besándome dijo;

“Eres mi amor de siempre, Mari”. Se acerco a Daniel y lo besó en los labios “Eres mi amor de siempre Dani”, Tomándonos de las manos nos echamos a reposar.

Minutos después Marieta cerró sus ojos relajada. Parecía dormida. Su hermoso cuerpo estaba expuesto a nuestros ojos, a nuestras miradas, a nuestro placer. Mire a Daniel y encontré sus ojos fijos en los míos.

“Estás hermosa, adorada mía. Te he extrañado muchísimo”, dijo, “ahora que mis ojos te ven siento que me he perdido mucho con tu lejanía.”…Le vi su carita y la sentí triste.

“Te amo papito”, le dije, “pero, algo tenias que decirme. Por que no conversamos al respecto”, dije dándole la oportunidad de desahogarse o decirme lo que tenía para si.

“Te amo Maria Jesús. Lo sabes. Momentos como este que acabamos de pasar son los que llenan parte de nuestra existencia. Pero sabes que no es todo. Te amo. Siempre lo he hecho y me siento orgulloso de ello. Pero hasta el momento he visto pasar mi vida alejada de la tuya en vez de compartir ambas. He logrado todo lo que me proponía y más. No me quejo de ello ni me arrepiento en nada. Salvo de una cosa… el no haberte tenido a mi lado.”. Me tomó de la mano y nos levantamos de la cama en silencio para sentarnos luego en el sofá, Nuestros cuerpos desnudos se arroparon piel a piel.

“Amor”, le dije, “estás enfermo?” le dije abrazándolo fuerte, como suplicando una respuesta.

“No reina”, respondió, “no tengo nada de eso. Pero si tengo un dolor en el alma que deseo confesarle. Te necesito a mi lado y la razón por la que haya venido tan precipitadamente es por ello. Deseo proponerte algo y quise hacerlo en persona.”, dijo. “Proponerles” corrigió, mirando a Marieta.

“Dime amor. Sabes que soy tuya en todo sentido y no te podría negar nada nunca. Sabes que te amo mas que a mi propia vida y sabes también que mi amor lo comparto con Marieta. Con tu aceptación. La conoces tanto como yo aunque no has vivido con ella. Soy tuya amor. Cualquier cosa solo tienes que decírmelo.”

“Lo se amor. Pero esto es algo más especial. Ahora he venido a proponerte que te vengas a vivir conmigo….se vengan….tu y Marieta.”. Me quedé muda. No supe que decir en esos momento.

“Papi, de esto hemos hablado en algunas oportunidades y no parece que haya sido buena idea. Por qué ahora debe serlo? Te amo muchísimo pero un paso como ese dijimos debíamos darlo cuando estemos totalmente seguros de ese deseo. Ya nos conocemos ambos como ninguna pareja. Aceptamos nuestras maneras de ser, sabemos de nuestros deseos y como complacerlos. Mi cuerpo es tan abierto para ti como un libro. Siempre ha sido mi sueño este momento…. Pero deseando estar segura de ello. Se lo que siento por ti. Mucho amor. Tanto que eres mi vida toda. Sabes que te necesito a mi lado. Así y todo decidimos hace algunos años vivir como hasta ahora. Tú allá y yo por acá. Se que sabes también lo que implicaría para mi el dejar este país e irme contigo. Lo he pensado muchas veces. Mi felicidad estaba en juego en esos pensamientos…. Y así y todo decidimos ambos vivir alejados pero con nuestro amor al máximo.”…..me quedé pensativa. “Te amo, mucho. Que te hizo cambiar? Lo dices en serio verdad?”

“Muy en serio amor. Sabes que no juego con estas cosas y que me gusta ser claro y directo cuando debo serlo. Y para decirte todo agregaré esto. Mi empresa esta creciendo aceleradamente en estos últimos años. Me alegro de ello. Estoy contento. Y me he permitido mudarme a una casa algo más amplia en una colina a las afueras de Lyón. No te he dicho nada porque deseaba sea una sorpresa para ti. Es una mansión antigua rodeada de jardines y un pequeño lago dentro de sus linderos. La equipe con lo ultimo de los sistemas de seguridad siguiendo los consejos que me diste la vez que te los pedí para una empresa ficticia que cree. Siento eso…. Pero quería que sea sorpresa para ti. Tendrías todo lo que necesites amor. Seria nuestra casa. Te amo y desearía hacerte feliz de aquí en adelante pero juntos”, me dijo.

“Y Marieta?”, dije al notar que hablaba de ambos pero no de ella “Cómo quedaría Marieta con esa decisión”.

“Ella es parte de nosotros. Es un sueño hecho realidad Es una mujer adorable y se ha hecho querer por todos y amar por nosotros. Me conoces y sabes que si te digo que es maravillosa es porque lo siento así. Creo que nos quedaríamos vacíos si ahora, después de ser lo que somos se alejara de nosotros. Solo que creo que debemos ser cautos en la forma en que le digamos nuestra decisión… Ella tiene papá y mamá vivos.”

“Yo te diré algo que ella no te dirá. Desea tener un hijo. Pensamos en la adopción y demás pero se nos vino algo a la mente que detuvo todo ….. tú”.

“Y eso porqué?”, dijo

“Pues porque deseamos que seas tu el padre de ese niño. Te amo muchísimo Daniel y amo a Marieta de tal forma que me sentiría llena con ese niño tuyo y de ella…nuestro. Nosotros ya tuvimos la oportunidad de criar los nuestros y de gozar con bebes. Pero ella se sentiría algo vacía sin tenerlo. Al menos así se siente ahora. Y, hace poco es que conversamos de ello. Pensamos decírtelo en su momento.”

“Vaya. Papa fuera de tiempo. Pero sería algo lindo no crees. Tenerte a ti y a ella juntos y velar por un bebe que la haga feliz y nos alegre un poco. La casa no estaría completa sin un crío. Interesante. Pensé en toda posibilidad menos en esa. Pero ahora que me la enuncias….me alegro. Si. Sería maravilloso. Pero debemos definir lo que te he pedido para luego conversar con ella y sorprenderla. No crees?. Sería la solución a todo…creo”

Mi corazón se aceleraba al máximo. Mi vida había sido de trabajo duro siempre. Me gustaba vivir así. Mis profesiones me dieron la felicidad y tranquilidad que necesitaba, me dieron los amigos que tengo, me permitieron conocer el mundo tanto como lo conozco… conocer a Daniel…. Conocer a Marieta. Saber de la existencia de Mauricio y otros que complementaron mi vida en su momento. Mi familia, mi hija…ya profesional que seguía mis pasos con éxito. Dejar todo eso. Difícil decisión.

“Amor. Deseo que comprendas cuan difícil es para mi, en mi situación, tomar una decisión como la que me presentas.”.

“Eso lo entiendo amor, Muy bien. No hay presiones de ningún tipo y sabré esperar… siempre lo he hecho”.

“Lo se mi rey. Me consta eso. Se que sufres tanto como yo con nuestra lejanía. Pero vivimos alegres por sabernos amados.”

Mi alma toda me decía la respuesta. Lo miraba sentado ahí a mi lado…desnudos ambos--- desnudando nuestras almas… deseando sus caricias. Si, si, si…..lo pensaba pero no lo decía. Porqué? Qué me impedía decirlo.

“Algo mas amor. Se que tu eres de las mujeres que trabajan duro o no desean dejar de hacerlo. He previsto eso también y averiguado lo necesario para que puedas seguir en lo tuyo por allá. O sea que no estarías desocupada e inquieta sabiéndote inútil. Eso lo comprendo. Podrías tener tu propia empresa o venir conmigo a la mía que seria nuestra y compartir responsabilidades de otro tipo. Se que lo harías bien pues me has ayudado mucho en varias oportunidades. Marieta podría hacer otro tanto en su momento. Pero primero tendría que dedicarse un tiempo al niño en casa. Cuando lleguemos… ella será la que nos reciba. Sería perfecto. Lo que si tendría que hacer es conseguir una cama mas adecuada para los tres, por comodidad”…. Lo dijo sonriendo y dándome un beso.

“Daniel. Mi amor por ti es enorme, lo sabes. No me digas que tienes ese interés únicamente. Te conozco y se que hay algo mas. Algo que te ha hecho decidirte de esta manera”

“Tu y tu ser intuitivo,” me dijo, “es cierto que deseo tenerte a mi lado, es cierto que deseo tener a Marieta a mi lado junto a ti. Ahora es cierto que me entusiasma la idea de ser papa nuevamente aunque no tenga las ganas de despertarme de noche. Pero también deseo poder pasear por el mundo contigo y Marieta. Estos cinco años que vienen se han previsto para eso voy a viajar por todo Europa empezando por Grecia y deseo tenerlas a mi lado. Ya me resulta por demás insoportable el hecho de tenerte lejos. Luego de instalarlas en casa me sentiría feliz de tenerlas a mi lado en ese peregrinar.”

“Amor. Mi ser todo me dice que vaya contigo. Que esté a tu lado por siempre. Pero desearía hablar con Marieta al respecto. Ver su corazón y tomar así una decisión juntas. Creo que debo serle sincera tal y como lo he sido hasta ahora.”, dije, “Cuando despierte hablaré con ella. Y, si, mi respuesta es si. Con todo mi corazón….SI!!!!!!!!!!!.” Lo dije casi gritando. “Deseo ir a tu lado y hacerte feliz con mi felicidad”, no pude contener mi emoción y, tapándome la boca….lloré, lloré como no lo había hecho hacía tiempo. Sintiendo como las manos de mi amado tomaban mi cara y la besaba emocionado. Viendo como en esa carita hermosa de Daniel resbalaba una par de lágrimas que se confundieron con las mía al besarnos.

Sentimos un murmullo y al unísono dirigimos nuestras miradas a la cama. Marieta estaba mirándonos. Con la mano en la boca. Con lágrimas en los ojos. Nos veía a ambos. Se levantó de la cama acudiendo a nuestro lado. La abracé. La abracé fuerte como nunca lo había hecho. Besaba sus mejillas bebiéndome cada gota que de sus ojos salía.

“Nos iremos a Francia amor, los tres. A vivir allá. Si tu aceptas.”, dije con lagrimas en los ojos. “Me acaba de proponer Daniel el que vayamos a vivir con el a casa en Lyón y….”.

“Lo se amor. Lo se. Pensaron que dormía cuando se retiraron al sofá. Pero no fue así. Solo me relaje pero no dejaba de oír lo que decían. Y casi grito de alegría cuando accediste a tener un bebe conmigo Dani. No sabes la alegría que eso me da. No tienes idea de cuan feliz me siento y cuanto los amo a ambos. Y, si, si, si…..iré contigo amada Mari, con ambos”…. Y lloró. Lloró como jamás la vi llorar. La alegría inundó nuestra habitación. Llanto acumulado de años. Que decía mucho de nuestro amor. Fuimos a la cama y ahora juntos, nos dormimos.

La mañana de otoño nos despertó temprano. La primera en despertarse fue Marieta. Tomó el teléfono y dispuso nos subieran el desayuno. Tostadas con mermelada, jugo de naranja natural mezclado con jugo de zanahoria y dos cucharaditas de algarrobina (néctar de un árbol, el Algarrobo que es propio del norte del país), tal como le gustaba a Daniel. Dos jugos de naranja para ambas y rodajas de Jamón del país con queso. Añadió un poco de chicharrones, lo que hiciera que Conty tomara el auto y fuese a comprarlo.

Marieta se acercó a Daniel y se sentó a su lado observando como dormía. Su Daniel, su amado. Me vio dormir a su lado abrazando mi almohada preferida…una de plumas de ganso, mientras que una de las manos de Daniel la mantenía entre mis piernas. Se quedó ahí mirándonos por un momento. Se levantó y llamó por teléfono.

“Mama?”, dijo segundos después, “mama, estoy muy feliz”…. Y rompió a llorar nuevamente. Media hora después se había enterado de todo y dado su aprobación y bendición para los tres. No entendía muy bien la relación de su hija pero su felicidad le bastaba… y me conocía y quería como a una hija. Lo único que le pidió fue que de cuando en cuando viniera a visitarla y la llamara por teléfono. Marieta no solo prometió eso sino que, conociéndome, le prometió que instalaría en su casa una PC con todo lo necesario para que pudiera comunicarse con ella en el instante en que quisiera. Su mamá lloró también de emoción cuando le dijo que el viaje sería pronto pero que no sabia exactamente la fecha.

Cuando colgó ya Conty había regresado y tocaba la puerta despacio trayendo lo solicitado. Marieta preparó todo antes de despertarnos. Se acercó a Daniel y lo besó en la cara recorriéndola con más besos. Al mismo tiempo acariciaba mi cabello sabiendo que eso me despertaría casi de inmediato. Cuando abrí los ojos vi su rostro y lo vi alegre, radiante, feliz. Dejó de besar a Daniel, quien ya presentaba signos de despertar.

“Hable con mi mami, amor”, me dijo. Lloró, pero esta feliz y desea nuestra felicidad.”

Me tomó de la mano y la besó. Daniel despertaba en esos momentos. Nos tiramos encima de él no sabiendo aun como decirle, como complementar nuestra ya decisión de ir a su lado.

“Vaya, que dulce despertar.”. Dijo riéndose y abrazándonos. “Tengo hambre”.

En esos momentos supimos como complementar nuestra feliz decisión. Tomamos sus manos y sus pies y se enteró con eso de que sería el prisionero de turno. Quedó sujeto a la cama. Su cuerpo desnudo empezaba a presentar ya una erección increíble. Su pene grueso y largo apuntaba al cielo. Marieta mi miró y se paró en la cabecera de la cama y abriendo las piernas le dio una imagen visual a Daniel de todo lo que podía pedir. Poco a poco inicio su descenso moviendo la cadera ágilmente. Daniel esperó con paciencia las delicias de su sexo. Se detuvo centímetros arriba de sus labios para, flexionando las rodillas inclinarse hacia delante sentándose casi encima de sus hombros. Ya arrodillada adelantó su cuerpo y empezó a besar ese pene hermoso que se le ofrecía a sus ojos. Daniel sintió las suaves y deliciosas lamidas y procedió gustoso a saborear el desayuno que se le ofrecía. Su lengua recorría hábilmente cada centímetro de los labios vaginales. Oliendo el delicado aroma, gustando de su exquisito sabor, succionando paso a paso. Sentía como Marieta succionaba también con placer los detalles de su miembro erecto. Yo observaba complacida. Me acerque a la cara de Marieta entre las piernas de mi amado y la besé en un momento en que dejaba de chupar ese tronco maravilloso. Nos miramos y coincidiendo otra vez en nuestro pensar iniciamos el proceso de besar el pene que se nos presentaba como manjar. Cada una tomó un lado del mismo. Las lenguas recorrían sus bordes gruesos y el miembro duro, al mismo tiempo que se unían entre si para gozar entre ambas. Juntamos las lenguas en la cabecita ya roja e hicimos como si deseáramos meterlas por ahí. Daniel seguía complaciendo a Marieta hasta que ella dejó salir sus jugos en su boca. Tenía una resistencia enorme así que no sabíamos cuando nos iba a deleitar con lo suyo. No podía mover sus manos ni pies. Solo recibir nuestro amor y deleitarse con su boca mientras nos deleitaba a ambas. Marieta vibró nuevamente. Daniel estaba succionando su clítoris y el placer que hacia sintiera ella resulto enorme. Se contorsionó de un lado a otro casi ahogándolo con su cuerpo, se reclinó un poco en su estómago para quitar la presión facilitando a Daniel el darle besos y chupadas sin contenerse. Orgasmo tras orgasmo, gemido tras gemido…..Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh y otro Ahhhhhhhhhhhhhhhhh. Nuestras bocas se unieron nuevamente. La besé y jugué con su lengua en todo momento. Gritó. Ahhhhhhhhhhhhhhhhh. Otro orgasmo. Levantó la cabeza y retrocedió su cadera para recibir más besos y chupadas de Daniel. Estaba en la gloria. Mi boca y mis manos entraron en acción con ese miembro que tenia a mi disposición en ese momento. Lo chupe sin detenerme mientras que mis manos jugaban con su grosor y sus pelotitas. Lo sentí mas duro que nunca. Enorme. Glorioso como un emperador. Me subí encima de la cama parándome y di frente a la cara de Marieta que, con los ojos cerrados, no dejaba de gemir y darle a Daniel los jugos del desayuno. La tomé del rostro y nuevamente la besé mientras que mi cuerpo bajaba y procedía a sentarse en ese maravilloso miembro. Entró un poco….eleve mi cuerpo, bajé un poco para volver a elevarme hasta que sin pensarlo dos veces lo metí del todo dentro de mí…..arrodillándome encima de sus caderas. Sentí como ese muñeco sabroso latía. Mi vagina acompasó su movimiento moviendo mis músculos interiores como deseando succionarlo así. Giré mi cuerpo una y otra vez haciendo que Daniel gimiera sin dejar de succionar. Besaba a mi Marieta mientras nos abrazamos con pasión acariciándonos los senos. La mordí con suavidad y ella gimió más. La bese. Volví a morderla. Mordí sus senos uno a uno haciendo ella luego lo mismo con los míos. Nuestros cuerpos estaban vibrando de pasión. Yo con ese miembro enorme dentro de mi y ella con esa lengua maravillosa que no cesaba de girar, entrar y salir… entrar y salir…entrar y salir…

Marieta retrocedió un poco y girando su cuerpo desató una mano y luego la otra de Daniel. Viéndose libre tomó de la cadera a su liberadora y empezó a moverla acompasadamente, dándole un descanso así a su cuerpo, pero llenándola de más placer pues pudo así meter más su lengua y girarla por doquier. Gritos. Gemidos:

“Ahhhhhhhhhhhhhhhh” y otro “Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”.

“Dani, Mari, Marieta”….nuestros nombres salían de diferentes labios con susurros, gritos y gemidos.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Ricccccccccccccccooooooooo. Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”.

Mi cuerpo se sacudió no recuerdo cuantas veces orgasmo tras orgasmo al igual que el de mi dulce Marieta. Nuestros besos y caricias se sucedieron y se fueron haciendo más fuertes….

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…. Otro y otro…. Ahhhhhhhh…. “ Delicioso….. Qué placer…..”

Daniel presionó en un momento la cadera de Marieta chupando sin cesar ese clítoris ya rojo y lleno de placer…… Un Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh mío me indicaba que mi Daniel me llenaba con sus jugos. Me llenaba completamente. Me deleitaba, me envolvía en las nubes de su amor…… Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh, seguían sus jugos ahora confundiéndose con los míos y sintiendo nuevamente los de Marieta.. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh tan delicioso no pudo haber habido.

Marieta con lentitud se fue reclinando a su lado izquierdo para caer exhausta en la cama mientras yo me eché encima de mi Daniel y lo besé. Lo besé con pasión contenida de tantos años. Ahora estaríamos juntos para toda la vida. Cerré mis piernas y presioné a ese miembro maravilloso que tenia adentro. Lo besé más y más…lloraba. Lloraba de placer, de dicha. Daba gracias a la vida por haberme brindado un amor así de maravilloso por tener a una pareja tan especial.. Llore por Marieta, agradeciendo su amor, su comprensión, su entrega, su fidelidad... Daniel respondía mis besos con dulzura acariciando mi cuerpo como solo el sabe hacerlo. Su mano de pronto encontró el potito de Marieta y lo acaricio. Jugaba con el mientras yo me recliné a su lado. Solo nuestras manos actuaban en esos momentos. Acariciando muy despacio las piernas, las caderas, los glúteos, la carita del otro. Daniel se sentó y desató las ligaduras de sus pies. Girando en la cama y arrodillándose en ella al mismo tiempo. Nos veía a ambas a cada lado. Marieta dándole la cabeza y yo dándole mis pies.

“Las amo. Las adoro más que a mi propia existencia. Ahora será todo distinto entre los tres. Estaremos juntos. “, decía mientras acariciaba la cabeza de Marieta y mis piernas.

Tomó mi cuerpo y me hizo girar boca arriba colocando mi cabeza encima de la almohada de plumas de ganso pero bien cerca a la cabecera de cama. Se echó encima de mí besándome en la boca y bajando luego a mis senos y vientre sin dejar de chuparlos y pasar su lengüita por ellos. Mi cuerpo nuevamente vibró. Marieta seguía con deleite la imagen que se le presentaba a sus ojos. Daniel la tomó de sus brazos y la invitó a hacer lo mismo. Ella obedeció poniéndose encima de mí besándome y bajando a mis senos y a mi vientre sin dejar de besar y acariciarme. Al mismo tiempo que retrocedía le presentaba su potito a Daniel. Este, al tenerlo cerca, agachó su cabeza lo besó. Marieta llegó a mi vagina chupándola con delicadeza mientras nuestras manos se presionaban más y más por el placer que crecía. Sentía como la lengua de él buscaba complacerla por su potito. Entraba y salía sin problemas por ya estar dilatado y lleno de jugos de sus orgasmos anteriores y la saliva de Daniel. La lengua salía ahora y entraba con la rapidez de un rayo. Marieta levantó un momento la cabeza para luego gemir con fuerza y bajarla metiéndola en mi vagina hasta donde pudo y haciéndome gemir. Las tres lenguas jugaban al unísono complaciéndonos en sincronía. De repente Daniel se detuvo para arrodillarse detrás del potito de Marieta. Y, tal como lo sintiera yo en su momento, metió rápidamente su enorme miembro dentro de ese potito deseoso.

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Sentí el grito dentro de mi vagina mientras Marieta succionaba con desesperación haciéndome sentir nuevamente orgasmo tras orgasmo.

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Daniel metía y sacaba el enorme y delicioso miembro sin parar. Marieta presionaba mis manos y se complacía con mi vagina mientras yo sentía deliciosos orgasmos .

Un Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh acompañado de otro y de otro le hicieron ver al silencio de la habitación que los tres habíamos entregado lo mas exquisito de nosotros. Marieta gritaba sin cesar al sentir como los jugos de Daniel la llenaban y no tenía cuando detenerse, rebosando por su cuerpo y bajando por sus piernas.

Nuevamente nos echamos en la cama. Daniel tomó a Marieta por sus senos y cerró los ojos, mientras yo bajaba un poco para encontrarme con los brazos de ella, besarla y……

Fue maravilloso. Dulce. Tierno. Delicioso, Exquisito. Pasaron los minutos y poco a poco cada uno de nosotros abrió los ojos. Solo nos mirábamos, sonreíamos, jugábamos con nuestras miradas. El amor lo decía todo. Algún tiempo después el hambre hizo su aparición y me pare de la cama diciendo:

“No se ustedes, pero yo queridos, me muero de hambre. Me acompañan?”, dije acercándome a la mesita con las bandejas de plata y el desayuno servido hacia ya algún tiempo. No se hicieron esperar y los tuve a ambos cerca al instante.

Tomamos los desayunos desnudos. Nos reíamos, hablábamos de todo lo que habíamos hecho desde su viaje anterior y que no sabia. Las risas se hacían más fuertes cada vez al oír las anécdotas de Daniel. Fuimos luego al baño y nos duchamos. Mientras Daniel se afeitaba yo enjabonaba a mi Marieta y sentía sus manos en mí. La besé muchas veces en ese momento hasta que decidimos salir de la ducha. Daniel, luego de hacer lo mismo se vistió y se sentó en el sofá a esperarnos. Al terminar alzó una de las maletas que no había abierto y nos enseño su contenido.

“Sorpresa”, dijo feliz. “Todo esto es para mis amores. Lo escogí pensando exactamente en sus medidas que conocía y sabia iban a conservar”, dijo guiñando un ojo.

Había vestidos, faldas, suéter, ropa interior, calzado, pantalones y demás que sabía nos gustaría y necesitábamos para el trabajo.

“Desearía poder vestirlas en estos momentos,” dijo. Nos miramos y aceptamos de inmediato.

Daniel procedió a escoger para Marieta un vestido de corduroy muy fino, de franjas delgadas en su confección, floreado de fondo beige. Hermoso. Le llegaba a mitad de piernas. Unas botas de cuero marrón con punta plana y taco medio. Una pañoleta marrón con adornos de flores beige. La ropa interior que escogió para ella resulto en risas y miradas coquetas. Era un brassier beige con abertura delantera pero que dejaba mostrar los pezones a través de el.

“Listos para mis besos y caricias”, dijo travieso y besándolos.

La trusa que le eligió fue una que hacia juego con el brassier en el color pero que tenía aberturas por delante y por atrás. La abertura delantera tenía cruzado una pelotita de un material muy blando pero algo rugoso. Nos miramos Lo pusimos a la altura de nuestros ojos y nos volvimos a mirar.

“Es esto lo que creo que es papito”, dijo Marieta.

“Dime”, respondió.

“Veo que la esfera rugosa tiene un diámetro especial y esta sostenida por cordeles elásticos y fuertes. Al ponerme la trusa esa bolita quedaría exactamente en la puerta de mi cosita y la estaría tocando como deseando entrar con cada paso que de. Verdad?”

“Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”, dijo excitado. “Verás como resulta delicioso el final. Solo lo usaras conmigo. Si?”, dijo cerrándole un ojo. “Lo que faltó es que cuando lo desees solo tienes que empujar un poco para que la bola desaparezca dentro de ti”, yo estaré contigo en esos momentos así que no te preocupes de nada”, dijo riéndose y besándola.

“Rico, Rico”, dijo mi adorada, “Ya no veo las horas de ponérmelos”.

Daniel y yo nos miramos y procedimos a vestirla de inmediato. Cada prenda fue un deleite pero más lo fue esa bendita trusa. Cuando se la puso Daniel aprovechó para darle una “lección” de cómo debía proceder. Así que presionó la bolita y ésta desapareció en la vagina de mi amada haciéndole dar un gritito de sorpresa y deleite. Luego ella misma con movimientos de músculos de la vagina hizo que saltara fuera dándonos un espectáculo bello. Risas. Yo fui el maniquí que vistieron luego. Lo mío resultó en un conjunto beige (color que nos encantaba a Daniel y a mi) hasta las rodillas, Zapatos de taco alto color marrón moro, pañoleta marrón con franjas delgaditas. La ropa interior fue igual que la de Marieta pero de color marrón. Cuando me la puso Daniel lo hizo metiendo la esfera casi de inmediato mientras con sus manos cerraba mis piernas y se dedicaba luego a ponerme el brassier. Teniendo esto ultimo listo invito a Marieta a besar un seno mientras el hacia lo mismo con el otro. Hummmmm, maravilloso, pensé.

Daniel se puso, como siempre un terno oscuro y bajamos a iniciar el día….. O casi la tarde.

Teníamos mucho que hacer. Especialmente conversar con Mauricio. Solucionar el problema de cómo quedaría la empresa y nuestros empleados. Así como ver como quedarían las dos chicas que trabajaban con nosotros. Nos esperaba un día delicioso y un futuro hermoso.



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