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El Abuelo de 65 (Parte VII)

Apenas salimos de la casa la esfera mágica empezó a jugar con nosotras. Le di el volante a Daniel y nos dirigimos a la oficina. Volteé la cabeza para ver a Marieta y estaba mirándome y mordiéndose los labios. Cada movimiento del auto era una vibración de ambas y Daniel sólo sonreía y nos miraba.

“Verdad que es delicioso?”, dijo mirándonos con placer.

Al llegar ingresamos a la oficina y él nos colocó una al lado de la otra procediendo a retirarnos esas trusas que nos ponían a mil y que no nos dejaban pensar en lo que deberíamos hacer.

Ambas con nuestros vestidos encima de las caderas le mostrábamos nuestras “cositas” deseosas. Se arrodilló frente a las dos y procedió a besarnos, succionando y chupando haciendo que nuestros cuerpos reaccionaran de inmediato. Nos tiramos en el suelo alfombrado abriendo las piernas para que nuestro amor pudiera disfrutar en plenitud de ambas. Gozábamos tomadas de la mano mientras la lengua de Daniel nos llenaba de placer. Sabíamos que no podíamos gritar pues ya estaba la secretaria en su puesto…sólo gozar….gozar….Nuestras manos se presionaron con fuerza cuando nos vino el primer orgasmo, de los varios que sentiríamos luego. Daniel levantó la cabeza mirándonos y disfrutando ante nuestros rostros felices. Le mandamos besos volados. El, sin desvestirnos, colocó a Marieta encima de mí. Nos besamos ambas. Nuestras vulvas estaban latiendo muy fuertemente. Sentimos como nos abría las piernas y luego Daniel procedía a arrodillarse, ya sin pantalón y con ese delicioso muñeco totalmente erecto. Colocó uno de los cojines del sofá debajo de mi cadera.

Marieta fue la primera en recibirlo. Sintió su peso primero para luego sentir como todo esa masa de músculos y nervios se introducía dentro de ella mientras yo la besaba con pasión y amor. Daniel inició un movimiento rítmico metiendo y sacando al mismo tiempo que la cadera de mi Marieta era acariciada al igual que mis piernas. El beso se fue haciendo más fuerte… y más, y más. Daniel sacó su miembro de su jugosa receptora para de inmediato y rápidamente metérmelo todo a mí…..”Ahhhhhhhhhhhhhhhhh”. Musité dentro de la boca de mi Marieta. Ella jugaba con su lengua. El pene se metía unos minutos en mi vagina girando y metiendo-sacando para luego sacarlo e introducirlo en la de Marieta. Estuvimos así como 40 minutos sin decir palabra alguna ni proferir gritos más que aquellos que nuestros sentidos podían percibir.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhh” dentro de nosotros y más “Ajjjjjjjjjjjjjjjj”. Delicioso, nuestro amante y querido Daniel sabía como hacernos sentir uno tras otro esos orgasmos que nos llevaban al cielo del placer. En un momento Daniel metió todo su pene en Marieta y la tomó por las caderas moviéndola en giros. Sintió como los chorros la llenaban toda. Ella me besó con dulzura tomando mi cara y deleitándose con mi mirada. Sacó Daniel su miembro y puafffffffffffffff lo metió en mi vagina mientras que yo trataba de girar mi cadera un poco o elevarla (tarea difícil con dos personas encima) pero sintiendo como entraba y salía mientras que los chorros restantes deleitaban mi ser todo.

“Tenía deseos de tenerlas”, dijo feliz nuestro amado. “Soy dichoso”. Lo besamos tirándonos a su lado. Acariciándole su carita.

Una hora después nos levantamos riéndonos como escolares traviesos y abriendo la ventana para dejar salir un poco el olor que nuestros cuerpos dejaran en el ambiente. Ya reposados y arreglados procedimos a continuar el día de labores.

Daniel veía sorprendido la inversión que habíamos tenido en educación a nuestro personal pero más se sorprendió con los beneficios que ello nos reportaba a corto plazo. Me dijo que deberíamos considerar el no perder esos empleados si es que decidíamos el cierre de la empresa. En la lista que preparamos se encontraba como número uno nuestra secretaria, ahora asistente, Ximena.

A la hora de almuerzo salimos con ella. Fuimos a un restaurante criollo para homenajear con esas delicias gastronomitas peruanas a nuestro amado Daniel. Pero ya no fuimos con las trusas del placer…. Nos las quitamos y fuimos sin ellas….desnudas por abajo!!!. No teníamos frío. Teníamos a Daniel al lado. Solo nosotras supimos eso en esos momentos.

Conversando con Ximena le hicimos saber que era posible de que nos fuésemos a vivir a Francia, y posible también el cierre de la empresa. No dijo nada en un momento. La tomamos por sorpresa. Entendimos lo que pasaba por su mente. Pero Daniel modificó su rostro cuando le dijo que nosotras íbamos a necesitar a una asistente eficiente allí donde fuéramos y que si eso le interesaba. Sabíamos que era un compromiso enorme esa invitación… pero Marieta estuvo en total acuerdo, al igual que yo, por el hecho de que Ximena era una eficiente profesional y se había vuelto una gran amiga. Suponía existía una relación entre Marieta y yo pero la discreción con que trabajaba siempre la hizo merecer nuestra amistad. Ahora con Daniel a nuestro lado su idea se complicó mas aún… pero no le interesaba. Sólo le interesaba su novio en esos momentos.

“Espero que no se cierre la empresa. Realmente la veo con futuro y ustedes saben darle ese toque de profesionalismo que la ha hecho hacerse conocida dentro del medio ejecutivo sin que medie publicidad alguna. Sin embargo, si deciden hacerlo creo me encantará seguir con ustedes. Tendría algunas cosas que decidir…pero con un poquito de tiempo podré responderles. Gracias por la confianza.”, dijo Ximena sonriendo. Se notaba alegría en su cara.

Daniel le explicó qué es lo que haría en la casa mientras nosotros decidíamos una nueva empresa por allá. Escuchó atentamente mientras almorzábamos. Hora y media después salíamos con la certeza de que Ximena tenía el interés necesario y con la esperanza de que sea afirmativa su decisión final. Marieta, al salir, nos dio una sorpresa al decirle a Ximena que se llevara el auto y lo dejara en la oficina. Luego de despedirnos. Tomó de la cintura a Daniel colocándose a su lado mientras hacía que yo la imitara.

“Sabes papi?”, dijo coquetamente, “hace tiempo deseaba pasear así. A tu lado con Mari. Caminando por la calle. Deseo que nos vean felices. Si?”.

Daniel la besó en la mejilla mientras que nos daba el brazo para sostenernos y caminar. Mientras lo hacíamos recordé a Mauricio pues su casa quedaba muy cerca de donde estábamos. Como estará?, me pregunté mentalmente.

“Papi”, dije. “Estamos cerca de la casa de Mauricio. Crees que sería prudente ir en estos momentos y hacerle saber nuestra decisión?”, pregunté.

“Aja. Traviesa”, dijo, “Tu que dices amor”, consultando a Marieta.

“Claro que si. Me gustaría verlo. Hace algún tiempo que no lo vemos pues ha estado ocupado según nos confirmara Juan (su amigo y mayordomo). Aunque conversamos a diario un ratito. Es adorable según te hemos comentado en muchas oportunidades. Muy especial y muy buen amigo. Sólo espero no le causemos malestar alguno con la noticia.”, dijo mi amada.

“Entonces esperemos amor. Sigamos caminando que está lindo”, dije pensando en que sería conveniente preparar de otro modo a Mauricio para recibir la noticia.

Daniel entendió el planteamiento y seguimos caminando. Pasamos por Centros Comerciales en donde Daniel veía y comparaba artículos. Pero sólo eso. No deseaba nada según nos dijo mientras nos dirigíamos a…ningún sitio. Solos los tres, felices. Solo deseaba tenernos a nosotras para toda la vida.

Luego de un par de horas caminando y viendo tiendas Daniel llamó a un Taxi y nos dirigimos a casa. Desde ahí Marieta llamó a la oficina verificando lo adecuado y enterándose de lo que acontecía. Esa noche nos quedamos tarde conversando. Solo eso. Tomándonos de la mano con ternura. Llenándonos de los sentimientos del otro y sabiendo que muy pronto seriamos uno para siempre.

Antes de irse a acostar Conty ingresó a la sala para despedirse y ver si necesitábamos algo.

“Amor”, le dije a Daniel, “que hacemos con esta joven linda y muy activa? Está siguiendo muy bien sus clases de Aikido y las de secretariado en la que la hemos inscrito. No es así Marieta?”, dirigiéndome a mi adorada.

“Así es amor”, dijo mirando a Conty, “sus últimas evaluaciones son excelentes y como empleada en casa es muy efectiva. Sabe administrarla por acá.”

“Gracias señorita”, respondió Conty sonrojándose al ver que Daniel la miraba. “Pero por que dice eso de qué harán conmigo? Es que ya no trabajaré con ustedes?”, nos miró medio asustada.

“No querida”, le respondí. “Pero estamos pensando en mudarnos fuera del país y creo que podríamos llevarte con nosotras. Pero eso si estás de acuerdo totalmente y consultas bien todo con tu familia. Te gustaría ir a quedarte con nosotras?”

Conty abrió los ojos. No sabía como reaccionar en ese momento. Era una joven de 27 años atractiva, de un cuerpo hermoso, pelo negro ondulado, piernas formadas… el ejercicio estaba dando resultados en ella. Trujillana de nacimiento se crió con sus tías en Lima. Era inteligente y muy capaz aunque ella no sabía aún todo lo que podía dar de si en una empresa. Ambiciosa, cauta, entretenida y sensata. Pero sobre todo era muy discreta y muy buena confidente. No le conocíamos enamorado aunque salió por algunas semanas con un joven poco mayor que ella. Al parecer no resultó muy bien esa relación y se dedicó de lleno a nosotras. Era de las personas a las que uno puede invitar a una reunión y desenvolverse jovialmente y sin problemas. Aluna vez lo hicimos, como recordarán. Las únicas limitaciones que tenía eran su familia que no le permitía muchas libertades; y el hecho de que no le gustaban las matemáticas…aunque con el profesor que le pusimos estuvo cambiando de opinión al respecto. Es cuestión de metodología y paciencia para que un joven sepa entender las matemáticas. Y para nosotros era importante pues buscábamos siempre personas despiertas en ese aspecto…. Conty aprendía rápido y le gustaba conversar mucho con Marieta. Llegó a considerarla su confidente y a admirarla como mujer. Entre juego y juego le enseñamos mucho de nosotras y veía todo como algo especial. Como el ingresar a ser parte de un grupo de amigas; algo que nunca pensó tener. Así la consideramos….como una amiga.

“Pero no tienes que responder ahora. Tienes algo de tiempo para consultarlo con tu familia, si lo deseas, o para meditarlo contigo misma. Nosotras estaríamos gustosas de tenerte allá. Si te parece, también podríamos conversar con tu familia”.

“Gracias señorita. Gracias señora. Me gusta eso. Voy a pensarlo bien”, nos dijo, “Buenas noches. Buenas noches señor Daniel y gracias también”.

“Que duermas bien Conty”, dije.

“Y no hagas travesuras”, dijo guiñándole un ojo Marieta, viéndola retirarse algo sonrojada.

Marieta la había encontrado en situaciones que la hicieron sonrojar en una oportunidad. Era de noche y todos nos habíamos ido a dormir. Marieta tuvo hambre y bajo a buscar algo en la cocina. Por las ventanas pudo ver que la luz del dormitorio (el remodelado) de Conty estaba encendida y se acercó a apagarla. Cual fue su sorpresa cuando escuchó ruido en el dormitorio. Por la ventana las cortinas permitían ver parte del dormitorio y allí la vio…. Conty estaba echada en el piso, con su televisor al frente, viendo una película porno. Estaba desnuda y se movía como lo hacia la artista de la pantalla.

Tocándose sus senos mientras que la otra mano jugaba con su vulva ansiosa. No se percató de que la observaban y siguió en su búsqueda de placer. Sus dedos empezaron a meterse uno a uno en esa vagina al parecer ya húmeda. Marieta empezó a calentarse y a tocarse mientras observaba con deleite ese espectáculo. En un momento Conty inició movimientos giratorios de su cadera mientras que sus dedos buscaban ingresar más y más. Emitió un sonido de placer cuando su orgasmo le llegó, seguido de otro un poco más fuerte. Se contuvo un poco y levantando su brazo sacó de su velador un pepino. Marieta rió por la ocurrencia. Pero el pepino estaba al parecer bien elegido pues Conty lo tomó firmemente y lo introdujo a pocos dentro de su agitada vagina. Luego procedió a darle movimientos de rotación y un mete y saca que hizo que gritara mas fuerte. Marieta grito un poco cuando le vino el orgasmo a ella. Conty se asusto de lo que escuchaba y volteo viéndola. Se paró rápidamente y se cubrió con su bata. Marieta al ver el bochorno que había causado se apresuró a ingresar y hablar con Conty.

“Por favor, no te preocupes querida”, le dijo, “es algo que hacemos todas la mujeres de cuando en cuando. Algo que nos llena y nos vuelve libres. Yo lo hacía seguido. No con un pepino”, le dijo mirándolo en el suelo, lo que origino el rubor acentuado de Conty, “pero si con un vibrador. Así que amiga deja de ponerte roja como un tomate y vive la vida linda como lo haces. Es mas el día de mañana te daré algo que espero te guste. Y sabes que corazón?. Estuviste maravillosa. Tienes un cuerpo precioso que cualquier joven desearía tener para si. Solo espero que lo sepas cuidar. Dulces sueños querida y discúlpame nuevamente pero vi la luz encendida e iba a apagarla cuando… Bueno. Que duermas bien”, reiteró se alejó a la cocina.

Al día siguiente me contó lo ocurrido y acordamos regalarle un vibrador nuevo que teníamos guardado. Bueno, uno de los tantos que tenemos. Esa noche nos acercamos ambas al dormitorio de Conty,. Tocamos y nos invitó a pasar. Estábamos con bata. Conty se había bañado ya y puesto su ropa de dormir.

“Te tenemos un presente”, dijo Marieta. “Como sabes nosotras no tenemos secretos”, me dijo mirándome. “Cuando le conté a Mari lo de anoche contigo se entusiasmo tanto que decidimos traértelo personalmente.”, Le entregamos una cajita envuelta en papel de regalo y un lazo rojo grande. Conty intuía el regalo y no se animaba a abrirlo delante de nosotras.

“No seas zoncita”, dijo Marieta, “ábrelo”. Conty retiró el moño rojo y deshizo la envoltura. Cuando abrió la caja se quedó de una pieza. Abrió los ojos y al parecer el color rojo del lazo se reflejo en su rostro.

“Que linda. Te pusiste roja corazón”, le dijo Marieta. Ambos nos tomamos de la mano y con la otra sacamos de los bolsillos de la bata otros dos vibradores, de colores distintos, tamaños y formas distintas.

“Estos son los nuestros. Ahora tienes uno también”, le dijo Marieta. Espero lo disfrutes tanto como lo hacemos nosotras. Ese que tienes es de siete velocidades. Así que no te asustes cuando vayas por la tercera”, le dijo guiñándole un ojo…”Solo disfrútalo. Te queremos mucho. Cualquier pregunta que tengas háznosla saber, si? Ah Conty, al propósito, si tenemos la oportunidad de invitarte a una reunión especial acudirías?”

“Reunión especial? Se refiere a aquellas como las que hace con sus amigas y se bañan desnudas?”

“No esas. Sino a tener a un amigo como pareja para nosotras en un momento dado”

“No se”, dijo, “pero estando con ustedes no tendría nada que temer”, con una sonrisa dulce y roja como un tomate. Nos retiramos y dejamos a Conty con su nuevo amigo. Sabíamos que lo emplearía bien. Al día siguiente Marieta fue de compras y trajo un espejo de metro y medio de alto por dos de ancho, e hizo que lo colocaran estratégicamente en la habitación de Conty cuando ella no estaba en casa. Conty cuando lo vio se puso feliz y agradeció en la noche a Marieta: Los días siguientes fueron de enseñanza para ella pues tuvo una buena maestra que le enseñaba el uso del vibrador, el espejo y demás trucos para la autocomplacencia.

La noche transcurrió hermosa. Algunos días pasaron y ya se veían los cambios y preparativos. Una mañana le dije a Daniel que quería que fuésemos a conversar con Mauricio. Este llamaba como de costumbre todas las mañanas a la oficina pero no nos encontraba con la regularidad en que solía hacerlo. El teléfono móvil normalmente lo desconectábamos cuando estábamos haciendo asesoría, por lo que, en caso de emergencia, Ximena sabía a que teléfonos llamar. Luego llamó a casa para enterarse que ya estaba Daniel. No teníamos muchos momentos para conversar. Marieta y yo nos turnábamos para hacerlo. Pero sabíamos que Mauricio deseaba estar con nosotras en la intimidad. Era comprensible dada su naturaleza. Eso nos tenía preocupadas. Cuando le comentamos a Daniel al respecto nos miró comprensivo y decidió que teníamos que ir y aclarar todo de la mejor manera.

A la mañana siguiente acudimos las dos a ver a Mauricio. Cuando nos vio entrar sus ojos brillaron de alegría y los nuestros de emoción de volver a ver al “abuelo de 65”. Lleno de vida, guapo, con una sonrisa en los labios deliciosa.

“Vaya que es difícil verlas ahora”, dijo. “Pensé que ya no volvería a verlas teniendo a Daniel a su lado”.

“Eso sabes que no es así. Daniel sabe todo de nosotras y sabe que estamos acá contigo. Ya tendremos oportunidad de traerlo para que lo conozcas. Pero hoy es lindo verte Mauricio”, le dije. “Vine con mi amorzote”, mirando a Marieta, “pues hay cosas que deseamos contarte”.

“Bueno ya habrá oportunidad para ello. Ahora pasen que las quiero ver. Mis ojos no han podido ver nada precioso desde el día en que estuvieron acá.”, dijo haciéndonos pasar a la sala.

“Sabes Maria Jesús? Andrea me escribió extensamente detallándome el gran trabajo que haces para ella. Al parecer ya esta instalada muy bien y todo lo que le has dicho que haga lo ha resuelto maravillosamente. Gracias por ello. Ahora, veo que ambas están radiantes. Parece ser que la compañía de Daniel les resulta un bálsamo al alma.”

“Cierto. Es maravilloso tenerlo y será mas maravilloso vivir con el”, le dije esperando una reacción.

“Y eso?”, dijo

“Es lo que deseábamos decirte hoy. Sabes que es algo que deseábamos de siempre. Personalmente es algo que mi vida deseaba; y, desde que estuvimos juntas las dos y conoció Marieta a Daniel… algo que ambos deseábamos. Vivir con el era una meta que parecía inalcanzable. Sin embargo llegó el momento de tomar decisiones y eso es lo que hemos hecho ante una invitación de Daniel de irnos a vivir con el para siempre. .” Mauricio nos miró a ambas. Vio nuestros rostros compungidos pero esperando una reacción de el.

“Eso es maravilloso queridas”, dijo, “la vida hace pasar el tren una sola vez por nuestra puerta. Si no lo tomas esta vez ya será otro el que pase y de repente distinto al que tanto anhelaste tú en su momento, y ambas ahora. Me alegro por ustedes…aunque me siento triste porque no podré gozar de su presencia ni escucharlas tanto como lo hacíamos hasta el momento.”

“Mauricio”, le dije, “Eres un hombre maravilloso. No tengo palabras ahora para esto. No deseo que sufras nunca. Solo puedo decirte lo que acordamos Marieta y yo. Cada vez que vengamos a Lima será tu casa la que visitemos primero. Y eso lo haremos un par de veces al año. No sé si podrás hospedarnos o venir con nosotras a nuestra casa. Pero es lo que podemos decirte ahora. Esto lo sabe Daniel también…sabes como somos en ese sentido. Lo que no deseo es que te preocupes y que nos veas siempre como las amigas que deseamos ser. Como las amantes que fuimos, como las confidentes que seguiremos siendo siempre”.

“Lo se Maria Jesús. Desde que te conocí supe que eras esa mujer especial que nunca tuve y que se, a mis años, no podré tener. Pero he sido feliz este tiempo que pudimos los tres estar juntos y lo seré sabiendo que son felices y en la esperanza de volverlas a tener a mi lado”.

Me acerqué a Mauricio y lo besé. “Eres adorable papito”, le dije. Marieta se acercó también y lo abrazó besándolo a su vez. “Nos invitas algo para beber?”, dijo.

“Mira pues. La sorpresa fue tal que olvidé mis atenciones, disculpen. Ahora vengo. Pero pasen y pónganse cómodas”, dijo invitándonos a bajar a sus habitaciones.

Ambas teníamos llaves de su casa. Reímos un poco mientras nos dirigimos a las habitaciones de Mauricio. En el ascensor Marieta me dijo: “Amor. Tengo una idea que se me acaba de ocurrir.”

“Dime corazón”, le dije.

“Conty”, dijo, “te parecería la llamemos en estos momentos y le damos una sorpresa a ella y a él al mismo tiempo? Eso podría hacerlo un poco feliz, no crees?

Pensé un momento en lo que le habíamos dicho a Conty de llamarla alguna vez a una reunión especial. Era una buena chica. Bonita. Sabíamos que le iba a encantar a Mauricio. Solo teníamos que tener el tacto necesario para decirle que ella podría ser la que se quede en casa.

“Si. Dije. A ver, llámala y pregúntale si se anima a venir. Si lo hace dile que se venga en tu auto.”

Marieta la llamó por teléfono y luego de unos minutos me dijo que Conty había aceptado para su sorpresa y que le dijo que se iba a bañar y venir cuanto antes. Nos miramos y sonreímos. Ahora veríamos como hacérselo conocer a Mauricio. El se tomaba su tiempo para regresar. Pero cuando lo hizo traía unos cócteles preparados por el, deliciosos. Unas bandejas con algunos bocaditos de sabores y colores distintos que sabía nos gustaba. Nos saludó nuevamente disculpándose por la tardanza y nos entregó una copa a cada una.

“Por nosotros”, dijo, “esperando que nunca se termine esta amistad tan hermosa y deseando poder compartir momentos deliciosos con ambas”.

“Eres especial Mauricio”, le dije, “te queremos muchísimo”. Bebimos de la copa servida y nos pusimos a conversar. Salió a relucir ese momento mágico en que conocí a Mauricio en Santa María (y que fue motivo del primer relato…disponible para quien lo solicite a mi correo). Recordamos cada momento que pasamos juntos en la intimidad, en la calle, en el cine, comiendo en un restaurante. Siempre estaba el hecho de tener a un Mauricio eternamente viril y con su pene enorme y delicioso a disposición. Veíamos como ese muñeco cobraba fuerzas y se nos presentaba oculto. Nosotras nos habíamos sacado los zapatos al ingresar a sus habitaciones y ya estábamos sin los sacos de cuero que nos cubrían a ambas. Solo teníamos una blusa y faldas encima. Mauricio estaba descalzo.

“Mauricio”, hablo Marieta, “deseábamos darte una pequeña sorpresa el día de hoy”

Mauricio nos miró a ambas.

“Yo también queridas. Yo también tengo una sorpresa para ustedes. Si me lo permiten se las entregaré en estros momentos”. Se acercó a su vestidor y salió con una caja de madera tallada. Preciosa la caja.

“Estuve trabajando en esto desde hace tiempo. Son las películas que nos tomamos los tres. Aquellas que te prometí dar y de las que te di solo una. Aquí están todas amor”, dijo mirándome. “He procedido a arreglarlas en su introducción, alguna música especial, y demás que ya verán. Se que les gustará a ambas.”

Tomé la caja. Era algo pesada por lo que Mauricio me ayudo a ponerla en una mesita. La abrí y vi que habían muchos DVD clasificados por fechas y con etiquetas de colores con nuestros rostros y un texto que decía: “Cuando estuve en la gloria”. Y en una segunda línea “ Maria Jesús, Marieta y yo”. Supe que esos DVD nos iba a dar muchas horas de felicidad a ambas. Muchos recuerdos hermosos. Le agradecimos con un beso abrazándolo.

“Me quedo con una copia de cada uno de esos DVD. La contraseña para activarlos esta en el sobre debajo de la caja. Nadie podrá ver su contenido si no sabe la contraseña. Los originales los incinere luego de verificar cada DVD. Y los que mantendré acá en casa saben que estarán a buen recaudo”.

Mauricio era muy precavido en ese sentido y sabíamos que no solo eso tenía en mente para esos recuerdos nuestros. Le agradecía por ello.

Guardamos la caja colocándola junto a nuestros sacos y seguimos conversando. Marieta dijo:

“Respecto a nuestra sorpresa Mauricio. Es algo que consideramos muy especial para nosotros y te pedimos que nos esperes un momento antes de permitirnos compartir algunos momentos deliciosos... “

“Hummmm. Qué se traen entre manos, eh?”, dijo sonriendo e intrigado.

“Algo especial para alguien muy especial. Si nos lo permites”, dije.

“Como negarme a ello. No puedo negarme a nada con ambas”

“Entonces espéranos acá y ponte muy cómodo “, le dijo Marieta procediendo a sacarle su camisa. Cuando lo hizo le estampó un beso en una de sus tetillas. Yo hice lo mismo en sus labios. Lo mire y le dije:

“Eres adorable querido Mauricio. Espéranos.”, terminé quitándole la correa de su pantalón. “Cuando vengamos no deseo verte con esto puesto, eh?”, le dije guiñándole un ojo. Tomé de la mano a Marieta y subimos a esperar a Conty.

Ella vino diez minutos después. La empleada iba a decirle a Mauricio si la dejaba pasar pero la contuvimos y le dijimos que la haga pasar. Bajó del auto con un vestido muy bonito, juvenil. Estaba muy sonriente. Nos miramos Marieta y yo y la tomamos de las manos riéndonos para luego decirle:

“Recuerda lo que te prometimos?. Bueno deseas hacerlo ahora?”

“Si”, dijo, “estoy con ustedes, será algo para recordar toda mi vida. Pero estoy algo nerviosa”.

“Que bien. Pero no debes de estarlo”, dijo Marieta dándole un beso en la mejilla. vi. las intenciones que tenía con ello y también le di un beso en la mejilla. Conty sonreía esperando que le digamos qué iba a pasar. Pero no fue así. Llevamos a Conty al ascensor y bajamos sin abrir la puerta al llegar al dormitorio. Marieta uso la llave que sabíamos abriría la puerta lateral e ingresamos al pasadizo que nos llevó en algún momento al Penthouse oculto de Mauricio. Cuando estuvimos en al cuarto de control de CCTV Marieta procedió a enseñarle a Conty quien iba a ser el objeto de nuestras pasiones. Profesionalmente ingresó al sistema y enfocó el dormitorio de Mauricio. Lo vimos con su bata negra con listas gris delgaditas. Desnudo bebiendo mientras veía televisión.

“Mauricio”, dijo Marieta. “Lo conoces. Es una persona adorable, muy querida por nosotras. Un amante perfecto a quien debemos dejar para poder irnos con Daniel. Aún no nos has dado tu respuesta así que no sabemos si tú también viajaras. Pero nos conoces y sabes que seriamos incapaces de hacerte daño alguno. Eres especial para nosotras, como amiga y como empleada y el paso que daremos ahora será distinto si aceptas. Vamos a dejarte acá. Observando lo que sucede con cada una de nosotras. Si te animas te esperamos. Solo tienes que recorrer ese pasillo abrir la puerta y entrar por la otra que mantendremos abierta para ti. Si no te decides comprenderemos y podrás retirarte sin problemas. Sabes que nada cambiara entre nosotras”.

Lo dijo lentamente para que se grabara cada palabra en la mente de Conty. Ella afirmó mirando la pantalla y observando cómo era el dormitorio y a quien lo habitaba en ese momento.

Marieta me miró. Asentí con mi cabeza diciéndole con ello que había hecho bien en todo. Tomé de las manos a Conty. Me acerqué a ella y la besé en los labios. Conty se sorprendió al principio pero reaccionó sonriendo bellamente y me devolvió el beso con ternura. Tomé su cabello y le quité unos sujetadores que tenia. Baje a su blusa y lentamente empecé a quitársela. Conty tensó su cuerpo. Mirándonos a ambas. Sonrojada en un momento y luego sonriendo. Sus brazos cayeron hacia los lados esperando que culminara con mi obra. Retiré la blusa viendo como ese par de senos grandes ya se manifestaban duros. Besé uno de ellos encima y lleve mis manos atrás para retirarle el sujetador. Cuando lo hice ese par de senos saltaron como saludándome. Los tomé a ambos y los llevé a mi boca besándolos y chapándolos. Conty cerró los ojos… y se dejó llevar.

“A partir de ahora para ti soy Maria Jesús, tu amiga, …no señora. Ok querida?”, le dije, acaricié sus senos mientras que Marieta, que había estado espectando, se acercó y procedió a retirarle su falda plisada. Desabotonó la falda y la dejó caer simplemente al suelo. El cuerpo de Conty se veía maravilloso. Juventud en todo su esplendor. Senos duros como recién burilados, caderas llenas de nueva vida. El temblor de sus piernas nos anunciaba pasión . Marieta le retiró la trusa dejándola sólo con sus medias nylon. Una a una fueron retiradas mientras era acariciado ese cuerpo. Me acerqué a Conty y la besé nuevamente mientras Marieta acariciaba sus caderas y me besaba a mí en el rostro. Mis manos bajaron a probar el área escondida de Conty y la hallé húmeda, procedieron a acariciarla por todos lados sintiendo como su cuerpo reaccionaba a mis caricias. Miré a Marieta y le dije con esa mirada que me retiraría a la habitación de Mauricio. Vi la pantalla y ella aprobó mi retirada. Nos quedamos viéndonos por un momento y sin decir nada me retiré.

Al ingresar al dormitorio vi a Mauricio ponerse de pie. Me miraba. Solo me miraba mientras que yo en mi caminar procedía a quitarme la blusa dejarla resbalar por mis manos luego mi falda. Me detuve y la hice caer. Mauricio estaba inmóvil. Mi cuerpo todo vio el suyo y reaccionó con violencia erizándose. Lo notó. Viéndome que estaba en ropa interior se acercó a mí y me abrazó besándome en los labios.

Cada escena estaba siendo observada por Marieta y Conty. Veían como mi cuerpo se tornaba en centro de pasión y deleite con los besos de Mauricio. Observaron como me quitó el sostén para luego besar mis pezones con deleite y placer hasta hacerme gemir. Observaron como mi trusa caía ayudada por sus manos y como mi cuerpo buscaba al suyo con un movimiento de piernas. Mis manos retiraron su bata y se unieron a él en total gozo.

Observaron como el miembro delicioso de Mauricio crecía y crecía hasta convertirse en ese emperador que conocí de siempre.

Conty estaba embelesada mientras veía cada movimiento que se le presentaba en la pantalla. Su cuerpo vibraba de placer. Marieta se acercó a su cuello y la besó mientras ella seguía con sus ojos fijos en el espectáculo. Marieta bajó a su seno y lo chupó deleitándose con el. Acarició sus caderas y las besó. Se irguió dejándola sola frente al monitor. Conty abrió los ojos vio la pantalla y me vio acariciar el miembro a Mauricio. Se asombró de lo enorme que estaba. Marieta le dio un beso y se retiró por el pasillo. Se quedó observando la puerta sin atinar en lo que debía de hacer. Miró nuevamente la pantalla luego de un minuto y vio como Marieta ingresaba al dormitorio.

Cuando la vi entrar mi rostro se lleno de alegría. Le tendí la mano y empecé a quitarle la ropa. Una a una iban cayendo las prendas mientras Mauricio nos observaba a ambas. Nuestros labios se unieron y nos abrazamos tomándonos de la mano y girando hacia Mauricio. Nos acercamos y lo tomamos de la mano, para hacerlo luego reposar en la cama. Mauricio presionó unos botones y la música empezó a vibrar en el aire así como el techo se torno claro y lleno de luz… y peces de colores.

Mi cuerpo recibió al de Mauricio abriendo mis piernas para dar cabida a ese maravilloso miembro que tenia. Le pedí que lo metiera todo y lo hizo. Con ternura y mucha pasión lo hizo. Lo metió, primero unos centímetros para sacarlo luego y seguir metiéndolo hasta que sentí todo dentro de mí. Agarré de una mano a Marieta atrayéndola como pidiéndole que no me dejase. Ella se acercó a ambos y nos besaba por todos lados. El cuerpo de Mauricio subía y bajaba sin darse respiros……

“Ahhhhhhhhhhhhhhhh……” Sentí primero venir un electrificante saludo de mi querido Mauricio…… otro Ahhhhhhhhhhhhh…que se sintió en el ambiente.

Marieta seguía jugando con nuestros cuerpos hasta que en un momento bajó y se situó entre nuestras piernas viendo lo que le brindábamos a sus ojos. Acercó su boca y besó todo lo que encontró. Nuestros cuerpos le hacían espacio a sus embestidas. Su lengua tocaba mi vagina y degustaba mis jugos tanto como aquellos que salían de Mauricio. Este se detuvo sacando su miembro de mí y echándose en la cama mostrando su asta enorme con dirección al techo.

Marieta giró su cuerpo y usó su vagina en la boca de Mauricio mientras que su boca bajaba a succionar el miembro enorme. Yo bajé mi cabeza uniéndola a la de ella y degustando ambas al mismo tiempo esos sabores gloriosos. Como siempre, no se hizo esperar y se endureció rápidamente.

Nos turnábamos para meterlo en nuestras gargantas. El juego se hizo, en un momento, unísono y mientras yo chupaba por un lado el sentía a mi Marieta por el otro. Marieta gemía con la lengua de Mauricio dentro de su vagina y con el dedo que sentía en su potito. Gemía y gozaba. Gozaba y gemía. Mientras que yo chupaba y pedía beber sus líquidos. Mauricio ahora se sostenía no deseando aún darme el néctar solicitado.

Conty estaba embelesada. Sus ojos no podían dar crédito a lo que veía. Su cuerpo se estremecía a cada momento y sus manos lo tocaban sin cesar. Cuando vio que el miembro de Mauricio creció nuevamente ella ya se había decidido y salió rauda hacia el dormitorio. Su cuerpo le decía que buscara a sus amigas que con ellas estaría segura y con ellas se sentiría feliz.

Cuando llego al dormitorio Marieta estaba con el cuerpo erguido deleitándose con la lengua de Mauricio y yo estaba en mi gloria con todo su miembro en mi boca. Chupándolo con mi lengua. Mi potito lo tenia levantado mientras lo hacia. Conty se aproximó por detrás y besó mis glúteos. Abrí los ojos y levanté mi cara mirando hacia atrás. Vi a Conty con la cara de deleite deseando participar de nuestro placer. Bajé mi cara a seguir chupando y abrí mas mis piernas invitando a Conty a unirse. Su lengua no se hizo esperar y se introdujo en mi vulva. Entraba y salía y giraba. Gemí… con mi gemido abrió los ojos Marieta viendo como Conty chupaba mi vagina y mi potito con placer. Sonrió y cerró los ojos nuevamente para seguir gozando de esa lengua maravillosa de Mauricio. Uno tras otro salieron los orgasmos de Marieta. El aire se lleno de nuestros olores y llenó asimismo nuestras mentes con el placer total. Conty seguía chupando y chupando. Mauricio aun no se percataba de su presencia. En un momento Marieta retiró s vagina de la boca de Mauricio y yo me acerqué para besarlo e impedirle ver lo que vendría. Como si lo hubiéramos planeado Marieta se acercó también a su rostro y lo besó mientras que ambas tomábamos ese miembro delicioso y no lo dejábamos decrecer. Besé a Mauricio en los labios jugando con su lengua y sacándole gemidos de deleite mientras que Marieta le proporcionaba placer a su pecho y tomaba de la mano a Conty atrayéndola encima de la cama. Conty poco a poco se acercó a él y puso su cuerpo encima de ese miembro enorme. Mientras más se acercaba mas se sorprendía de cuan grande estaba y se sintió atemorizada al no saber si entraría en su nido joven y pequeño aun. Calculó el diámetro del miembro de Mauricio comparándolo con el vibrador que tenia y la comparación la asombró. No entraría, se dijo. Marieta al ver sus dudas la tomó con ternura de la carita y la besó en los labios diciéndole muy despacio:

“Yo te ayudo corazón. No temas.”. La tomó del cuerpo y la aproximó más hacia Mauricio. Este ya sentía la presencia de una cuarta persona y abrió los ojos. Le dije que la sorpresa había llegado y sonrió. Conty tomó la decisión de sentarse poco a poco encima de ese grandioso monstruo del placer. Cuando lo tuvo dentro gimió:

“Ahhhhhhhhhhhhhh! Su rostro se convulsionó y deseó, a partir de ahí, meterlo mas…. Hasta el fondo de su ser. Se sentó con fuerza y grito de placer.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, Marieta”, dijo.

Retire mi rostro del de Mauricio y Marieta hizo lo mismo del de Conty dejándolos conocerse. Mauricio la miraba embelesado. Era joven, Muy joven. Pero era hermosa. Un cuerpo maravilloso que empezaba a moverse con tranquilidad y deleite de ambos. Conty lo miro ruborizándose hasta que sintió las manos de Mauricio cómo la atraía pegándola a su pecho y besándola con ternura.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”, nuevamente placer de Conty. Su cuerpo había recibido otra sacudida y se estaba encontrando con su propia realidad, sus propios orgasmos.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”, dijo nuevamente separándose de los labios de Mauricio y sentándose con fuerza en su pene. Marieta se acerco a sus senos y la beso chupándola de inmediato. Yo bese a Mauricio para luego sentarme en su boca para gozar de su lengua. Vi los besos de Marieta en Conty y me acerque a participar del festín. Conty gozaba y gemía. Tenia el miembro duro y enorme de Mauricio dentro mientras que nosotras le besábamos cada una un seno. . Nos acariciábamos las caderas y sentíamos las caricias de Conty en nuestros propios senos mientras que Mauricio degustaba con placer los líquidos que le empecé a dar en esos momentos. Un Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh salió de mi boca mientras mordía el seno de Conty para luego besar y abrazar a mi adorada Marieta.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh” mío. Y otro “Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh” de Mauricio que empezaba a moverse con ritmo mas y mas acelerado. Conty gemía de placer. Marieta recibía nuestras caricias hasta que la eché a un costado orientando sus piernas hacia el rostro de Mauricio. Su vagina se presentó a mi como pidiéndome la besara. Acerque mi boca y la besé. Chupé con deleite jugando con mi lengua en su interior.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”, salía de la boca de Conty los jugos de Mauricio empezaron a salir a raudales mientras que mi vagina sentía nuevamente su lengua profundizar. La mía llenaba a Marieta haciéndole gemir.

“Que rico, que rico….Ahhhhhhhhhhhhyyyyyyyyy”, gemía Conty.

Seguimos así hasta que nuestros cuerpos casi al unísono nuevamente sintieron los orgasmos deliciosos que esperábamos.
Relajamiento total. Me retiré a un costado encima del cuerpo de mi adorada Marieta sintiendo sus brazos acariciarme. Conty respiraba llena de placer y de los líquidos de Mauricio. Este, al verla, le estiró los brazos atrayéndola a su pecho. Conty se relajó y lo besó tiernamente. Era el primer beso que recibía de ella y fue realmente hermoso. Minutos después abrimos los ojos llenos de vida nuevamente para ver como Conty besaba a Mauricio haciéndole crecer su encantador miembro. Ella se sentía maravillada aunque no sabia su edad, ni nada de el. Sintió como el cuerpo de Mauricio giro su cuerpo colocándola debajo. Sintió su peso por primera vez. Sintió sus besos como jugaban con su rostro bajando por su cuerpo hasta llegar a esos senos deliciosos que le supieron a ambrosía. Sintió como, mientras lo hacia, su pene tocaba su cuerpo haciéndola vibrar. Sintió como ese cuerpo bajaba por el suyo para llegar su rostro a colocarse encima de su vagina. La cara de Conty se puso roja nuevamente. Mauricio lo notó y la tomó de las manos acariciándola. Su nariz reconocía los olores de su nueva amante, degustaba su boca los jugos que ahí habían. Su lengua recorría cada centímetro reconociendo el terreno virgen para el y sabiendo que cada célula vibraba de placer con su accionar. Conty vibró con la lengua de Mauricio. Nos acercamos Marieta y yo a su carita y la llenamos de besos acariciando sus senos y su cuerpo. Mauricio la llenaba de placer a cada momento. Gemía y gemía levantando su cadera con cada gemido y dándole a beber a Mauricio el néctar interno . Mis labios buscaron los de Conty y jugaron con su lengua mientras que Marieta se deleitaba con sus senos.

Vimos como el cuerpo de ella se contorsionaba y gritaba. Su rostro cerró los ojos. Sus manos se prensaron en el edredón de la cama mientras que Mauricio seguía en ritmo acelerado su encuentro con esos jugos nuevos para el. Conty nuevamente tenso su cuerpo y “Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”…. grito fuertemente. Llenó el dormitorio de placer y gozo. Sus jugos salían y salían haciendo que Mauricio los bebiera y los saboreara embelezado.

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh”, otro “Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh”…seguidos de gritos y placer total.

El rostro de Conty se mostró totalmente satisfecho. Sorprendida de lo que había encontrado. Sorprendida de su propio cuerpo. Llena de dicha, de vida. Se relajó dejando que nosotras la besáramos nuevamente mientras que Mauricio subía a reencontrar su destino.

Ese miembro suyo no descansaba nunca, al parecer, pues se encontraba tremendamente grande y duro. Cuando Mauricio llegó a su destino. Conty sintió como ese miembro se metía dentro de ella. Como el grosor hacia nuevamente contacto con su interior y como el mete y saca nuevamente despertaba en ella esos placeres que nunca pensó existieran. Abrazó a su amante y se entregó de lleno a el. Sintió su peso su piel, sus besos, sus caricias y luego de muchos minutos de gemidos y deleites sintió como salía de el nuevamente esos chorros de semen que inundaba todo su interior. Nosotras veíamos como Conty y Mauricio gozaban, cómo llegaban al orgasmo juntos y cómo ella nuevamente se relajaba. Pero Conty no conocía aún a Mauricio ni sabia de su capacidad de recuperación. Este la veía cada vez mas embelezado sintiéndose atraído por esa belleza juvenil. Mauricio se colocó a un lado mientras la dejaba reposar. Nosotras lo miramos con beneplácito, nos acercamos y lo besamos nuevamente. Le dijimos que íbamos al baño y nos retiramos de la mano tomando nuestra ropa mientras que Mauricio miraba a Conty quien permanecía con los ojos cerrados.

En el baño Marieta y yo nos vimos dulcemente y sonreímos. Supimos que habíamos hecho lo correcto. Una nueva vida estaba por iniciarse en pocas semanas. Juntas y con alguien a quien amábamos con toda las fibras de nuestro cuerpo….Daniel. Nos duchamos despacio jabonándonos mutuamente en conocimiento de que ese sería un momento especial para nuestra querida Conty. Nos cambiamos y salimos al dormitorio. Conty estaba boca abajo con la cadera levantada….Mauricio detrás de ella besándole su potito y jugando con su lengua en el. Sabíamos lo que haría…. Los placeres de la relación anal…. Conty experimentaría ello por primera vez. Por el momento solo gemía al sentir la lengua de él entrar y salir complementada por uno y luego dos deditos. Nos acercamos a Mauricio por atrás mientras que este metía y sacaba su lengua volviendo loca de placer a Conty.

Me acerque y le besé un glúteo. Volteó, sonrió al vernos vestidas. Marieta se acercó y le besó el otro glúteo. Besamos sus labios luego, diciéndole que lo llamaríamos al día siguiente y que Conty se quedara con el hasta mañana. Ella estaba ida. Su mente estaba en los brazos del placer y su cuerpo estaba vibrando tremendamente. No nos escuchaba.

Salimos lentamente y en la puerta del ascensor giramos para apreciar el momento en que Mauricio metía la cabeza de ese maravilloso miembro dentro del potito de Conty. Esta gimió al principio….. Después fue un grito:

“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy”….

Se oyó lejano en el ascensor. Conty luego nos contaría que fue doloroso pero que Mauricio supo como aplacar ese dolor con sus besos y caricias…. Como siempre… Haciendo que ella deseara no salga ese poderoso motor de donde se encontraba. Sentía, según dijo, como las entrañas presionaban el pene duro que se había introducido en ellas para luego de unos minutos sentir un placer distinto y especial. Que la hizo gemir, gritar y pedirle más a Mauricio……. Estuvieron haciendo el amor muchísimas veces en la noche. Los únicos testigos en ese momento fueron los peces que revoloteaban en el cielo… no podían dormir. El aroma a sexo dejado por nosotras se había complementado perfectamente con aquel que emanara de los cuerpos de ambos durante la noche.

El amanecer para nuestra Conty fue delicioso y totalmente diferente. Ya no era la empleada de mi casa. Era una amiga más. Diferente. Y así la tratamos a partir de esa fecha.

Al llegar a casa esa noche relatamos a Daniel las experiencias vividas con Conty. Este se maravillo de Mauricio y se alegró por la muchacha. Era bella, trabajadora y eficiente. Conty también sería parte de todos en su momento.

Al día siguiente llamó Mauricio temprano pidiéndonos permiso para que Conty se quedara con él hasta la tarde. Ya ella le había relatado las peculiaridades de su iniciación y había procedido a verificar la Cámara de Seguridad. Me dijo que deseaba poder conversar con nosotros respecto a la empresa. Le dijimos que podría venir a cenar en casa al día siguiente. Daniel aceptó gustoso. Conty retornó en la tarde con el auto de Marieta y nos relató con detalles su primera experiencia con nuestro “abuelo de 65”.

Nos retiramos a nuestras habitaciones con Daniel… nos fuimos a dormir en sus brazos. Sentíamos sus besos, sus susurros, sentíamos el viento rugir en el interior hasta que Morfeo nos arropó en su manto y nos quedamos dormidas. Esa noche iniciamos el sueño recordando a Conty en su iniciación anal……. Y despertando en brazos de nuestro amado Daniel para iniciar con el una nueva vida.



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